domingo, 3 de noviembre de 2013

Irán y Turquía firman acuerdo de cooperación de inteligencia. Ankara destapa red de espionaje iraní del Mossad.

Los misnistros de exteriores deTurquía e Irán, Ahmet Davutoglu y Javad Zarif han firmado en secreto en Ankara un pacto que cubre lacooperación de inteligenciaentre los dos países, este pasado viernes, 1 de noviembre, según informan fuentes exclusivas deDebkafile.

Aunque es un miembro de la OTAN, Turquía se comprometió en virtud de este acuerdo a detener la cooperación con terceros países para espiar a Irán y para desarrollar redes de espionaje anti-iraníes que operen desde su territorio. 

Lo más significativo es que el gobierno de Erdogan decidió poner fin a las actividades de los agentes que recogen información sobre Irán desde el lado turco de la frontera iraní. 

Los detalles del nuevo pacto fueron fruto del trabajó de seis semanas de discusiones entre Hakan Fidan, jefe de la inteligencia turca (MIT) y Khosrow Hosseinian, ministro de Inteligencia de Irán adjunto a cargo de las operaciones especiales. 

Nuestras fuentes iraníes añaden que este funcionario iraní opera bajo tal cobertura profunda que utiliza un nombre falso y solo algunas personas en Teherán conocen su verdadera identidad.

Sentado también en algunas de sus sesiones estaba el Jefe de la Guardia Revolucionaria iraní y jefe de su inteligencia, el Brigada General Hossein Salami.

El nuevo pacto representa un gran obstáculo para cualquier información de inteligencia sobre Irán que provenga de Turquía.

Nuestras fuentes revelan que el MIT mostró a Teherán su buena voluntad al impulsar el pacto en la tercera semana de octubre obligando a los muchos agentes basados ​​en la frontera turca con Irán a empacar sus maletas y marcharse. Su tarea principal, con o sin el conocimiento de Ankara, era interrogar a los iraníes que huían del país y se dirigían a través de Turquía a Europa o a los Estados Unidos.

Que Turquía e Irán estaban en el proceso de creación de una asociación de inteligencia llegó al conocimiento de la administración Obama el mes pasado. Se cree que llevó al Washington Post a la divulgación el 17 de octubre de que Turquía había destapado una red de espionaje iraní que trabaja para Israel.

Según ese informe, el primer ministro Tayyip Erdogan y Fidan el año pasado compraron a 10 agentes iraníes que trabajaban para el Mossad israelí y la inteligencia de EE.UU., que habían estado utilizando la facilidad de cruzar la frontera sin necesidad de pasaportes para cumplir con sus manejadores en Turquía.

La traición a la red de Turquía abrió la puerta a las negociaciones con Irán sobre el nuevo pacto.

Nuestras fuentes de inteligencia también informan que el día de su firma, Victoria Nuland, secretaria de Estado adjunta para Asuntos de Europa y Asia y el ex portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., estuvo de visita en Ankara. No está claro si ella estuvo en el pacto. 

Habiendo firmado, el ministro de Asuntos Exteriores turco reaccionó con ira extrema este sábado ante la afirmación de la prensa libanesa que afirmaba que Ankara había dado información de inteligencia para el ataque de la fuerza aérea israelí contra un envío de misiles antiaéreos rusos en la ciudad costera siria de Latakia el pasado Miércoles, para impedir su entrega a Hezbolá. Claramente incómodo, Davutoglu exclamó: "Es un intento de dar la impresión de que Turquía se ha coordinado con Israel. Tenemos problemas con Siria desde el principio. Pero permítanme decir claramente: El gobierno turco no ha cooperado con Israel en contra de ningún país musulmán, y nunca lo hará", dijo a los periodistas. "A pesar de las diferencias en Siria, tenemos relaciones profundas e históricas con Irán", agregó.

Fuente: Debkafile

H.G. Wells Profeta Del Nuevo Orden Mundial


¿Hay alguna prueba de que los acontecimientos en el mundo están siguiendo un guión? La pregunta me ha intrigado porque muchas personas con conocimientos internos me han dicho que han estado asistiendo a reuniones donde el guión del futuro fue escrito, planes de 200 años, 40 años, 20, 10, y planes de 5 años.

Las predicciones futuristas de H.G. Wells (un socialista Profeta masónico) demuestran que efectivamente, es mucho más real de lo que el hombre promedio podría imaginar.

Escrito en 1913, “The World Set Free” (El mundo se Libera) de Wells predijo el uso de bombas atómicas y el efecto de una guerra nuclear mucho antes de que los científicos consideran la posibilidad. También predijo la ruptura en 1933, cuando los detalles de la reacción nuclear en cadena fueron descubiertos.

En otros libros, de Wells, dijo que un Nuevo Orden Mundial se emergería para que una élite pueda controlar las rutas aéreas y marítimas, así como la producción de energía, lo cual ya han hecho.

Otra idea visionaria increíble fue el concepto de la superioridad aérea. Quien gana el control del aire constantemente va a ganar la batalla terrestre. Esto ha sido demostrado desde W.W.I, pero no se realizó cuando H.G. Wells la concibió y ha tomado muchos años para que la gente acepte la idea.

H.G. Wells no sólo predijo la guerra moderna, el bombardeo de Londres, bombas atómicas, la Sociedad de Naciones, los combatientes de sigilo sobre Irak, los vuelos espaciales y un sinfín de otros detalles del futuro mucho antes de su eventual ocurrencia , no solo trazo en detalle cómo un Nuevo Orden Mundial podría seria creado, sino que participó en la causa de los eventos para llevarlo a cabo.

Él era un personaje importante para crear la Sociedad de Naciones. Cuando se produjo la Revolución Rusa, H.G. Wells (que era conocido simplemente como H.G.) fue a Rusia para intercambiar ideas de Lenin sobre cómo dar seguimiento a la Revolución para crear un Nuevo Orden Mundial. Ellos no llegaron a un acuerdo y se separaron. (El desacuerdo surgió sobre la visión H.G. de que las familias de élite, a través de negocios y la tecnología, podrían crear el Nuevo Orden. Lenin quería socializar las cosas directamente a través de un gobierno fuerte.)

Mucho más tarde, en 1934, H.G. visitó personalmente a Franklin Delano Roosevelt en los EE.UU. y Stalin en Moscú. (Por cierto, los tres eran masones.) Después de visitar a Franklin Delano Roosevelt, H.G. declaró que “los Estados Unidos … [era] el instrumento más eficaz para transmitir la llegada del nuevo orden mundial.”

Él sintió que Franklin Delano Roosevelt estaba incorporando ideas conspiranoicas para traer el Nuevo Orden Mundial que H.G. había estado defendiendo, un ejemplo de esto eran los “cerebros” de Roosevelt, extractores tecnocrátas como Felix Frankfurter y Raymond Moley, que hicieron la política de Franklin Delano Roosevelt.

Después de su encuentro con Stalin, él lo describe, “Nunca he conocido a un hombre más sincero, justo y honesto … y para nada oculto y siniestro … todo el mundo confía en él.” Con los años, abogó por el Reino Unido para ayudar a la URSS.

Los lectores pueden notar mediante esto que los EE.UU, la URSS y el Reino Unido han sido orientados hacia el mismo objetivo, pero tomando caminos diferentes. En general, H.G. fue un gurú de su generación, y después de su muerte una sociedad en su nombre continuó la promoción de sus puntos de vista.

Mientras que trabajó en la red con innumerables personas de todo el mundo directamente promocionando sus puntos de vista (que, obviamente, se alineaban con el “Plan”), sus libros tuvieron un papel más sutil pero importante.

El lector habrá observado lo siguiente acerca de la naturaleza humana …. la primera vez que se enfrenta a algo cierto, pero extraño, la mente lo rechaza como ridículamente loco. La segunda vez que lo oye no hace más que rechazarloo, y con frecuencia la tercera vez la verdad enfrenta a la persona diciendo “Yo ya lo sabía” como si el tema fuera evidente.

Ahora mire los títulos de sus libros “Anticipation” (Anticipación), “Things to Come” (Cosas por Venir) y la forma en que fueron escritos, es evidente que está psicológicamente acondicionado al público a aceptar las etapas del Nuevo Orden Mundial como si se tratara de algo auto- evidente.

Él era un maestro en esto. Y, de hecho, cuando escucho el día de hoy a la élite oigo ecos de las ideas H.G. Wells. Por ejemplo, David Rockefeller en la reunión de Bilderberger 1991 , “…el mundo es ahora más sofisticado y preparado para marchar hacia un gobierno mundial que nunca más sabrá de guerra, sino sólo la paz y la prosperidad para toda la humanidad.”

Contrariamente a las suposiciones de muchos lectores de Aldous Huxley, Orson Wells y H.G. Wells, estos autores no se oponían a las vistas proféticas de una dictadura mundial. H.G. creía firmemente en la eugenesia racial para matar a las razas inferiores y consumidores inútiles. Él creía que el Estado debe educar a la gente y el controlar sus mentes al servicio del estado. Él creía en la ingeniería social. Él se opuso a que los cristianos se les permita enseñar a sus hijos acerca de Dios y la tolerancia religiosa.

Si usted fuera un Illuminati, como el último profeta masónico Manly P. Hall, quien fue un gran maestro, tanto en los Illuminati y la masonería, comprenderías la referencia esotérica que H.G. hizo en “A Modern Utopia” (Una Utopía Moderna), p. 67, donde la Dictadura del aire del Nuevo Orden Mundial sería “Bacon’s visionary House of Salomon”.

