martes, 1 de enero de 2013

CONFIRMADO: Un Astronauta de la NASA revela encuentro del Shuttle con un disco Ovni en órbita


Es una historia bomba, un SCO antiguo de la flota de transbordadores espaciales de la NASA anunció que él y la NASA saben que los extraterrestres son reales.
Clark C. McClelland, un miembro antiguo del MUFON 1958 a 1992, ha revelado en la prensa canadiense los detalles secretos de un incidente increíble ocurrido durante la misión STS-80 a bordo del transbordador espacial Columbia.

Altos funcionarios del espacio entraron en pánico y se apresuraron a echar tierra para arriba.
El objeto en forma de disco apareció debajo de la lanzadera.
De acuerdo con informes internos confirmados por el Dr. Story Musgrave, un miembro de la tripulación Especialista de Carga útil a bordo de la misión STS-a-80 vio el objeto con forma de disco mucho más grande que la nave espacial estadounidense en órbita de repente apareció debajo de la lanzadera. En el momento en el Columbia estaba manteniendo una altitud 190 millas náuticas de la Tierra.
Musgrave admitió que, a pesar de que tiene una buena mirada en él, no fue capaz de identificar el objeto.
“No sé lo que es .. no sé … Parece que [han] vienen de la nada. Se podría pensar que si es mirando hacia el lado oscuro o hacia un lado hacia lo que no es reflejo de la sol, se podría pensar que usted ve algo allí. Es realmente impresionante “.
Musgrave confirma al ver lo que una vez fue llamado un “plato volador”
Después de que el transbordador regresó a la Tierra, Musgrave fue entrevistado sobre el encuentro fuera de este mundo. Según el informe, el científico examinó la grabación en vídeo del encuentro entre el Columbia y el OVNI como la orbita voló por encima de Denver, Colorado.
El objeto con forma de disco apareció de repente, parecía estar controlado de forma inteligente, ha cambiado su vector de vuelo y-lo más perturbador de todo parecía seguir el Columbia y su tripulación a través del espacio.
Musgrave se retiró de la NASA después de esa misión. Convencido de que la inteligencia extraterrestre no sólo existe, sino que está aquí ahora, el ex astronauta de la NASA se embarcó en su propia misión personal de la divulgación.
Más de encubrimiento
El Dr. Musgrave no está solo en su afirmación de que los ovnis y extraterrestres son una realidad. En los últimos años otro personal de la NASA también han luchado por obtener la palabra.
Recientemente, Ken Johnston fue despedido de la NASA después de que él hizo la denuncia sobre el conocimiento personal que tiene relación con ciudades alienígenas en la Luna.
En Washington, DC, ex oficial de Inteligencia Naval Milton Cooper reveló que America ha tenido una base secreta en la Luna durante años.
Ya convencidos de ocultar las cosas de la NASA, los investigadores se sorprendieron cuando, sin previo aviso, la NASA declaró repentinamente partes de la Luna “zonas prohibidas”.
“Estos chicos son reales … te lo garantizo!
En una gira reciente, Musgrave realizó una presentación acerca de la astronomía. Al final de su conferencia, que proyectaba una diapositiva sobre una gran pantalla que muestra una concepción artística del infame “Grey” los extraterrestres que se han convertido en una parte de la cultura de hoy en día. 
Sus últimas palabras sorprendieron a muchos en el público cuando proclamó: “¡Estos muchachos son reales … te lo garantizo”

 
Musgrave en la conferencia: “Estos chicos son reales … te lo garantizo!”

Impactante Avistamiento OVNI en Milan,Italia

El reconocido Skywatcher,Antonio Urzi, logró captar con su cámara la presencia en el cielo de un objeto volador con forma "rombo" que sobrevoló la ciudad deMilán, Italia el pasado 22 de diciembre de 2012 a las 13:13 horas

Un objeto que ha llamado la atención de los investigadores de todo el mundo e incluso el analista de imagen Giusseppe Garofalo en su análisis preliminar afirmó que no se trató de un objeto a escala o de una manipulación digital.

