Se supone que en marzo del 2012, el Sol verá la tormenta solar más gorda que ha vivido en doscientos años o en todos los que se lleva registrando la actividad solar. Esa información salió de la mano de LCC en una conferencia de CyE y comentaba entonces que un profesional en los servicios de Protección Civil de España le había dado esa información de forma confidencial.
Lo que está claro es que no hay que perder de vista a lo que pasa en el Sol, en el Sistema Solar y en la Galaxia porque lo que es arriba, es abajo, y hemos vivido demasiado tiempo dándole la espalda a lo que ocurre “fuera” de aquí, o, dicho de otro modo, hemos vivido de espaldas a la realidad del Arriba (del universo, tarea que hemos dejado a los “científicos” y del Abajo (nuestro interior, tarea que hemos dejado a los “sicólogos”).
Pero a estas alturas, yo no firmaría ninguna afirmación relacionada con un momento en el tiempo, porque hemos aprendido que “el tiempo” no existe como un Absoluto, sino que muy probablemente existan una infinidad de líneas de tiempo enmarcadas en un Punto Cero, que se encuentra fuera del tiempo, que sería como tener millones de contadores del tiempo, no relacionados entre sí y siguiendo su propia “cuenta”, colocados en un espacio fuera del tiempo.
Reconozco que la idea es bella y difícil de asir porque “nacemos” con el tiempo en nuestra mente y morimos con el tiempo en nuestra mente y habiendo dejado una marca en nuestra piel, en nuestros huesos, en nuestros órganos, en nuestra voz, en la longitud de nuestra columna vertebral…pero si podemos imaginarnos, por un momento, esta idea de tiempos infinitos fuera del tiempo, resulta algo más fácil comprender la relatividad del tiempo y el hecho de que es imposible, literalmente imposible, decir lo que ocurrirá tal día en esta línea de tiempo en la que estamos nosotros.
Porque si el tiempo en la línea del tiempo no es un Absoluto, se puede recorrer, se puede ver desde fuera de esta línea de tiempo y por tanto, se puede variar, se puede viajar, se puede recorrer, de puede modificar…
Son sólo ideas que revolotean como mariposas un día de Navidad del 2011, cuando comienza el solsticio de invierno y entramos en un año, el 2012, lleno de simbología y sujeto a millones de espectativas, ideas de destrucción, esperanzas, miedos y sueños, predicciones, profecías..
En la infancia y adolescencia de mis once, doce, trece años, solía tener un sueño recurrente que me llenaba de ansiedad y tristeza. Tengo la constancia de haber vivido con ese sueño recurrente hasta los dieciocho años, porque llegaba a mi memoria ya estando en los primeros años de la universidad.
El sueño siempre comenzaba igual. Yo era niña y estaba sola y sentada en un banco de madera frente al edificio donde vivía mi familia, en un lugar humilde en una barriada industrial de la ciudad. El edificio era gris, el cielo estaba gris, el pavimento del espacio de “juegos” era de cemento gris.
Yo miraba el cielo entonces y sabía, con total certeza, que había llegado el fin del mundo. No se escuchaban pájaros, ni el griterío de los niños, ni el de las vecinas cotorreando entre ventanas. Nada. Era el silencio absoluto de la muerte y la destrucción silenciosa.
Sentía frío y una tristeza infinita al saberme sola en un mundo destruído y yermo, así que, después de unos minutos, corría hacia la escalera que llevaba a mi casa familiar buscando refugio. Cuando llamaba a la puerta, me abría alguien en la que se suponía que era mi casa y ese alguien era cualquier cosa menos un humano. Eso era lo que había quedado detrás de la destrucción. Y el vacío infinito que sentía en mi mente de niña teniendo la consciencia de que el mundo había llegado a su fin me hacía despertarme envuelta en sudor y lágrimas y con un nudo en la garganta que tardaba en desaparecer a veces horas.
Si aquello era una idea imaginaria, una obsesión o algo impreso en mi memoria remota (como diría Marielalero) no puedo saberlo. Pero el hecho es que tengo la sensación, muchísimas veces, de haber vivido otras vidas donde eso ocurrió verdaderamente. ¿Fue un 2024 de otra línea de tiempo, como dice ella?. Imposible dar una respuesta, pero sin duda, es una de las razones que me hacen “resonar” con muchas de sus afirmaciones categóricas sobre este holograma y lo que verdaderamente sucede aquí.
En cualquier caso, no creo que en esta línea de tiempo tengamos que revivir aquel horror. Ni creo que estemos obligados a someternos a este Nuevo Orden Mundial. Y creo que merecemos recordar quiénes somos para no renunciar a nuestros anhelos más profundos.
Os envío a todos una postal navideña con todo mi amor, respeto y reconocimiento por lo que sois en lo más profundo de vuestro Ser.
Es un poco peculiar. Es una estrella llamada S106IR que aparece en el firmamento e ilumina los gases circundantes y las nubes de polvo creando una formación que recuerda a un ángel de nieve. La cámara 3 del Telescopio Espacial Hubble capturó esta imagen que podríamos considerar “navideña” o al menos, a mí me lo parece.
¿Podemos hablar de certezas cuando se trata del Sol y del tiempo?
Fuente: Trinity a Tierra
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