Esta declaración sólo hace pensar los enlaces de H.G. con los planes ocultos de los Illuminati. Muestra que H.G. fue un iniciado con el conocimiento de los planes. Por supuesto, junto con el conocimiento interior, H.G. contenía una intensa curiosidad intelectual, un cerebro vivo completo, gran fuerza de voluntad, y un desprecio por el hombre común y el Dios cristiano. Él reveló en “The Invisible King” (El Rey Invisible – 1917) que su deidad era “la personificación de… su plan de cinco años”.

Leyendo el guión

¿Wells se limita a la predicción o estaba ayudando a dar forma y crear un Nuevo Orden Mundial? No hay duda de que era un jugador importante para crearla. Sus ideas han sido utilizadas como una guía, incluso podría decirse que sus ideas son copiadas de un plan maestro que permanece oculto a la vista. Los poderes que han estado manipulado deliberadamente la tasa de criminalidad van en línea con la predicción de H.G. que un estado policial crecería en respuesta a la creciente amenaza de la delincuencia. La guerra contra el terror se desarrolla de acuerdo a esto. Obviamente los escritos de H.G. eran un plan de creación y no simples reflexiones de un hombre curioso e inteligente.

Nacido en 1866, Wells escribió una serie de libros que explican cómo la llegada del Nuevo Orden Mundial se produciría. En 1895, salió con “The Time Machine” (La máquina del tiempo) y continuó escribiendo y publicando hasta 1945, con por ejemplo, “The Turning Happy”, lo que hace referencias a los sueños futuristas que tenía como caminar con Jesús, donde en sus sueños repetitivos fue una decepción para la humanidad por su estupidez e indiferencia.

Uno de los conceptos de “conspiración abierta” de Wells fue que muchas personas en el mundo abiertamente contribuirían a la creación del Nuevo Orden Mundial. Esto es paralelo a otro oculto profeta, Alice Bailey y sus ideas en “La Exteriorización de la Jerarquía”, donde se predice que las cosas que se hagan en secreto en el mundo oculto se integrarán para traer el Nuevo Orden Mundial.

Para quienes están familiarizados con la forma en que los Illuminati han creado grupos como el CFR y el TLC tendrá en cuenta que H.G. se relacionó con el RIIA (Real Instituto de Asuntos Internacionales), que fue el equivalente británico a la CFR. El primer presidente de la RIIA fue Waldorf Astor. Como señalé en mi libro “Be Wise as the Serpents” (Prudentes Como Serpientes – 1991), estas organizaciones también agregan algunos miembros individuales que no sean Illuminati, por lo que la membresía no se puede equiparar con un miembro de una alta sociedad secreta, pero ubican a una persona en medio de lo que se estan haciendo.

Edith Star Miller en “Occult Theocracy” (Oculta Teocracia – título póstumo en 1933) hace un buen trabajo al vincular la gran cantidad de organizaciones que la raza jerarquíca oculta para llevar a cabo su programa, la Sociedad Fabiana fue uno de ellos. H.G. fue un miembro activo de la Sociedad Fabiana, pero sus opiniones fueron controvertidas con la mayoría de sus miembros, esto vuelve a mostrar su actividad y participación en el Plan.

Los Webb, líderes de la Sociedad Fabiana, también bajo la dirección de Lord Robert Cecil (H. de Inteligencia), organizó el Cliveden Set y a un grupo llamado Los Coeficientes. Los Coeficientes más tarde se convirtieron en la Mesa Redonda. H.G. fue parte de Los Coeficientes, que incluye personajes como Sir Edward Grey, Bertrand Russell, y su primo Cecil Lord Arthur Balfour. Por cierto, son nombres que aparecen en mi libro “Bloodlines of the Illuminati” (Linajes de los Illuminati – 1995).

Hijo de un criado que sirvió a la Élite

Ahora hay que tener en cuenta que H.G. nació de un criado – un servidor de la elite británica, y aquí es donde se codea con la élite aristocrática Illuminati. También debemos tener en cuenta que H.G. despreciaba a las clases bajas y promovió la idea de que las grandes empresas de la élite nos llevaría hacia el Nuevo Orden Mundial, junto con la tecnología y los tecnócratas que dirigen la tecnología.

Las ideas de H.G. sobre el poder de la tecnología y los tecnócratas para crear un Nuevo Orden Mundial generó todo un movimiento en esa dirección. Está más allá del alcance de este breve artículo para poder entrar en eso, pero el uso de la tecnología, especialmente en las formas descritas de Wells, se han logrado.

Sabía que en 1991, cuando fuí el primero en identificar a H.G. como un masón, que esto podría dar lugar a controversia, ya que las Lógias Masónicas no reconocen en público a uno de sus miembros.

Hay un cierto conjunto de miembros cuya membresía debe permanecer completamente en silencio. Basé mi afirmación de que él era un masón en unos números anteriores de la revista Rito Escocés de la Nueva Era, que había tenido la suerte de comprar y que se remontan a casi Primera Guerra Mundial

Estas revistas lo trataron como lo hicieron los miembros, refiriéndose a él como un “profeta masónico”. En el otro lado de las cosas, H.G. en sus libros/películas hace referencia a la masonería y utiliza imágenes masónicas y símbolos.

Particularmente de la nota, hay una referencia en su cuento “The Inexperienced Ghost” (El Fantasma Sin Experiencia) a la Logia Masónica de Investigación, el Quatuor Coronados Lodge 2076. Su personaje dice: “Ahora, Sanderson es un masón, miembro de la Logia de los Cuatro Reyes, que se dedica de manera tan capaz al estudio y esclarecimiento de todos los misterios de la Masonería del pasado y el presente. “The Complete Short Stories of H.G. Wells” pp. 909-910. H.G. tuvo influencia con masones de todo el mundo debido a esto.

El símbolo oculto del globo alado, símbolo de uso frecuente por el masón Charles Taze Russell (fundador de los Testigos de Jehová y la Watchtower Society), se convertiría en el símbolo del Nuevo Orden Mundial en el libro/película “The Shape of Things to Come”. Recomiendo leer mis libros, “Be Wise As The Serpents” (Prudentes como serpientes), disponible en una versión pirata en Internet y “The Watchtower and the Masons” (La Atalaya y Los Masones – 1990) para explorar todos los numerosos vínculos entre todas estas cosas. También hay que destacar la estrecha relación de H.G. con los Huxley’s, que eran masones. Francmasón T.H. Huxley (un miembro de la Real Sociedad a los 26) Mentor de Wells, hizo hincapié en la idea de una dictadura científica que H.G. fue capaz de promover en la medida en que se convirtió en un movimiento popular.

H.G. Wells tenía una fe en sí mismo y una vitalidad que hacía a sus ideas atractivas. Él era muy hábil con la pluma, pero un mal orador. Tuvo relaciones con una cantidad constantes de mujeres interesadas, que emocionalmente lo marcaron en corto plazo. Le dió importancia a los amigos, como el internacional autor Joseph Conrad, pero las mujeres que conquistó simplemente fueron objetos sexuales para él. En esto el lector ve que había incoherencias en este ejemplo, su retórica sobre los derechos de la mujer era una de sus causas, pero no un estilo de vida personal. Tuvo su gran oportunidad en la vida cuando William Ernest Henley creyó en sus habilidades y en 1895 lo ayudó al lanzamiento de su carrera como escritor de ciencia ficción. Dos libros que tenían una gran influencia en Wells como un escritor joven fueron “Republic” (República) de Platón y la sátira de Jonathan Swift “Gulliver’s Travels” (Los viajes de Gulliver).

Wells nos muestra que los “hacedores-de-desiciones” son en realidad guiados por planes futuristas. H.G. Wells fue el centro de lo que los Illuminati estaban haciendo para crear las etapas de desarrollo hacia un gobierno mundial. Que creía en lo que estaba haciendo, no hay duda. Sus posibles actividades ocultas, si se llevaron a cabo, han sido muy bien escondidas. Él era un intelectual práctico cuyos escritos han cambiado nuestro mundo.


Visto en : Legnalenja

Los Zombies como metáfora de la humanidad en el siglo XXI: muertos vivientes y esclavos de la moda


Como todos sabemos, al menos desde hace algunos años, los zombies están de moda alrededor del mundo. Películas, juegos de video, muñecos, etc. Los muertos vivientes andan por todos lados. Desde luego, no hablamos del fenómeno vudú desarrollado a lo largo del siglo XVII por los esclavos negros llevados a las Antillas desde Dahomey (en el África occidental), y cuyos descendientes actuales siguen practicando diversas tradiciones rituales de lo que comúnmente se ha dado en llamar como “santería” y que han hecho famoso a Haití, como el país origen de la creencia en los zombies. 

No, no hablamos de este tipo de zombie, sino de una especie terrorífica, creada por Hollywood, cuyo éxito en el imaginario social contemporáneo es digno de tomarse en cuenta. ¿Cuál es la causa de esta “fiebre zombie” que hoy en día nos azota?, ¿por qué los zombies están de moda?

Es curioso que hablemos de moda zombie. El sentido primario, desarrollado en las Antillas, era el de un sujeto cuya voluntad está a merced de un hechicero, un brujo, que le esclaviza sin que la víctima pueda hacer nada contra ese letargo. La magia vudú permitía este control de un cuerpo a distancia. En realidad, el hombre que no se pertenece a sí mismo, y cuya voluntad está a merced de otro, ha sido por antonomasia la definición del esclavo: nos dice Aristóteles, desde el siglo IV a.C.: “esclavo es quien no se pertenece a sí mismo”. Bien podríamos entender al zombie antillano bajo esta categoría, que por cierto, me parece fecunda. Ya volveremos sobre ello.