Fuente: YouTube Antonio Urzi

KAI, El Chico Que Se Comunica Con Los Delfines



KAI, El chico que se comunica con los delfines
Kai es un joven que desde niño tuvo conexión con las dimensiones sutiles, los Guias y los Seres de Luz. A los 3 años de edad producto de un accidente en casa tiene una experiencia conocida como ”  walk in ” . Esta experiencia se conoce como la integración en el cuerpo físico de un Ser de elevada vibración y el traslado del Alma original que habitaba el cuerpo físico.
En el caso de Kai el resultado fue la integración con la mayor parte de su esencia y el reconocimiento de una misión y propósito mas elevado en su existencia, la cual le lleva a buscar su camino espiritual desde los 5 años de edad.
Aprendiendo a leer a temprana edad, se interesaba en temas como la Telekinesis, Numerología, Reencarnación y Seres Cósmicos. Lo cual lo lleva a desarrollar una perspectiva diferente en torno a la vida y el Universo.
En su adolescencia comenzó a canalizar información de sus Guias a través de la cual le hablaban sobre las dimensiones elevadas y la forma en la cual los Seres evolucionan a través del Universo. También en esa época recibe por parte de su Guia, su nombre, Kai.
En este vídeo Arel conversa con Kai, el chico que se comunica con los cetáceos.
Link al vídeo en youtube:  http://www.youtube.com/watch?v=FtUbm3vowh4

Grecia: 300 escuelas cerradas debido a la falta de combustible para calefacción


escuelasgreciaMás de 300 escuelas en el Departamento de Macedonia Occidental (Grecia departamento) permanecerán cerradas ya que la financiación para la calefacción durante el año escolar antes de tiempo se ha agotado.

Según el informe de la etnia periódicos, en la reunión de Municipalidades Regionales, Alcaldes por unanimidad decidió cerrar las escuelas debido a la falta de combustible para calefacción.

Mayor Kastoria, Manolis dijo Chatzisymeonidis

“De lo contrario, las habitaciones se transforman en refrigeradores reales. Cabe señalar que el costo de combustible para calefacción necesaria para un solo departamento como el de Kastoria, llegó a 20 millones. [...] No vamos a permitir que nuestros niños mueran de frío.

Durante varios días, las escuelas funcionan en condiciones difíciles, calentadores sólo trabajan dos horas al día. El gobierno ha enviado el último tramo de la financiación es necesaria para el funcionamiento de las escuelas. Aquí, el frío es insoportable, y los niños no pueden asistir a clases en condiciones árticas. ‘

Vryzidou Paraskevi, el presidente de la asociación regional de municipios pregunta:

“Las situaciones que enfrentan los niños no tiene precedentes. En 20 municipios del oeste de Macedonia, el frío es muy intenso y el invierno dos veces más largo que en el resto de Grecia. Por la mañana las carreteras están heladas y el termómetro está bajo cero. ¿Es que los niños que se ven obligados a usar guantes y sombreros en el aula puede realmente ir a clase en tales condiciones? ‘

Tenga en cuenta que esta decisión se aplica a todas las escuelas, incluidas las que utilizan calefacción eléctrica , en parte debido a que todas las escuelas tienen serios problemas debido a la falta de fondos.

Fuente: http://periodismoalternativoblog.wordpress.com/2012/12/31/grecia-300-escuelas-cerradas-debido-a-la-falta-de-combustible-para-calefaccion/#more-18527

La Isla Secreta de Pohnpei


Debajo de la isla de Pohnpei, en el oceano Pacífico, se esconde una página secreta de la historia de la Humanidad. 

Por esta razón, los iniciados de la hermandad de los 'tsamoro' le dan a su isla justamente este nombre: «Sobre el secreto». 

Un lugar que le sigue ocultando al extraño gran parte, precisamente, de sus conocimientos secretos.
El único que ha trascendido más allá de sus límites, sigue sin estar resuelto: frente a sus costas se asientan las ruinas de la enigmática ciudad acuática de Nan Matol, construída —nadie sabe cuándo ni por quién— con gigantescos bloques de basalto sobre 91 islotes artificiales. Invadida por la jungla y los manglares, continúa siendo para los nativos una ciudad prohibida, que —de acuerdo con su tradición— acecha con la muerte a quien osa permanecer en ella después de la caída del Sol.
En este enclave de las Carolinas orientales, en la Micronesia, averigué sobre el terreno cuanto allí se esconde. Acumulando vivencias en la jungla de los montes y en los manglares de las aguas litorales, conviviendo con los transmisores del conocimiento de la isla, he ido recomponiendo el rompecabezas de la desafiante historia de Pohnpei —descubierta por navegantes españoles en el siglo XVI— que mantiene a muerte un solo principio: no revelar jamás todo lo que alberga.

