Hace
dos semanas os anuncié que los cómics de la empresa DC iban a lanzar
una campaña de homosexualización a partir de la “salida del armario” de
superhéroes como Batman o Catwoman.
Demostrando que es parte de una
estrategia mayor, su rival, la firma Marvel anuncia que va a “casar” a dos de sus superhéroes.
Las cartas de Iluminati 1995 ya nticiparon la Conspiración Gay
A
estas alturas, y con las evidencias diarias de una conspiración para
homosexualizar a la población, sois muchos los que me escribís dándome
la razón por el contenido de mi último libro. La cosa está tan clara que
hasta en las cartas Iluminati aparece una mención a esta ingeniería
social (ver foto) pero faltaba un documento, una prueba más tangible de
que lo que vemos ha sido diseñado por ingenieros sociales.
Y ese documento ha aparecido
En
el año 1985, los activistas homosexuales Marshall Kirk y Hunter Madsen
publican en la revista Christopher Street un artículo titulado
“Enarbolando la paz: el plan de batalla gay para homosexualizar
América”, utilizando la propaganda.
La estrategia, que se
convertiría en un libro de éxito bajo el título “After the ball” tenía
tres fases, calcadas a las expuestas por el agente del KGB Yuri
Bezmenov, de desmoralización de la sociedad. Es lo que se conoce como “Agenda Gay“, es decir, los pasos detallados para conseguir lograr un objetivo, en este caso, la homosexualización de la población.
Decepcionados
por la evolución del proceso homosexualizatorio desde el año 1969, Kirk
y Madsen deciden adoptar una estrategia clara, que deberá contar con la
ayuda de los homosexuales de Hollywood y del mundo de la televisión.
Sobre
la base de considerarse una “minoría oprimida” (recordemos que todos
los autoconsiderados homosexuales han nacido de relaciones entre hombre y
mujer) deciden ganar aceptación y tolerancia por parte de la Opinión
Pública mediante la propaganda: “la homofobia nace de las mentes y debe
ser contrarrestada mediante propaganda”. Y para ello necesitan
infiltrarse en los medios de comunicación hasta que reflejen sus puntos
de vista.
Portada de una revista gay del año 2004
La
primera medida es insensibilizar y normalizar. La segunda, insistir en
que los homosexuales son víctimas. La tercera: satanizar a los
defensores de la familia. “Creemos que lo primero es insensibilizar
al público con respecto a los gays y sus derechos. Insensibilizar al
público es ayudarle a ver la homosexualidad con indiferencia, y no ya
con apasionamiento. Casi cualquier comportamiento empieza a parecer
normal si se satura al público. El modo de entumecer la sensibilidad
espontánea hacia la homosexualidad es que haya mucha gente que hable
mucho sobre el tema en términos neutrales o favorables. Que se hable del
tema continuamente da la impresión de que la opinión pública, al menos,
está dividida, y de que un sector considerable admite o aún practica la
homosexualidad. Incluso los enconados debates entre defensores y
detractores sirven para insensibilizar, siempre que salgan a la palestra
gays “respetables” que hablen a favor. Lo principal es hablar de lo gay
hasta que llegue a resultar tremendamente aburrido“.
Sobre la infiltración en el mundo del cine y la televisión, continúan:
«Dónde
hablamos tiene su importancia. Los medios audiovisuales, el cine y la
televisión, son claramente los más poderosos creadores de imagen en la
civilización occidental. El hogar medio norteamericano consume siete
horas diarias de televisión. Esto abre un portillo en el mundo privado
de los heterosexuales, por el que se puede introducir un caballo de
Troya. En lo que toca a quitar sensibilidad, el medio es el mensaje de
la normalidad. Hasta ahora, el Hollywood gay ha resultado ser nuestra
mejor arma secreta en la batalla por insensibilizar a la mayoría. Poco a
poco, en los diez últimos años, se han ido introduciendo personajes y
temas gays en los programas de televisión y en las películas. Ha sido,
en conjunto, un proceso alentador».
Queda claro que la saturación de
películas y series de televisión en las que se pinta de manera positiva
a los transformistas y homosexuales ha sido parte de esa estrategia
para convertir en “lo cool” ser gay. Los propios gays que trabajan en
esos medios (que han acabado excluyendo a los heterosexuales) se han
encargado de propagar la “religión”.
La guerra de sexos promovida por el movimiento feminista es fundamental en el éxito de la homosexualización
Pero
falta un elemento: hace falta convertir en un héroe a la persona que
elige, bajo la coacción de la Agenda Gay, homosexualizarse. El manual
para extender la homosexualización describe perfectamente cómo convertir
a la persona que ha desarrollado una fobia por el sexo opuesto como una
víctima de la incomprensión y no, de la propia manipulación que ha
sufrido por parte del lobby gay y de la guerra de sexos:
«Hay
que presentar a los gays como víctimas y no como revolucionarios
agresivos. En toda campaña para ganarse al público, los gays deben
aparecer como víctimas necesitadas de amparo, para que los
heterosexuales se sientan espontáneamente inclinados a adoptar el papel
de protectores. Si, por el contrario, se presenta a los gays como un
grupo fuerte y orgulloso que promueve un estilo de vida rígidamente
inconformista y desviado, entonces será más fácil que sean vistos como
una amenaza pública, a la que estaría justificado resistir y reprimir.
Por eso debemos vencer la tentación de hacer alarde público de nuestro
“orgullo gay” cuando esto entre en conflicto con la imagen del gay como
víctima».
El siguiente punto es satanizar a los que defiendan
la involución que esta práctica supone, como un servidor ha vivido en
carne propia. Así reza su manual: «En una fase posterior de la
campaña por los derechos de los gays, habrá que arremeter contra los que
todavía se opongan. Hablando claro: hay que vilipendiarlos. Aquí
nuestro objetivo es doble. Primero, hemos de procurar cambiar su
arrogancia en sentimiento de vergüenza y de culpa por ser homófobos.
Segundo, hay que mostrar al público imágenes de homófobos acérrimos que
tengan otros rasgos y creencias desagradables para el americano medio.
Entre tales imágenes podrían estar: el Klu Klux Klan pidiendo que se
queme vivos a los gays o se los castre; pastores fanáticos del sur que
babean de odio histérico hasta el punto de que parezcan cómicos y
trastornados; punkies, matones y criminales que hablen en tono
amenazador y descarado de los “maricas” que han matado o les gustaría
matar; un recorrido por los campos nazis donde se torturaba y gaseaba a
homosexuales».
En esta página podéis encontrar algunos comentarios jugosos
sobre el libro detallado. Ahora sólo falta un documento Iluminati que
sea la inspiración de este manual (o una prueba de que estos autores,
Madsen y Kirk, trabajan para Rockefeller y Rothschild).
PD 1: Por
el momento, he descubierto que Madsen y Kirk estudiaron ingeniería
social en la Universidad de Harvard, el primero, como neuropsiquiatra y
el segundo, en política y sociología.
Fuente:
http://www.rafapal.com/?p=15825

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