La
Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos y otras fuerzas
de seguridad internacionales "no luchan contra los narcotraficantes",
sino que "intentan manejar el comercio de drogas", dijo a Al Jazeera un portavoz del gobierno del norteño estado mexicano de Chihuahua.
Las
denuncias por parte de activistas, académicos y exfuncionarios sobre la
complicidad oficial en el negocio de la droga no son nuevas. Pero sí lo
son cuando parten de un representante oficial de uno de los estados más
violentos de México, fronterizo con el estadounidense de Texas.
Un portavoz de la CIA en Washington no quiso comentar directamente estas acusaciones, y en cambio sugirió a Al Jazeera que consultara un sitio web oficial.
Acusaciones son "patrañas"
Terrazas Villanueva
no es un funcionario de alto rango, y sus opiniones no representan a
los responsables de la política exterior de México. Otros funcionarios
del estado, incluyendo al alcalde de Ciudad Juárez, Héctor Murguía Lardizábal, rechazaron las afirmaciones y las calificaron de "patrañas".
"Creo
que la CIA y la DEA (agencia antidrogas de Estados Unidos) están del
mismo lado que nosotros en la lucha contra las bandas de la droga", dijo
Murguía Lardizábal en una entrevista realizada en su automóvil
todoterreno. "Tenemos una excelente colaboración con Estados Unidos",
aseguró.
Bajo
la Iniciativa Mérida, el Congreso legislativo estadounidense aprobó más
de 1.400 millones de dólares de ayuda a la guerra contra el
narcotráfico en México, suministrando helicópteros de ataque, armas y capacitación para policías y jueces.
Más de 55.000 personas han muerto en México por la violencia relacionada con la droga desde diciembre de 2006.
En
forma extraoficial, residentes y representantes de todo el espectro
político mexicano atribuyen este estado de cosas al cóctel letal que
forman la demanda de estupefacientes de Estados Unidos y el flujo de
armas de gran poder a través de la frontera.
La "ilusión" de una guerra
"La guerra contra las drogas es una ilusión", dijo Hugo Almada Mireles, profesor de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y autor de varios libros. "Es una razón para intervenir en América Latina", dijo a Al Jazeera.
"La
CIA quiere controlar a la población. No quiere detener el tráfico de
armas a México. Mire (por ejemplo a la operación) Rápido y Furioso",
afirmó, en referencia a la fracasada iniciativa estadounidense por la
cual se permitió durante 15 meses el tráfico de armas automáticas con la
esperanza de poder rastrearlas y detener a los criminales.
Pero
el Buró de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego de Estados Unidos perdió el
rastro de 1.700 armas durante la operación, entre ellas un fusil de
asalto AK-47 que se empleó en 2011 para asesinar al agente fronterizo
Brian Terry.
Echar
la culpa a Washington de los problemas mexicanos ha sido algo habitual
en esta nación latinoamericana desde la guerra entre los dos países,
entre 1846 y 1848, cuando Estados Unidos conquistó lo que hoy son los
estados de California, Utah, Nevada, Arizona y Nuevo México.
Pero
operaciones como Rápido y Furioso muestran que la realidad puede ser
más extraña que la ficción cuando se trata de la guerra antidrogas y las
relaciones entre México y Washington.
Si
no estuviera demostrado, la idea de que agentes estadounidenses
activamente colocaban armas en manos de criminales mexicanos sonaría
absurda para muchos.
Teorías conspirativas
"Creo
que es fácil ser cínico ante la intervención estadounidense y de otros
países en América Latina en relación con la droga", dijo Kevin Sabet,
exasesor de la Casa Blanca en políticas de control antidrogas.
"Las
declaraciones (que acusan a la CIA de manejar el narcotráfico) deben
ser respaldadas con evidencia… Yo no les daría mucho crédito", sostuvo.
Los dichos de Terrazas Villanueva
"podrían ser una forma de recibir algo de atención para su región, lo
cual es entendible, pero no productivo ni basado en la realidad", dijo
Sabet.
En
1996, el periódico Mercury News, de la occidental ciudad estadounidense
de San José, publicó "Alianza oscura", una serie de artículos de
investigación que vinculaban misiones de la CIA en Nicaragua con el
aumento del consumo de crack en Estados Unidos.
Para
financiar a los "Contras", milicias ilegales que luchaban contra el
gobierno socialista en Nicaragua, la CIA se asoció con carteles
colombianos para traficar droga a Los Ángeles, y emplear las ganancias
para adquirir armamento y enviarlo a América Central, según esta
investigación.