En 1939 había aparecido en la Prensa alemana una curiosa noticia: afirmaba ésta que submarinistas japoneses habían efectuado inmersiones en la isla carolina de Ponape (la antigua Pohnpei) y habían sacado del lecho del mar trozos de platino. Pero no de alguna formación natural recubierta de coral, sino de un tesoro submarino.
 Noticias posteriores afirmaban que en la costa oriental de Pohnpei se hallaban diseminadas en una amplia área misteriosas construcciones cubiertas por la jungla: un sistema de canales, muros ciclópeos, ruinas de fortificaciones, ruinas de palacios…

UNA CIUDAD SUMERGIDA

Ya mucho antes de la primera gran guerra —explicaron los nativos— buscadores de perlas y comerciantes japoneses habían efectuado sondeos clandestinos en el fondo del mar. Hasta que los submarinistas regresaron con narraciones fabulosas: allí abajo se habían podido pasear por calles en parte bien conservadas, si bien recubiertas por moluscos, colonias de corales y otros habitantes marinos, amén de algún que otro vestigio de ruinas. Desconcertante había sido, según ellos, la visión de numerosas bóvedas de piedra, columnas y monolitos.
Esta misteriosa ciudad submarina albergaba tesoros concretos, debiéndose hallar en el centro de la misma una especie de panteón de los nobles del lugar, cuyas momias yacían allí. Pero aquí viene lo asombroso: cada una de estas momias estaría encerrada en un sarcófago de platino. Estos son los sarcófagos que —ya en época de la dominación japonesa de la isla, o sea entre las dos guerras mundiales— habrían localizado los submarinistas nipones. De acuerdo con estos testimonios, habrían ido extrayendo platino del fondo marino hasta el momento en que dos submarinistas ya no volvieron a emerger. Desaparecieron sin dejar rastro, llevándose consigo su moderno equipo de inmersión y de trabajo: jamás nadie volvió a verlos.

RUMBO AL ENIGMA

Pohnpei se presentaba como un reto fascinante. Pero quedaba una sola duda: ¿se trataba de comentarios fantasiosos de gente ávida de sensacionalismo? Para despejarla, valía la pena estar volando, como lo estábamos haciendo Miquel Amat y yo, en pos del Sol.
«Allí la gente no va». Que esto no lo hacía nadie, que la gente se iba, pues… a Hawaii o a las Fidji, pero allí no: "Allí se comen a la gente", me decía un oficial de inmigración en el aeropuerto neoyorquino John F. Kennedy. Mal informado estaba el funcionario yanqui sobre las actuales preferencias culnarias de los pohnpeyanos, pero menos aún sabían en las agencias de viaje de la otra costa americana: "¿Y eso dónde cae? Es la primera vez que lo oigo", me confiesa un veterano empleado de la 'Western Airlines' en Los Angeles. En eso, parecía evidente que el inquisidor de New York había tenido razón: a Pohnpei la gente no iba.
Ya en pleno Pacífico, a mitad de camino entre Los Angeles y Pohnpei, con más de 15.000 km de vuelo a las espaldas desde nuestra partida de Barcelona y con todavía algo más de 4.200 km de sobrevuelo del oceano Pacífico por delante, tampoco habían oído hablar nunca de Pohnpei. Ni siquiera el experimentado taxista hawaiiano que nos llevó del aeropuerto de Honolulu a la playa de Waikiki. Unicamente el gerente del restaurante 'Tahitian Lanai' en Waikiki supo aportar algo concreto; conocía Pohnpei: que si lo nuestro era el masoquismo, que fuéramos allí. Pero que el Pacífico ofrecía mil rincones para visitar antes que éste.