Pensemos en el zombie actual, que todos conocemos: el zombie creado por la gran industria cinematográfica presenta notables características. Su descripción “etnográfica” no parece ofrecer mayores dificultades: además de ser un muerto viviente, es decir, un cadáver capaz de moverse, caminar e incluso correr (trastocando el orden cósmico prevaleciente entre cualquier sociedad interesada en dejar bien claras las fronteras entre vivos y muertos), el zombie hollywoodense condensa las características más atroces imaginables para la moral de Occidente: es caníbal, tiene un apetito feroz por la carne humana viva, mas el contacto con su saliva es mortal pues sus víctimas son infectadas con el mismo mal, de manera que se convierten en zombies también. Se trata de cadáveres al acecho de la vida.

Para colmo, no operan en función de ningún principio racional individual: no tienen conciencia alguna, son autómatas en constante búsqueda de seres humanos para devorar. No se puede negociar con ellos: no hablan ni parecen tener voluntad propia, no forman entidades políticas ni sociales reconocibles, son simplemente masa de cuerpos indiferenciados, corruptos y corruptores, sin mayor propósito que matar a los seres humanos “normales”, y tornarlos como ellos.

 Quizá lo que resulte aún más espeluznante es que este zombie, al carecer de conciencia, tampoco posee voluntad individual; se trata de un ente reducido a un mero cuerpo pútrido que obedece a una voluntad de masa, una multitud devoradora e incontenible que se mueve con la misma lógica de un ejército de hormigas: no hay individuos, solo masa.

Peor aún, puesto que estos seres ya están muertos, tampoco se les puede matar definitivamente, como suele suceder en casos análogos con enemigos mortales potencialmente exterminables (árabes terroristas, rebeldes vietnamitas, etc.). Desde el punto de vista bélico-hollywoodense, ¿puede haber algo peor que un enemigo que ya está muerto?

Por cierto que el zombie reúne así antiguos terrores medievales con los viejos miedos del liberalismo burgués decimonónico, un miedo a los otros que se edificó a finales del siglo XVIII con respecto a numerosos pueblos indígenas cuyo género de vida resultaba (y resulta ahora) tan chocante para el liberalismo burgués: el miedo a las colectividades “sin ley, lenguaje ni Estado” (todos sabemos que no existe un Estado Zombie, no tienen gobierno ni lenguaje, tal como se decía de los pueblos indios americanos); también se advierte el miedo a los grupos humanos donde el factor individual no es el más pertinente (y en el que volvemos a reconocer un asomo de la otredad indígena). 

Por otro lado, el zombie también condensa miedos más modernos: el miedo al contacto “infeccioso” con aquellos pueblos exóticos que mejor sería mantener al interior de un cerco sanitario, a fin de impedir que su género de vida, costumbres e ideas “contamine” a los propios (y en el que podemos reconocer fácilmente el dispositivo-cerco sanitario aplicado a los barrios obreros del siglo XIX, o bien al barrio judío hecho por los nazis, y las tentativas para “contener” zonas urbanas “rojas” llenas de prostitutas y homosexuales). En una palabra, el zombie es un peligro antropomorfo (igual que un extraterrestre malvado) con el que no se puede tratar humanamente: es el otro desprovisto de cualquier calidad humana (o debiéramos decir, cualquier cualidad burguesa).

Al final, la amenaza zombie da la pauta a las futuras interacciones: tal como sucedía con los “indios salvajes” del pasado, no hay otra manera de tratar con los zombies que destrozándolos. Después de todo, indios salvajes y zombies se reproducen sin control. De esta manera el otro (sea el indígena amazónico, el aborigen australiano, el negro africano, y todo aquel cúmulo de pueblos tradicionales explotados por el capital), devienen un peligro mortal para la supervivencia del burgués bien educado. ¡Oh qué tiempos aquellos en que el poder colonial podía aniquilar aldeas irrespetuosas! A esa añoranza, es que responde la emergencia del zombie contemporáneo. El zombie de nuestros días ofrece a la actual moral de Occidente la oportunidad de aniquilar multitudes sin remordimientos.

Ahora bien, lo más aterrador del caso zombie, es que parece presentarnos un cruel espejo de nuestra propia sociedad capitalista. Veamos: es el zombie, el autómata irreflexivo, aquel que no se pertenece a sí mismo, el más claro correlato de un moderno esclavo: el Amo convertido en esclavo de los objetos que construye, tal cual lo enunció la filosofía hegeliana. El zombie autómata de nuestros días, tiene mucho que enseñarnos sobre el peor de nuestros miedos: el miedo a que sea real en nuestras vidas. Se trata nada menos que del hombre enajenado descrito por Marx, aquel cuya autopercepción, su auto-reconocimiento y auto-conciencia, están atravesados, instrumentados y controlados por un otro, en este caso, el capital.

Hace siglo y medio Marx señalaba el hechizo místico del capital, que despojaba a los hombres de la capacidad de reconocerse como sujetos, forjadores y creadores de su propia realidad: las cosas, las mercancías y las capacidades tecnológicas, parecían asumir (para una humanidad enajenada, despojada de sí misma), el papel activo de la historia. Vemos así al sujeto kantiano, el Amo hegeliano sin duda, convertido ahora en objeto de sus creaciones: el fetiche, el objeto, la mercancía, el dinero: el Capital convertido en Dueño y Señor de los seres humanos, de la Tierra y de la vida toda. Hoy en día, asistimos como autómatas, como testigos pasivos, zombies, ante los despliegues más brutales del capital y su fetichismo tecnológico, cuya única divisa es su propio avance, su crecimiento, aunque sea sin seres humanos y sin vida. Pues como cualquier zombie, la voracidad capitalista devora irreflexivamente la vida.

Una sociedad que ya no compra para vivir, sino que vive para comprar, que vive para trabajar, que vive para el capital, es una sociedad que no se pertenece a sí misma: está enajenada. La impotencia de nuestras sociedades es análoga a la de una tuerca, que mira impotente el camino al precipicio y el derrumbe de la locomotora a la que está unida. Pero esta es sólo la actitud de un sujeto que cree ser objeto y asume los intereses del capital como propios. Una sociedad zombie.


El problema es que la “infección” de este género de existencia, está profundamente arraigada: desde la publicidad y la mercadotecnia, hasta la elaboración de “perfiles” en Facebook, tienen esta notable facultad de empatar los intereses del Yo con los intereses del capital: compro, me vendo, luego existo. El principal vehículo mediante el cual el capitalismo inoculó esta no-conciencia zombie, fue precisamente el placer y la autosatisfacción del individuo, un individuo voraz, sediento de satisfactores inmediatos: paradójicamente, mientras más se exalta la individualidad y preponderancia del Yo, más se le controla, pues es la industria capitalista la que más ha invertido en ofrecer los medios y términos con que el Yo debe ser “adecuadamente” exaltado. Vemos aquí al sujeto convertido en esclavo de los objetos que produce y consume, sujeto a la dinámica e inercia de su industria.

Es así que el ritmo vertiginoso de la civilización contemporánea, aniquila la voluntad de millones de personas, obligadas a mantener la maquinaria capitalista funcionando aunque en ello se juegue la vida del planeta. Una multitud autómata que depreda sin conciencia ni control, es precisamente la característica de las sociedades de masas, la multitud enajenada que consume alegremente la droga que le asesina. Comprar, producir, consumir, opinar y mimetizarse con la masa, serán las exigencias de esta voluntad ajena que impone su ritmo voraz. No falta un despistado que olvide llevar el último modelo del teléfono de moda, para que una multitud “lo devore” y le obligue a mimetizarse con ella, poniéndolo a la moda que el capital desea. En este sentido, no habría nada más zombie que la moda. Y peor aún, nada más zombie que la moda zombie.

El Mito de Bon


Acerca de la fuente inicial de toda la sabiduría parece haber inspirado la doctrina budista de los Reyes ocultos (o Kulikas) de Shambhala, que tienen su sede en la maravillosa ciudad de Kalapa donde presiden sobre el rito secreto de la Rueda del Tiempo ( Kalachakra).

En total, serán treinta y dos señores de Shambhala, cada una gobernando durante un siglo, desde el primero, Suchandra, (Dawa Sangpo, en tibetano) hasta el último, Raudra Chakrin o Trakpo Cholkhorchen que vendrá en el siglo XXIV de la era común, con el contemporáneo ser Aniruddha o Nagakpo, el 21 º en la línea.

En la cuenca del Tarim del Turquestán chino y las zonas periféricas, así como en Mongolia, hay muchas leyendas relacionadas acerca de Shambala y Agartha y algunos intrigantes restos arqueológicos (piedras Dropa y momias en Baian Kara Ula), llevand a los arqueólogos chinos a especular sobre orígenes “fuera de este mundo”.

Es en esa amplia región que la cosmología taoísta sitúa el Hsi Tien, el Paraíso Occidental de la Señora de las ciruelas de oro de la inmortalidad, Hsi Wang Mu. Se dice que es la Tierra Santa de Asia Central de Belovodye descrita por los viejos creyentes ortodoxos, Raskolniki.

El filósofo esotérico francés, Saint Yves d’Alveydre, en sus varios libros, particularmente en su Misión de l’Inde en Europe, escrito en 1886 bajo la inspiración de algunos maestros espirituales hindú, afirmó haber visitado Agartha en su cuerpo astral hace diez años y haber sido iniciado a su lengua sagrada, llamada Vatan.

Él lo describe como el centro neurálgico y principal santuario de Paradesa:

“La tierra más alta” en Samskrt, (el nombre de donde se deriva el paraíso, según él).
El sugiere que este reino es en parte subterráneo, debajo de los Himalayas y al menos parcialmente oculto en otra dimensión, lo que lo hace invisible e inaccesible para la mayoría de las personas que no son invitados a el.