"No
hay duda alguna de que personas relacionadas con la CIA o que formaban
parte de su personal estuvieron involucradas en el tráfico de drogas",
dijo por entonces el senador John Kerry, que había encabezado en 1989 un
comité parlamentario de investigación sobre esos hechos.
Otros periódicos, como The Washington Post y Los Angeles Times,
criticaron duramente la serie de artículos, y el editor de Mercury News
finalmente admitió que se habían exagerado algunos elementos y se
habían cometido errores en el trabajo periodístico, pero subrayó que
refrendaba muchas de sus conclusiones centrales.
Rumores propagados
"Es verdad, quieren controlarlo", dijo en Ciudad Juárez un funcionario de rango medio de la Secretaría de Gobernación (Ministerio del Interior) de México, refiriéndose a la CIA y a la DEA.
El
funcionario, quien habló a condición de mantener el anonimato, dijo que
sabía que las denuncias eran correctas, según conversaciones que
mantuvo con algunos de sus pares estadounidenses que trabajaban en Ciudad Juárez.
La aceptación de esas denuncias por parte de varios elementos del gobierno y de los servicios de seguridad de México muestra la dificultad de llevar a cabo una efectiva acción internacional contra el tráfico de drogas.
Jesús
Vicente Zambada-Niebla, narcotraficante del cartel de Sinaloa que
actualmente espera su juicio en Chicago, dijo haber trabajado para la
DEA, y que esa agencia le había prometido inmunidad.
"Bajo
ese acuerdo, el cartel de Sinaloa, liderado por su padre, Ismael
Zambada, y ‘El Chapo’ Guzmán, obtuvo carta blanca para continuar
traficando toneladas de drogas ilícitas… a Estados Unidos", escribieron
los abogados de Zambada como parte de su defensa.
"Y
fueron protegidos por el gobierno estadounidense de ser arrestados y
juzgados a cambio de que proveyeran información contra carteles
rivales", añadieron. "De hecho, agentes del gobierno de Estados Unidos
ayudaron a los líderes del cartel de Sinaloa".
El
cartel de Sinaloa es la organización narcotraficante más antigua y
poderosa de México, y algunos analistas creen que las fuerzas de
seguridad mexicanas y estadounidenses la han favorecido respecto de los
carteles rivales.
Joaquín
"El Chapo" Guzmán Loera, billonario líder del cartel y uno de los
hombres más buscados del mundo, escapó en 2001 de una prisión mexicana
probablemente con ayuda de personal y jefes de seguridad. Eso fortaleció
los rumores de que los narcotraficantes tenían colaboradores en las
altas esferas del poder.
"Sería fácil para el ejército mexicano detener a El Chapo", dijo Mireles, "pero ese no es el objetivo".
Las
autoridades a ambos lados de la frontera quieren tener suelto a El
Chapo, cree, ya que su cartel es más fácil de controlar y el dinero de
la droga se recicla en la economía.
Otros
analistas consideran esta idea parte de una teoría conspirativa, y
señalan que El Chapo pudo escapar debido a la ineptitud y la corrupción
de algunas autoridades de rango bajo, más que por un plan de las
agencias de gobierno.
En la escena política
Después
de unas polémicas elecciones, con denuncias de irregularidades, Enrique
Peña, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), asumirá como
nuevo presidente de México el 1 de diciembre.
Peña
quiere abrir un diálogo con Estados Unidos sobre la guerra contra el
narcotráfico, pero ha dicho que legalizar algunas drogas no es la
solución.
Algunos
políticos en Estados Unidos, incluso de línea dura, temen que Peña haga
acuerdos con algunos carteles para reducir la violencia en el país.
"Espero
que no regrese al PRI del pasado, que era corrupto y cerraba los ojos
ante los carteles de la droga", dijo el congresista estadounidense
Michael McCaul, del opositor Partido Republicano y representante del
meridional estado de Texas.
Más
allá de la posición que tome la nueva administración para calmar la
violencia y restaurar el orden, es probable que muchos mexicanos,
incluyendo funcionarios de gobierno como Terrazas Villanueva, sigan
convencidos de que fuerzas en el exterior quieren que continúe el
negocio de las drogas.
Las
sospechas de los vínculos entre la CIA y el narcotráfico, sean
verdaderas o no, hablan a las claras de la mutua desconfianza entre las
autoridades, en medio de la mortandad y la destrucción de la vida cívica
de México.
"Tenemos
buenos soldados y policías", dijo Terrazas Villanueva. "Pero no
resolveremos este problema con balas. Necesitamos educación y empleos".
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Fuente: http://www.historiasdelnarco.com/2012/07/la-cia-maneja-el-narcotrafico-dice.html
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