EL NOVENO ATERRIZAJE

Al día siguiente nos esperaba por fin nuestro noveno y definitivo aterrizaje desde que partimos de Barcelona. El volante correo del Pacífico nos había llevado de Honolulu al atolón de Johnston, de allí al de Majuro, y de éste a la base de missiles de Kwajalein.
Después de haber estado sobrevolando y aterrizando en atolones que eran superficies desérticas y absolutamente planas que a duras penas rebasaban en algún metro el nivel del mar, el espectáculo que hora y media más tarde se ofreció a nuestros ojos a la izquierda del avión, cuando surgimos por debajo de la capa de nubes, fue realmente impresionante: una lúgubre mole de montañas totalmente cubierta de espesa jungla de un pegajoso color verde oscuro, aparecía envuelta en sus cúspides más elevadas por neblinas y nubarrones blancos, grises, pesados. Sobrevolamos los arrecifes de coral del extremo norte de la isla, e inmediatamente surgió un poco más a la izquierda el islote sobre el que se extiende el campo de aterrizaje de Pohnpei. Aterrizaje —huelga decirlo— sin ayudas de tierra: a ojo.

VIGILANTES SOMBRAS NOCTURNAS

Al segundo día nos instalamos en una cabaña de madera con cubierta de hoja de palma, cuyos lados ofrecían amplias franjas abiertas por las que pasaba el aire pero nunca la lluvia, abundante lluvia en esta isla, que cae intermitentemente durante 300 de los 365 días del año. A una temperatura media permanente de 27-28°C, este tipo de alojamiento es el único idóneo para el lugar. Tuvimos que acostumbrarnos a compartir el interior del habitáculo con lagartos, lagartijas, sapos, caracoles gigantes y la visita diaria de una rata. Pero todo esto quedaba compensado por la magnífica vista tropical que desde nuestra cabaña disfrutábamos sobre la Bahía de la Mala Acogida, como la bautizaron cuando la descubrieron en enero de 1828 unos navegantes rusos, a causa del poco hospitalario carácter de sus moradores.
En la primera noche de estancia en la isla ya tuvimos una clara muestra de que allí nos preguntarían más de lo que nos dirían. Fuimos a dar una vuelta a pie para la primera toma de contacto con el nuevo entorno. La oscuridad, total. Solamente la tenue luz de alguna vela o quinqué en las cabañas cercanas. Sin previo aviso rompió a llover bastante torrencialmente, a lo cual no tardaríamos a acostumbrarnos. De la oscuridad surgió una figura igual de oscura que nos invitó por señas a seguirla. Nos ofreció cobijo en la cercana cabaña de reunión de los hombres del lugar. Estaba ocupada por unos quince individuos que nos fueron estudiando en silencio, mientras dos de ellos se alternaban en hacernos preguntas concretas sobre nuestra estancia en Pohnpei: qué habíamos venido a hacer aquí, cuándo habíamos llegado, qué lugares pensábamos visitar, y —algo que parecía interesarles especialmente— cuándo volvíamos a abandonar la isla. Intenté ganar tiempo con respuestas evasivas hasta que paró de llover.
Continuamos nuestro solitario deambular de exploración nocturna del terreno, cuando un silencioso movimiento oscuro a mi espalda coincidió con una pregunta: «¿Me das fuego?» Volvía a ser el mismo individuo que nos había invitado a la cabaña de los hombres, ahora acompañado de uno de nuestros interrogadores: «¿A dónde os dirigís por este camino?» Estaba claro que, al igual que en el Kim de Rudyard Kipling, también la noche de Pohnpei iba a estar llena de ojos…