Saint Yves ofrece varios otros detalles sobre este misterioso imperio cuya población se evalúa en unos veinte millones.

Añade que está rodeado por varios reinos tributarios, gobernados por sus respectivos Rajas y que esta confederación llega a cuarenta millones de personas en total. La jerarquía gobernante consiste, en orden ascendente de yoguis, panditas, bhagwandases (que son 360) y por encima de ellos, de doce gurús mundiales, encabezados por el triunvirato supremo de Brihatma (depositario de la autoridad espiritual), el Mahatma (encargado con poder jurídico) y el Mahanga que es el ejecutor ejecutivo.

Saint Yves, que era socialmente prominente y disfrutó de un gran respeto en los círculos esotéricos, estaba tan seguro de los conocimientos que había adquirido sobre Agartha, que escribió cartas al Papa, a la reina-emperatriz Victoria y al Zar Alejandro III de Rusia para ofrecer su introducción a los gobernadores de ese reino escondido, con el fin de permitir que el Mahatma y su corte de salieran al aire libre y pusieran a disposición el formidable tesoro de conocimiento acumulado en las grandes bibliotecas subterráneas mantenidas por los eruditos de Agartha en todo el planeta.

Él escribió que todos los registros de los tiempos pasados desde los albores de los tiempos y el conocimiento científico infinitamente más avanzado que el de sus contemporáneos, estaba disponible en esos archivos, recopilados en los últimos cincuenta y cinco mil años desde los días de Manu.

Citó al teólogo místico y erudito sueco del siglo 18, Emmanuel Swedenborg, que había descrito, viendo a través de sus facultades extrasensoriales, los anales de la historia olvidada de los orígenes humanos, enterrado en las profundidades de las estepas de Asia Central.

La tradición registrada por Yves Saint influyó en una serie de posteriores investigadores esotéricos, como René Guenon y Fernando Ossendowski y Nicholas Roerich.

Todos escribieron sobre o buscaron la morada del “rey del mundo” en algún lugar entre el Himalaya y Mongolia.

D’Alveydre indica que los habitantes y gobernantes de Paradesa son humanos, a pesar de que existen en un estado muy avanzado de evolución, lo que les da los atributos de divinidad, pero señala que en el curso de sus investigaciones sobre el universo, tanto debajo de la superficie de la tierra y en “las alturas”, los Agartianos han descubierto varias especies inteligentes, algunos de los cuales son similares a los humanos mientras que otros parecen ser híbridos de hombres y varios tipos de animales.

Dice además que utilizan “dirigibles” (zeppelines) para explorar el cielo y en las regiones arriba, pero que esa podría ser una alusión a una nave espacial de un tipo desconocido para él, que en su edad, sólo se podía entender el principio de los aerostatos puesto que el principio de la aeronave “más pesada que el aire” era considerada como poco realista por la mayoría.

También vinculado a la tradición de Agartha están las leyendas de las ciudades subterráneas sagradas de Shonshe y Shangwa en el Turkestán oriental, refugios de la antigua raza celestial Uigur que se cree que abandonaron el mundo visible después de un gran cataclismo muchos miles de años atrás.

En el Mahabharata, a la morada de los Devas se conoce como Uttara Kurus, al norte del Tíbet y del reino de los gandharvas (generalmente, equiparado con el actual Afganistán y Asia Central).

Pudiera ser la versión Samskrt del Homero Hiperbóreo.

Vehículos Celestiales

Como hemos visto, algunas de las criaturas fantásticas aludidas en el capítulo anterior, ya sea totalmente “divinas”, o al menos la mitad-humanas se dice que vuelan en carros celestiales, y ocupan armas extraordinariamente poderosas y tienen la capacidad de llevar a cabo muchas acciones mágicas, como el cambio de forma, aumentando su tamaño a proporciones colosales, o inversamente, la reducción a la escala de un mosquito o un átomo, y así sucesivamente.

Tales habilidades son, sin embargo también accesibles a los grandes yoguis, de modo que no hay una separación clara entre los seres humanos y otros seres vivos.

Las armas de los inmortales, que son un regalo de los dioses o adquiridas a través de una combinación de conocimientos técnicos y extraordinaria penitencia y concentración mental (tapas) tienen capacidades casi infinitas, como se demuestra a través de muchos Puranas, así como en el curso de las grandes epopeyas.
la Agneyastra produce un fuego muy intenso que no puede ser apagado, y todo lo abrasa a cenizas
Varunastra provoca lluvias diluvianas que inundan todo un país
la Suryastra crea un resplandor que ciega y paraliza a todos los que lo ven
la Vayavastra desata ráfagas o explosiones de aire como-tornados que pueden derrumbar los más fuertes edificios y hacer estragos en el paisaje
la sanmohana induce a la población objetivo o ejército en un trance colectivo o una alucinación
la Tvastra desencadena tal confusión y pánico que las personas expuestas a él pueden luchar entre sí sin razón hasta la muerte

El chakra Sudarshan (o rueda de fuego) de Vishnu es irresistiblemente destructiva, pero sólo puede utilizarse una vez, porque el segundo lanzamiento funciona como boomerang y que puede aniquilar a quien lo dispara, así como a su tropa.

Se trata de un misil “inteligente” como lo indica el nombre de Sudarshan (que todo lo ve) y que esto irresistiblemente trae a la mente la rueda celestial “llena de ojos”, descrita por Ezequiel en su profecía bíblica.

El kaumodaki es el mazo de Visnu, cuyos efectos también son devastadores e irresistibles. El Indravajra es un rayo de luz ardiente, un rayo “láser” que es dirigido y disparado a través de un escudo circular que actúa como una especie de reflector.

Por último, el Narayanastra, Pashupatastra y, sobre todo la Brahmastra son tan letales que extingen toda la vida en el área en que son desatados y causan daños a largo plazo y fatales para el ecosistema.

No es necesario señalar que muchas de las características y los efectos de las míticas armas son muy similares a las capacidades de las armas químicas, balísticas, meteorológicas, electromagnéticas y nucleares que han sido desarrolladas por las potencias militares más avanzadas, o son visualizadas por planificadores y científicos estratégicos para el futuro.

Aunque la respuesta típica de los académicos es que tales descripciones se limitan a reflejar la gran imaginación de los antiguos bardos, la abundancia de alusiones misteriosamente técnicas parece indicar la transmisión de un conocimiento empírico muy antiguo.

Por ejemplo, en el Mahabharata, Krishna, cuando su oponente Saubha se hace invisible en el campo de batalla, le dispara a él una flecha o un misil guiado por sonido a alcanzar su objetivo.

Los Vimanas son de muchos tipos y son descritos a lo largo de un largo y rico período de la literatura hindú antigua y medieval. En el Mahabharata sus constructores se dice que son los yavanas, un pueblo del oeste que ha sido identificado con los griegos por muchas fuentes más tarde, pero que probablemente se refiere a una gran familia de occidental indoeuropea dee naciones o tribus.

Sin embargo, la religión minorista del jainismo, que es extremadamente antigua, y ha grabado que algunos de sus guías iluminados (Tirthankaras) vinieron al mundo en Vimanas jayanta.

En textos posteriores algunas veinticinco formas de Vimanas de diversos tamaños, desde el pequeño al gigantesco (ciudades celestiales) son descritas en algunos detalles bastante grandes. En el lenguaje de la arquitectura, un Vimana es una torre o un edificio que tiene siete pisos y es el nombre específico de la aguja que se levanta por encima del santuario (garbhabriha: casa del huevo o germen) de un templo.

por Come Carpentier de Gourdon
Junio de 2011
del sitio Web ExopoliticsJournal
traducción de Adela Kaufma

La guerra secreta en España, Los Ejercitos Secretos de la OTAN

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Washington y Londres, que no habían tenido el menor escrúpulo en permitir que el general Franco acabara con la República Española, tampoco tuvieron el menor reparo en establecer una alianza con el Caudillo.

 Madrid se convirtió en la base de retaguardia de diversas organizaciones criminales y en Las Palmas incluso se abrió un centro de entrenamiento para la guerra secreta. Como la dictadura franquista se mantenía en el poder únicamente gracias al apoyo de los anglosajones, todos los miembros de su gobierno provenían del Gladio. Al morir el Caudillo, la condición previa del tránsito hacia la democracia fue que se mantuvieran las bases militares estadounidenses en España y que el país se incorporara a la OTAN. El Gladio pasó entonces a la clandestinidad, sin abandonar por el poder.

En el caso de España, la guerra de la derecha contra la izquierda y los comunistas no se desarrolló en forma de guerra secreta. Fue una guerra abierta y brutal que duró 3 años y dejó 600 000 víctimas en total, tantas como la Guerra de Secesión en Estados Unidos. El historiador Víctor Kiernan observa con bastante agudeza que un «ejército, supuestamente encargado de garantizar la seguridad de la nación, puede comportarse a veces como un perro guardián que muerde a la gente que debería proteger». Pudiera pensarse que ese análisis se inspira en los ejércitos secretos stay-behind. Con esa frase. Kiernan describía sin embargo el principio de la Guerra Civil española, que comenzó el 17 de julio de 1936, cuando un pequeño grupo de militares conspiradores trataron de tomar el poder. Cierto es que «los generales españoles tienen, al igual que sus primos de Sudamérica, la mala costumbre de meterse en política» [1].