SUS ANTEPASADOS APLICABAN TECNOLOGIAS MAGICAS

Entre aventuras, con tiento y con paciencia, logré conectar con el paso de los días con algunos de los transmisores del conocimiento ancestral de la isla —a la que James Churchward consideraba asentamiento del santuario del supuesto continente hundido de Mu—. El enigma principal que ofrece son las ruinas de Nan Matol. Con respecto a ellas, la arquología oficial reconoce abiertamente su desconocimiento absoluto sobre la finalidad de las más impresionantes ruinas del océano Pacífico; es más, de la única ciudad en ruinas que puede visitarse en los 166 millones de km2 de dicho océano.
Pero además de este enigma principal, arqueológico, existe un foco mágico de la isla, oculto en la abrupta espesura de la jungla de Salapwuk, en las alturas montañosas del reino de Kiti, en el suroeste de Pohnpei. Allí y en otros puntos de la isla, la memoria de los pohnpeyanos perpetúa hasta hoy el recuerdo de gigantes, el recuerdo de personas que sabían volar, el recuerdo de una raza que recurría a asombrosos poderes mágicos que permitían el transporte aéreo de grandes bloques de piedra. El recuerdo claro de la conexión celeste y de la realidad del vuelo posible, en la antigüedad.

ORIGENES INICIATICOS

Pero vayamos a los orígenes de esta isla absolutamente mágica: Pensile Lawrence, uno de los transmisores vivos de la historia esotérica de Pohnpei, me contó por fin, al cabo de dos interminables semanas de evasivas y de negativas a la ansiada entrevista, esta historia de sus orígenes:
«Nueve parejas —nueve mujeres y nueve hombres— erraban en una canoa por el ancho mar, buscando una tierra nueva en la que establecerse. En esto pensaban cuando se toparon con un pulpo hembra de nombre Letakika. Cuando éste averiguó el motivo de su viaje, les indicó un lugar del océano en el que había una roca que surgía por encima de las olas. Las nueve parejas prosiguieron su camino y hallaron la roca. Sobre ella comenzaron a construir la isla. Luego, dejaron en ella a una pareja, un hombre y una mujer, mientras que el resto volvieron a marchar. El nombre del hombre que se quedó en la isla no tiene importancia; no tenía nombre. Sí lo tenía el de la mujer: se llamaba Lemuetu. Lemuetu es la primera madre de Pohnpei. Por ello sus habitantes se asientan sobre un matriarcado. En su canoa, las nueve parejas llevaban alimentos para comer y para plantar en la nueva tierra.»
Este escueto y a la vez completo relato iniciático sobre los orígenes de la roca prima de Pohnpei, es un compendio de conocimientos ocultos. Aquí, en el breve espacio de un artículo, no ha lugar para explicaciones más amplias, que sí están recogidas en cambio en mi libro Sobre el secreto (Plaza & Janés Editores, 1985). Apuntaré aquí solamente que el 9 es —para las empresas de la especie humana— el símbolo del nacimiento. Entre otras, lo refleja así claramente por ejemplo la cábala lingüística de las voces «nueve-nuevo-nave-huevo» («novem-novum-navis-ovum»), que cobra todo su vigor en el gay saber de los argotiers, en el argot de aquellos que construían la obra en el país del gallo, en la Galia: «neuf-neuf-nef-oeuf». En el relato pohnpeyano reaparecen estos mismos elementos: la nave, tripulada por nueve parejas, para construir un país nuevo, lo cual significa un nacimiento, simbolizado por el huevo.

EL VIAJE DE NOÉ

Ahora bien, las características de la nave-canoa, con alimentos y plantas parta sembrar en el país nuevo, el hallazgo de una roca de tierra firme sobre la cual establecer un nuevo núcleo humano, la indicación de la cercanía de la nueva tierra por parte de un animal —aquí es un pulpo—, la equiparan a la nave-arca de Noé que navega igualmente en busca de la nueva tierra. Y en la misma cábala lingüística de quienes construyen bajo el signo del gallo, Noé es la radical de Noëlle, la natividad, el nacimiento. Con lo que seguimos en la constante 9 indicada en el relato primo de Pohnpei: en 9 ciclos (=meses) se forma (= nace) el ser humano.
Y —como no podía ser menos— exactamente cada 9 meses se reunían en Salapwuk —en cuyas espesuras se conserva la roca original de la isla, aquella que sirvió para su nacimiento—, el principal lugar de culto de Pohnpei, todos los iniciados, para unas celebraciones a las cuales estaba vedada la asistencia a todo extraño.
Por 


Fuente: http://veritas-boss.blogspot.com.es/2012/12/la-isla-secreta-andreas-faber-kaiser.html: 

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