El golpe de Estado militar del general Franco y sus cómplices se produjo después de que la izquierda reformadora de Manuel Azada ganara las elecciones del 16 de febrero de 1936 y aplicara numerosos programas a favor de las capas más desfavorecidas de la sociedad. Para la poderosa y mal controlada casta militar española, España estaba entonces a punto de caer en manos de los socialistas, los comunistas, los anarquistas y otros izquierdistas anticlericales. Muchos, en las filas del ejército español, estaban convencidos de que tenían que salvar el país de la amenaza roja del comunismo que provocaba purgas y asesinatos masivos en la URSS de Stalin. Algunos historiadores, entre ellos el propio Kiernan, son menos indulgentes cuando analizan las causas de la guerra de España. Estiman que «los culpables no podían estar más a la vista (…) El caso de España es muy sencillo. Un gobierno democráticamente electo fue derrocado por el ejército. No era difícil tomar partido. De un lado, los pobres. Del otro, los fascistas, los poderosos, los grandes terratenientes y la Iglesia.» [2]

En Grecia, el putsch de 1967 permitió a los militares tomar el poder en menos de 24 horas. Pero en la España de 1936, la oposición de la población civil española fue tan masiva que la República luchó por espacio de 3 años antes de que Franco lograra instaurar la dictadura militar. La lucha fue larga e intensa, no sólo porque numerosos ciudadanos tomaron las armas contra el ejército sino también porque 12 Brigadas Internacionales se formaron espontáneamente para respaldar la resistencia republicana contra Franco. Hecho único en la historia mundial, jóvenes idealistas, hombres y mujeres, provenientes de más de 50 países, se incorporaron voluntariamente a las Brigadas Internacionales, que reunieron finalmente entre 30 000 y 40 000 miembros. La mayor parte eran obreros, pero había también profesores, enfermeras, estudiantes y poetas que iban a luchar por España. «Era realmente muy importante estar allí, en aquel momento histórico, y ayudar. Realmente fueron los años más importantes de mi vida», comenta, 60 años más tarde, Thora Craig, una enfermera británica nacida 1910. Robert James Peters, nacido en 1914, yesista de profesión, declaró: «Si alguna vez hice algo útil en mi vida, seguramente fue aquello.» [3]Miembros de las Brigadas Internacionales (en este caso, de la Brigada Lincoln).

A pesar del apoyo de las Brigadas Internacionales, los socialistas y comunistas españoles no lograron impedir el golpe de Estado de Franco ya que este último tuvo el respaldo de Mussolini y de Hitler, además de beneficiarse con la decisión de no intervenir que tomaron los gobiernos de Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos. Estimando que el comunismo español era para ellos más peligroso que un dictador fascista, los mencionados gobiernos asistieron impávidos a la muerte de la República Española. En el contexto de los primeros momentos de la Segunda Guerra Mundial, mucho se escribió sobre el fracaso de los primeros ministros del Reino Unido y Francia –Chamberlain y Daladier– en detener a Hitler y Mussolini en septiembre de 1938. Pero hubo bastante menos comentarios sobre el silencioso respaldo de Londres y París al anticomunismo italiano y alemán. Mientras la Unión Soviética armaba a los defensores de la República española, Hitler y Mussolini enviaron a España más de 90 000 soldados armados y entrenados. La aviación alemana fue además responsable de verdaderas masacres, como el bombardeo contra la aldea de Guernica, inmortalizado por Picasso. Como resultado, el gobierno británico enterró definitivamente la República Española, el 27 de febrero de 1939, al otorgar su definitivo reconocimiento al régimen de Franco. Al garantizar la neutralidad de España en la futura guerra, Hitler y Mussolini garantizaban también la seguridad de su flanco oeste. Mientras la lucha contra el comunismo seguía desarrollándose a escala europea con los repetidos intentos hitlerianos de invasión contra la Unión Soviética –intentos fracasados, pero al precio de un considerable número de víctimas–, el dictador Franco devolvió el favor a las potencias del Eje enviando su División Azul a Rusia a luchar junto a la Wehrmacht.El general Francisco Franco (al centro) con el general Emilio Mola (a la derecha).

Después de la Segunda Guerra Mundial, los enemigos comunistas internos en Europa Occidental eran comúnmente llamados «Quintas Columnas». Aquel término había sido utilizado originariamente para designar los ejércitos secretos fascistas durante la guerra civil española y el primero en utilizarlo fue el general franquista Emilio Mola. Como en octubre de 1936 –3 meses después del golpe de Estado de Franco– Madrid seguía en manos de los republicanos y de las Brigadas Internacionales, Franco ordenó a Mola tomar la capital combinando la astucia y la fuerza bruta. Horas antes del asalto, en una manipulación que se hizo legendaria, Mola anunció a la prensa que disponía de 4 columnas, en espera fuera de la ciudad, y que una «quinta columna» de partidarios de Franco ya se encontraba dentro de Madrid. Al no portar uniformes ni insignias y ser así capaces de moverse sin problemas entre los enemigos de Franco, los miembros de aquella «quinta columna» infiltrada eran, según Mola, los más temibles de todos sus combatientes.

Aquella estrategia resultó eficaz ya que sembró el miedo y la confusión entre los comunistas y los socialistas que defendían Madrid. «La policía emprendió en la noche de ayer un registro sistemático en todos los inmuebles de Madrid en busca de rebeldes [franquistas]», reportó el New York Times al día siguiente de la declaración de Mola. Aquellas órdenes eran resultado «aparentemente de un reciente anuncio del general Emilio Mola a través de la emisora radial de los rebeldes. Afirmó que contaba con 4 columnas de tropas posicionadas fuera de la ciudad y con una quinta columna que esperaba la entrada [de las anteriores], escondida dentro de la capital.» [4] A pesar de que el asalto dirigido por el general Mola resultó en definitiva un fracaso, el temor a la famosa quinta columna de hombres de la extrema derecha persistió a lo largo de toda la guerra. Mike Economides, un comandante chipriota de las Brigadas Internacionales, acostumbraba a informarle a los nuevos reclutas que la guerra de España se estaba librando en dos frentes, con «el enemigo delante y la quinta columna detrás» [5].

El término «quinta columna» sobrevivió a la guerra civil española y sirvió desde entonces para designar a los ejércitos secretos o grupos subversivos armados que operan clandestinamente dentro de la zona de influencia de su enemigo. Durante la Segunda Guerra Mundial, Hitler creó quintas columnas nazis encargadas de preparar el terreno, en Noruega y en otros países, para facilitar la invasión por parte del ejército regular alemán. Después de derrotar a Alemania, el bloque occidental y la OTAN se adueñaron de la expresión y la adaptaron al contexto de la guerra fría. El término «quinta columna» se empleó entonces para designar los ejércitos secretos comunistas. Muy pronto los especialistas en operaciones de guerra clandestina denunciaron «la rapidez del “mundo libre” en permitir que proliferaran en su territorio las quintas columnas comunistas» [6]. No fue hasta 1990 que finalmente se supo que probablemente la mayor red de quintas columnas de la historia era la red stay-behind de la OTAN.

Franco gobernó España con mano de hierro. Desde 1936 hasta su muerte, en 1975, no se organizó ni una elección libre en España. Entre los arrestos arbitrarios, los simulacros de juicios, la tortura y los asesinatos, era mínimo el peligro de que los comunistas o los socialistas lograran ganar influencia. Es por ello que al ser interrogado sobre la existencia de Gladio en España, Calvo-Sotelo, quien había sido primer ministro entre febrero de 1981 y diciembre de 1982, respondió con una mezcla de ironía y amargura que bajo la dictadura de Franco «Gladio era el gobierno». Alberto Oliart, ministro de Defensa del gobierno de Calvo-Sotelo, hizo una observación similar al calificar de «pueril» el hecho de preguntarse si la España franquista también había tenido un ejército secreto de extrema derecha ya que «aquí, Gladio era el gobierno» [7].

En el contexto de la guerra fría, Washington no se alió inmediatamente al criminal Franco. Por el contrario, después de las muertes de Hitler y de Mussolini, algunos elementos de la OSS estimaban que la siguiente etapa de la lucha antifascista era lógicamente el derrocamiento del Caudillo. Fue así que, en 1947, precisamente en momentos en que acababa de crearse la CIA, la OSS emprendió la «Operación Banana». Anarquistas catalanes recibieron entonces ciertas cantidades de armas y desembarcaron en las costas españolas con el objetivo de derrocar el régimen franquista. Parece, sin embargo, que no hubo entre los anglosajones un verdadero consenso en cuanto a la necesidad política de deshacerse de Franco, a quien algunos, en Londres y Washington, veían más bien como una importante carta de triunfo. Finalmente, el MI6 británico acabo informando a los servicios secretos españoles sobre la existencia de la Operación Banana. Los rebeldes fueron arrestados y fracasó así el «contragolpe de Estado» [8].El almirante español Carrero Blanco, miembro del Opus Dei y oficial de enlace de Gladio, presta juramento sobre la Biblia ante el Caudillo Franco junto a su gobierno.

En 1953, Franco consolidó su posición en la escena internacional al firmar con Washington un pacto que permitía a Estados Unidos el despliegue de misiles, tropas, aviones y antenas SIGINT (Signals Intelligence) en territorio español. En reciprocidad, Estados Unidos sacó a España de su aislamiento internacional convirtiéndola en 1955, a pesar de la oposición de muchos países, comenzando por la Unión Soviética, en miembro de la Organización de Naciones Unidas. Como muestra de respaldo a la «muralla contra el comunismo» que era España, el secretario de Estado John Foster Dulles, hermano del director de la CIA Allen Dulles, se reunió con Franco en diciembre de 1957 y el hombre de confianza del Caudillo, Carrero Blanco, puso especial cuidado en cultivar las relaciones entre la dictadura española y la CIA. A fines de los años 1950, «las relaciones se habían fortalecido, convirtiendo el aparato de inteligencia de Franco en uno de los mejores aliados de la CIA en Europa» [9].

Al igual que los dictadores de Latinoamérica, Franco se había convertido en un aliado de Washington. Tras las bien cerradas puertas de una oficina de enlace político situada en los pisos superiores de la embajada de Estados Unidos en Madrid, el jefe de la estación local de la CIA y su equipo de acción clandestina seguían de cerca la vida política española y la moldeaban. Siguiendo el comportamiento típico de los oligarcas, Franco se enriqueció y garantizó su control sobre el poder instaurando una jerarquía basada en los privilegios y la corrupción. Autorizaba la obtención de enormes beneficios provenientes de negocios sucios a sus más cercanos colaboradores, quienes a su vez beneficiaban a sus propios subordinados, y así sucesivamente… Toda la estructura del poder militar tenía que contar con la aprobación del Caudillo y dependía de él para sobrevivir [10].

En ese contexto, el ejército y los servicios secretos españoles prosperaron fuera de todo control y se dedicaron al tráfico de armas y de estupefacientes, así como al terrorismo en la misma escala que al contraterrorismo. La dictadura de Franco no disponía de uno sino de 3 ministerios de Defensa: uno para las fuerzas terrestres, otro para la fuerza aérea y otro más para la marina de guerra. Cada uno de aquellos 3 ministerios tenía su propio servicio de inteligencia: Segunda Sección Bis para el ejército terrestre, Segunda Sección Bis para la fuerza aérea y el Servicio de Información Naval (SEIN) para la marina de guerra. El Estado Mayor español (Alto Estado Mayor, AEM), dirigido por el propio Franco, tenía además su propio servicio secreto, el SIAEM (Servicio de Información del Alto Estado Mayor). Coronando todo ese conjunto, el ministerio del Interior dirigía también dos servicios: la Dirección General de Seguridad (DGS) y la Guardia Civil [11].

En 1990 se descubrió que agentes de los servicios secretos españoles habían codirigido, junto a la CIA, una célula del Gladio español en Las Palmas, Islas Canarias. La base fue construida al parecer en 1948 y estuvo operando durante los años 1960 y 1970. Agentes del servicio de inteligencia de las fuerzas terrestres parecen haber estado profundamente implicados en la red secreta stay-behind. André Moyen, quien fue miembro del SDRA, la inteligencia militar belga, de 1938 a 1952, afirmó que la Segunda Bis estaba siempre «muy bien informada sobre el Gladio» [12]. El historiador francés Roger Faligot confirmó las declaraciones de Mouen y subrayó que, en los años 1950, el ejército secreto español había estado bajo la dirección del cónsul de los Países Bajos Herman Laatsman, quien era «muy amigo, al igual que su esposa, de André Moyen» [13]. Una segunda confirmación llegó de Italia, donde el coronel Alberto Vollo declaró en 1990 que «en los años 1960 y 1970 existía efectivamente en Las Palmas, Islas Canarias, un centro de entrenamiento del Gladio dirigido por instructores americanos. En el mismo lugar había también instalaciones SIGINT americanas.» [14]

André Moyen aceptó responder a las preguntas del diario comunista belga Drapeau Rouge. En momentos en que la guerra fría estaba llegando a su fin, Moyen confirmó así a sus antiguos enemigos que, durante años de servicio activo, él mismo había participado directamente en la Operación Gladio y en misiones secretas contra los partidos comunistas de numerosos países. Contó este ex agente lo mucho que le había sorprendido que los servicios secretos españoles no fuesen objeto de una investigación más profunda ya que él sabía de fuentes fidedignas que dichos servicios habían desempeñado «un papel crucial en el reclutamiento de los agentes del Gladio» [15]. Según el testimonio de Moyen, en septiembre de 1945, el ministro belga del Interior Vleeschauwer lo había enviado a una reunión con el ministro del Interior italiano Mario Scelba, con la misión de elaborar estrategias destinadas a impedir que los comunistas lograran llegar al poder. Más tarde, Francia había mostrado el mismo interés y el ministro francés del Interior Jules Moch había puesta a Moyen en contacto con el director del SDECE, Henri Ribiere. El ex agente del SDRA afirmó haberse reunido también, en los años 1950 y con la mayor discreción, con altos militares de la neutral Suiza [16].

Declaró Moyen que sus primeros contactos con la rama española de la red Gladio databan de octubre de 1948, época en que «una célula de la red operaba en Las Palmas», Islas Canarias. Oficialmente, Moyen había sido enviado a Canarias para investigar un fraude vinculado a un combustible enviado por vía marítima desde Bélgica hacia el Congo vía las Islas Canarias. Según el testimonio de Moyen «El fraude beneficiaba a los representantes de las más altas autoridades españolas y nosotros descubrimos además un importante tráfico de drogas». Cuando Bélgica reveló la existencia de aquel tráfico, el dictador Franco envió «dos agentes de la Segunda Bis» del Estado Mayor encargados de ayudar en la investigación. «Aquellos hombres estaban muy bien informados, fueron de gran ayuda para mí», recuerda Moyen. «Hablábamos de montones de cosas y tuve la oportunidad de comprobar que estaban muy al corriente de la red Gladio» [17].

En 1968, Franco tuvo también que hacer frente al movimiento internacional de protesta de los estudiantes. Por temor a la aparición de manifestaciones masivas, el ministro de Educación de España pidió al jefe del SIAEM, el general Marcos, que organizara operaciones secretas contra las universidades. En 1968, el almirante Carrero Blanco, muy cercano a la CIA, creó en el seno del SIAEM una nueva unidad especial de guerra secreta bautizada como OCN cuyo blanco eran los estudiantes, los profesores y el movimiento revolucionario social en su conjunto. Después de varias operaciones exitosas, Carrero Blanco decidió, en marzo de 1972, convertir la subdivisión OCN del SIAEM en un nuevo servicio secreto denominado SECED (Servicio Central de Documentación de la Presidencia del Gobierno), servicio que puso bajo el mando de José Ignacio San Martín López, quien ya dirigía la OCN desde 1968 [18]. Según el autor especializado en el Gladio Pietro Cedomi, el SECED mantenía estrechos vínculos con el ejército stay-behind español, numerosos agentes eran miembros de ambas organizaciones a la vez, y el ejército secreto participó en la represión desencadenada contra los estudiantes y los profesores opositores [19].El teniente coronel SS Otto Skorzeny adquirió toda una reputación de especialista en operaciones comando durante la Segunda Guerra Mundial. Su logro más importante fue la organización del rescate de Benito Mussolini, la Operación Eiche. Durante la guerra fría, Skorzeny creó la empresa de mercenarios Paladin Group, basada en España. Realiza entonces operaciones secretas para el Gladio y para otros clientes, como los coroneles griegos, el régimen sudafricano del apartheid, el coronel Kadhafi y el SDECE francés de Jacques Foccart. Trabaja también para transnacionales como Cadbury Schweppes y Rheinmetall.

Durante la guerra fría, la dictadura de Franco dio refugio a numerosos terroristas de extrema derecha que habían participado en la guerra secreta contra el comunismo en Europa Occidental. En enero de 1984, el extremista italiano Marco Pozzan, miembro de la organización Ordine Nuovo, reveló al juez Felice Casson, el magistrado que descubrió la existencia de los ejércitos secretos, que una verdadera colonia de fascistas italianos se había establecido en España durante los últimos años del régimen franquista. Más de 100 conspiradores habían huido de Italia después del fracaso del golpe de Estado neofascista del príncipe Valerio Borghese, en diciembre de 1970. Los partidarios de la extrema derecha, incluyendo al propio Borghese así como a Carlo Cicuttini y Mario Ricci, se habían reagrupado en España bajo la dirección del notorio terrorista internacional Stefano Delle Chiaie, cuyos hombres habían ocupado el ministerio italiano del Interior durante el fallido golpe de Estado.

En España, Delle Chiaie se vinculó a los fascistas de otros países europeos, como el ex nazi Otto Skorzeny; el ex oficial francés, miembro de la OAS y cercano al Gladio Yves Guerain-Serac y el director de Aginter Press, agencia de prensa ficticia basada en Portugal que servía de pantalla para la CIA. Los servicios secretos de Franco empleaban a Skorzeny como «consultor en seguridad» y contrataron a Delle Chiaie para perseguir a los opositores de Franco en España y en el exterior. Delle Chiaie organizó un millar de operaciones sangrientas, entre las que se cuentan unos 50 asesinatos. La guerra secreta en España consistió esencialmente en asesinatos y la realización de actos de terrorismo. Los miembros del ejército secreto de Delle Chiaie, como Aldo Tisei, confesaron posteriormente ante magistrados italianos que durante su exilio en España habían perseguido y asesinado militantes antifascistas españoles por encargo de los servicios secretos de España [20].Stefano Delle Chiaie, fundador de Avanguardia Nazionale, miembro de la logia Propaganda Due (P2), dirigente de la World Anti-Communist League. Perpetró numerosos asesinatos y torturas en el marco de la Operación Cóndor en Argentina, Bolivia y Chile.

Marco Pozzan, quien huyó de España a principios de los años 1970, reveló que «Caccola», como apodaban a Delle Chiaie, recibía muy buena paga por los servicios que prestaba en España. «Hacía viajes muy costosos, siempre en avión, incluyendo vuelos transatlánticos. Caccola recibía casi siempre el dinero de los servicios secretos y de la policía española.» Entre los blancos del fascista se hallaban los terroristas de ETA (Euskadi Ta Askatasuna) que luchaban por la independencia del país vasco. Por orden de Caccola, agentes subversivos se infiltraron en las células de ETA y entre sus simpatizantes. «Sabemos que Caccola y sus hombres actuaron contra los autonomistas vascos por orden de la policía española», recordó Pozzan. «Yo recuerdo que durante una manifestación en Montejurra, Caccola y su unidad organizaron una batalla entre dos movimientos políticos opuestos. Para que no se pudiera acusar a la policía española de intervenciones violentas injustificadas, Caccola y su unidad tenían que provocar e instaurar el desorden. Aquel día incluso hubo varios muertos. Fue en 1976.» [21]

En 1975, después del fallecimiento de Franco, Delle Chiaie comprendió que España había dejado de ser un lugar seguro y se fue a Chile. Allí lo reclutó Pinochet, el dictador chileno aupado por la CIA. En el marco de la Operación Cóndor, Pinochet le ordenó perseguir y matar a los opositores chilenos en todo el continente latinoamericano. Caccola se fue después a Bolivia, donde formó escuadrones de la muerte y desencadenó nuevamente una «violencia sin límites». Nacido en 1936, Stefano Delle Chiaie sigue siendo hoy el más conocido de los terroristas miembros de los ejércitos secretos que combatieron el comunismo en Europa y en el mundo durante la guerra fría. Este fascista fue la pesadilla de los movimientos de izquierda del mundo entero, pero después de su huida de España prácticamente no volvió más al Viejo Continente, excepto en 1980, cuando la policía italiana sospecha que volvió a su país natal para perpetrar el atentado de la estación de Bolonia. El 27 de marzo de 1987 este intocable mercenario fue finalmente arrestado en Caracas por los servicios secretos venezolanos, a los 51 años. En sólo pocas horas, agentes de los servicios secretos italianos y de la CIA llegaron a Caracas. Caccola no expresó ningún remordimiento, pero señaló en pocas palabras que muchos gobiernos lo habían protegido durante su guerra contra la izquierda a cambio de que él ejecutara para ellos ciertas misiones: «Hubo atentados. Eso es un hecho. Los servicios secretos enmascararon las pistas. Eso es otro hecho.» [22]

El 20 de diciembre de 1973, los nacionalistas vascos de ETA ejecutaron al almirante Carrero Blanco. Su automóvil blindado Dodge Dart GT 3700 activó una mina que lo lanzó a 35 metros de altura. Carrero Blanco murió a causa del impacto provocado por el aplastamiento del vehículo.

En junio de 1973, sintiendo la proximidad de su propio fin, Franco había nombrado primer ministro a Carrero Blanco, su oficial de enlace con la CIA y gran arquitecto de sus servicios secretos. Pero la mayoría de la población odiaba a Carrero Blanco, debido a sus métodos brutales, y este murió en diciembre del mismo año cuando su automóvil hizo estallar una mina de ETA. Considerada hasta aquel momento como «folklórica», la organización terrorista franco-española ETA se convirtió entonces, como resultado del asesinato del primer ministro español, en un peligroso enemigo del Estado.

Después de la muerte de Franco, el 20 de noviembre de 1975, la transformación del aparato español de seguridad resultó difícil. El SECED (Servicio Central de Documentación de la Defensa), que era el más conocido de los servicios secretos de España, fue rebautizado como CESID (Centro Superior de Información de la Defensa). Su primer director, el general José María Burgón López-Doriga, se ocupó sin embargo de que el nuevo órgano se conformara esencialmente con ex agentes del SECED. De esa manera, la guerra secreta desatada con la complicidad de los extremistas italianos podía continuar, como subrayó la prensa en 1990, cuando se descubrió la existencia de los ejércitos secretos: «Hace una semana, el diario español El País descubrió el último vínculo conocido entre España y la red secreta. Carlo Cicuttini, cercano del Gladio, participó activamente en el atentado de la estación de Atocha, en Madrid, en enero de 1977.» «Después vino el ataque de un comando de extrema derecha contra la oficina de un abogado cercano al partido comunista, [atentado] que dejó 5 muertos. El hecho provocó pánico, (…) porque se temía que fuera el comienzo de una nueva serie de atentados tendientes a obstaculizar el proceso de transición democrática en España.» [23]

El guerrero de la sombra de extrema derecha Cicuttini había huido a España en un avión militar después del atentado dinamitero de Peteano, en 1972. Fue precisamente al investigar ese atentado años después que el juez Felice Casson logró llegar hasta el terrorista de extrema derecha Vincenzo Vinciguerra y el ejército secreto, lo cual llevó al descubrimiento de la red europea Gladio. En España, Cicuttini se había puesto al servicio de la guerra secreta de Franco quien, en pago, lo protegía de la justicia italiana. En 1987, esta última lo condenó a cadena perpetua por su participación en el atentado de Peteano. Sin embargo, como síntoma de la persistente influencia que su aparato militar seguía ejerciendo por debajo de la mesa, la España ya convertida en democracia se negó a entregarlo a las autoridades italianas alegando que, al casarse con la hija de un general español, Cicuttini se había convertido en ciudadano español. No fue hasta abril de 1998, a la edad de 50 años, que el terrorista fue finalmente arrestado en Francia y extraditado a Italia [24].

Como todos los ejércitos secretos de Europa Occidental, la red anticomunista española se mantenía sistemáticamente en estrecho contacto con la OTAN. En 1990, al estallar el escándalo, el general italiano Gerardo Serravalle, quien dirigió el Gladio en su país desde 1971 hasta 1974, escribió un libro sobre la rama italiana del ejército secreto de la OTAN [25]. Serravalle contaba en dicho libro que, en 1973, los responsables de los ejércitos secretos de la alianza atlántica se habían reunido en el CPC, en Bruselas, en el marco de un encuentro extraordinario para discutir la admisión de la España franquista en el seno del Comité. Los servicios secretos militares franceses y la muy influyente CIA defendieron al parecer la admisión de la red española mientras que Italia, representada por Serravalle, se opuso porque se sabía que la red española estaba protegiendo en aquella época a varios terroristas italianos. «Nuestras autoridades políticas se hubieran visto en una situación especialmente delicada ante el Parlamento», escribe el general en su libro, de haberse sabido no sólo que Italia mantenía un ejército secreto sino que, además, colaboraba estrechamente con la red clandestina española que albergaba y protegía a terroristas italianos. Por lo tanto, España no fue admitida oficialmente en el CPC [26].

En una segunda reunión del CPC, esta vez en París, los representantes de los servicios secretos de Franco estuvieron nuevamente presentes. Aseguraron que España merecía integrar el centro de comando del Gladio ya que hacía mucho que había autorizado a Estados Unidos el estacionamiento de sus misiles nucleares en territorio español y la entrada de los navíos de guerra y los submarinos estadounidenses en puertos españoles sin haber recibido nunca nada a cambio de parte de la OTAN. Teniendo en cuenta la barrera natural que constituyen los Pirineos y la distancia que separaba España de las fronteras de la URSS, es probable que el desarrollo de capacidades de resistencia en caso de ocupación no fuese el principal objetivo de los agentes de los servicios secretos españoles presentes en aquella reunión. Es más probable que su objetivo fuera disponer de una red secreta operativa para luchar contra los socialistas y los comunistas españoles. «En cada reunión hay una “hora de la verdad”. Sólo hay que esperarla», explica Serravalle. «Es el momento en que los delegados de los servicios secretos, relajados ante una botella o una taza de café, están más dispuestos a hablar con franqueza. En París, aquel momento llegó durante la pausa del café. Me acerqué a uno de los representantes españoles y empecé por decirle que su gobierno quizás había sobrestimado la envergadura de la amenaza comunista proveniente del este. Yo quería provocarlo. Pareció muy sorprendido y reconoció que España tenía un problema con los comunistas (“los rojos”). Por fin sabíamos la verdad.» [27]

España se convirtió oficialmente en miembro de la OTAN en 1982. Pero el general italiano Serravalle reveló que contactos no oficiales habían tenido lugar mucho antes de esa fecha. Según Serravalle, España «no entró por la puerta sino por la ventana». Por invitación de Estados Unidos, el ejército secreto español había participado, por ejemplo, en un ejercicio stay-behind bajo el mando de las fuerzas estadounidenses realizado en Baviera, en marzo de 1973 [28]. Parece además que el Gladio español también formó parte, bajo el nombre codificado de «Red Quantum», del segundo órgano de mando en el seno de la OTAN, el CC. «Cuando España se integró a la OTAN en 1982, su estructura stay-behind cercana al CESID (Centro Superior de Información de la Defensa), sucesora del SECED, se incorporó al ACC», precisó Pietro Cedoni, autor especializado en Gladio. «Eso provocó conflictos en el seno del Comité. Los italianos del SISMI [los servicios secretos militares de Italia] acusaban esencialmente a los españoles de respaldar indirectamente a los neofascistas italianos a través de su red stay-behind “Red Quantum”.» [29]

No es posible afirmar con certeza que los socialistas españoles del primer ministro Felipe González, quien llegó al poder en 1982, conocían aquel programa de colaboración con la OTAN. El nuevo gobierno democrático se mostraba, en efecto, especialmente desconfiado hacia el CESID, que dirigía el coronel Emilio Alonso Manglano y sobre el que no tenían prácticamente ningún control. En agosto de 1983 se supo que agentes del CESID escuchaban clandestinamente las conversaciones de los ministros socialistas desde los sótanos de la sede del gobierno. A pesar del escándalo que aquello provocó, Manglano logró conservar su puesto. En 1986, cuando España fue aceptada en la Comunidad Europea luego de una notable transición democrática, muchos esperaban que el antiguo aparato de los servicios secretos fuera finalmente derrotado y puesto bajo estricto control del gobierno. Pero aquella esperanza, existente también en muchos otros países de Europa Occidental, fue barrida por el descubrimiento de la red de ejércitos stay-behind conocida como Gladio.

Cuando la prensa comenzaba a interesarse de cerca por los ejércitos secretos, a finales de 1990, el diputado comunista español Carlos Carnero sospechó con toda razón que España había sido una de las principales bases del Gladio y que había acogido a neofascistas de numerosos países, quienes gozaron de la protección del aparato estatal franquista. La sospecha de Carlos Carnero fue confirmada por Amadeo Martínez, un ex coronel que había tenido que dejar el ejército español por las cosas que decía y que declaró a la prensa en 1990 que bajo el régimen de Franco España había sido efectivamente base de una estructura tipo Gladio que había realizado, entre otras operaciones dignas de condena, acciones de espionaje contra opositores políticos [30]. La televisión estatal transmitió entonces un reportaje sobre Gladio que confirmaba que agentes de la red habían venido a España a entrenarse bajo la dictadura de Franco. Un oficial italiano familiarizado con los ejércitos secretos testimoniaba que soldados de la red stay-behind de la OTAN se habían entrenado en España desde 1966 –y quizás antes de ese año– hasta mediados de los años 1970. El ex agente afirmaba que él mismo se había entrenado, al igual que 50 de sus compañeros de armas, en la base militar de Las Palmas, Islas Canarias. Según él, la mayoría de los instructores de Gladio eran estadounidenses [31].

Pero era evidente que no todos estaban tan bien informados. Javier Rupérez, primer embajador de España ante la OTAN, de junio de 1982 a febrero de 1983, afirmó a la prensa que nada sabía de Gladio. Rupérez, entonces miembro del conservador Partido Popular y director de la Comisión de Defensa, declaró: «Nunca supe nada sobre ese tema. Yo no tenía la menor idea de las cosas de las que me estoy enterando ahora al leer los periódicos.» Fernando Morán, ministro socialista de Relaciones Exteriores hasta julio de 1985, dijo ante las cámaras que no sabía nada de Gladio: «Nunca durante mis años en el ministerio ni en cualquier otro momento me llegó la menor información, indicación o rumor sobre la existencia de Gladio ni de nada por el estilo.» [32]

El diputado Antonio Romero, miembro del partido opositor Izquierda Unida (IU) se interesó mucho en el misterioso asunto y se puso en contacto con varios ex agentes implicados. Llegó a la convicción de que aquella red secreta también había operado en España y que había «actuado contra militantes comunistas y anarquistas, específicamente entre los mineros de Asturias y los nacionalistas catalanes y vascos» [33]. El 15 de noviembre, Romero pidió por lo tanto al gobierno español del primer ministro socialista Felipe González y al ministro de Defensa Narcís Serra que explicaran con exactitud qué papel había desempeñado España en el marco de la Operación Gladio y los ejércitos stay-behind de la OTAN. Al día siguiente, Felipe González declaró a la prensa que «ni siquiera había pensado» que España pudiese desempeñar algún papel en la Operación Gladio [34]. Pero Romero no se dio por satisfecho con aquella respuesta y formuló entonces 3 preguntas muy precisas. La primera fue: «En su condición de miembro de la alianza [atlántica], ¿tiene el gobierno español intenciones de pedir a la OTAN explicaciones sobre las actividades y la existencia de una red Gladio?» La segunda pregunta también tenía que ver con la OTAN. Romero quería saber si el ejecutivo español pensaba abrir «un debate y una investigación sobre las actividades de Gladio a nivel de los ministros de Defensa, de los ministros de Relaciones Exteriores y de los primeros ministros de los países miembros de la OTAN». Para terminar, el diputado preguntaba si el gobierno español creía posible una traición de la OTAN en la medida en que «ciertos países han operado a través de Gladio sin que se le informara a España en el momento de su entrada al Tratado [en 1982]» [35]

.El Caudillo había previsto la restauración de la monarquía para después de su muerte y había escogido al joven Juan Carlos de Borbón y Borbón-Dos Sicilias como futuro rey de España. Pero el régimen se había hecho anacrónico, por lo que Washington decidió favorecer la integración de España a la naciente Unión Europea y obligó al joven rey a dirigir la transición democrática, con la condición de que mantuviera las bases militares estadounidenses y entrara en la OTAN.

Al día siguiente, los diarios españoles anunciaban en primera plana: «Los servicios secretos españoles mantenían estrechos vínculos con la OTAN. [El ministro de Defensa] Serra ordena una investigación sobre la red Gladio en España.» El tema era explosivo para la frágil democracia española. Citando fuentes anónimas, la prensa reveló que «activistas [de Gladio] habían sido reclutados en las filas del ejército y de la extrema derecha». Serra dio muestras de gran incomodidad y en su primera respuesta a los periodistas se apresuró a precisar que «cuando llegamos al poder en 1982 no encontramos nada por el estilo» y agregó que fue así «probablemente porque nos incorporamos a la OTAN muy tarde, cuando disminuía la intensidad de la guerra fría». Serra aseguró además a la prensa que, en respuesta a las preguntas del diputado Romero, él mismo había ordenado la apertura de una investigación de su propio ministerio para sacar a la luz las posibles conexiones entre España y Gladio. Pero fuentes cercanas al gobierno revelaron a los periodistas que la investigación interna estaba más destinada a enmascarar los hechos que a revelarlos ya que el objetivo anunciado era «confirmar que esa organización específica no había operado en España» [36]. Serra, que quería sobre todo enterrar el asunto, había puesto la investigación en manos del CESID, detalle revelador ya que el sospechoso investigaba así su propio crimen.

Así que nadie se sorprendió cuando, el 23 de noviembre de 1990, respondiendo a la solicitud de Romero, Narcís Serra anunció al parlamento español que, según los resultados de la investigación que había realizado el CESID, España nunca había formado parte de la red secreta Gladio «ni antes ni después de la llegada de los socialistas al poder». Prudentemente, el ministro agregó: «Se ha hablado de contactos durante los años 1970, pero resultará muy difícil para los servicios actuales determinar la naturaleza exacta de esos contactos.» Serra, quien adoptaba un discurso cada vez más ambiguo, llamó a los diputados a confiar en su propio «buen sentido» más que en los documentos, los testimonios, los hechos y las cifras disponibles: «Dado que en aquella época España no era miembro de la OTAN, el buen sentido nos sugiere que no puede tratarse de vínculos muy estrechos.» Aquello no fue del agrado de la prensa española, la que replicó que el ministro de Defensa estaba haciendo propaganda o simplemente no conocía ni controlaba su propio ministerio [37].

Romero no juzgó satisfactorias las respuestas de Serra e insistió en que se interrogara al director del CESID de aquella época. «Si el CESID no sabe nada de todo esto, hay que expulsar al general Manglano», concluyó Romero ante los periodistas. En efecto, Manglano no sólo era el jefe del CESID sino también el delegado español ante la OTAN en materia de seguridad. El escándalo alcanzó su punto más álgido cuando, a pesar de los pedidos del parlamento, Manglano simplemente se negó a responder. Furioso, Romero dedujo que era evidente que, en España, «las más altas autoridades militares están implicadas en el caso Gladio» [38].Leopoldo Calvo-Sotelo (1926-2008), presidente [primer ministro] del gobierno español de 1981 a 1982.

Después de comprobar el fracaso del gobierno de la época en revelar la verdad, la prensa española se volvió hacia el más alto dignatario ya retirado de la joven democracia y le preguntó si sabía algo más sobre aquel misterioso asunto. Como primer ministro desde febrero de 1981 hasta diciembre de 1982, Calvo-Sotelo había nombrado a Manglano a la cabeza del CESID y respondió que Gladio no existía en España: «No tuve conocimiento de que haya existido aquí nada de ese género y puedo asegurarles que yo lo hubiera sabido de ser el caso.» Cuando los periodistas insistieron, recordando que los ejércitos stay-behind habían existido en el mayor secreto en toda Europa Occidental, Calvo-Sotelo se molestó, calificó la red Gladio de «ridícula y criminal» y declaró: «Si me hubiesen informado de una cosa tan descabellada, yo habría reaccionado inmediatamente.» [39]

El ex primer ministro confirmó que cuando España dio sus primeros pasos hacia la democracia, después de la muerte de Franco, hubo temor por la reacción del Partido Comunista Español. Pero «los pobres resultados que obtuvo el PCE en los primeras elecciones y los resultados aún más ridículos que obtuvo en los siguientes escrutinios disiparon nuestros temores». Calvo-Sotelo había sido uno de los principales artífices de la adhesión de España a la OTAN, pero dijo a la prensa que en el momento de unirse a la alianza atlántica, no se había informado por escrito a España de la existencia de una red Gladio clandestina. «No hubo ninguna correspondencia escrita sobre ese tema», dijo Calvo-Sotelo, antes de agregar de forma bastante sibilina: «Y por lo tanto no había tampoco por qué hablar de ello, si hubiese sido el tipo de tema del que se pudiera hablar.» Explicó Calvo-Sotelo que, antes de la firma del Tratado por parte de España en mayo de 1982, él sólo había asistido a algunos encuentros con los representantes de la OTAN y recordó que el PSOE había llegado al poder a finales de aquel mismo año y que él había tenido que dejarle el puesto de primer ministro a Felipe González. Finalmente, las autoridades no ordenaron ni investigación parlamentaria ni presentación de informe público sobre la cuestión del Gladio.

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