jueves, 24 de diciembre de 2015

Delfines en la Luna Europa?

Buscando información de la sonda espacial Galileo, me topé con una historia verdaderamente simpática. Resulta que la sonda espacial Galileo (que orbitó Júpiter entre 1995 y 2003), al pasar sobre la luna Europa detectó bajo su corteza unos silbidos parecidos a los que hacen los Delfines. Hay sospechas de que esa luna alberga un océano bajo de su gruesa corteza de hielo.

¿Acaso hay delfines en la luna Europa?

Esta historia proviene de un artículo publicado en el diario ruso “Pravda”, con el título “¿Los delfines hablan el lenguaje de las criaturas que viven en Júpiter?”. El artículo empieza hablando sobre los diferentes mecanismos que se utilizarían para descifrar un mensaje ET, y sobre las diferentes investigaciones que se han hecho al estudiar el “lenguaje” del delfín.

La parte importante del articulo es está:


los Delfines desde hace mucho tiempo se han convertido en una fuente de inspiración para numerosos autores en su mayoría con excéntricas teorías. Una de las últimas teorías fue presentada por Simon Clark, un astrónomo del Centro Espacial Kennedy. Sostiene que los delfines son nativos de una de las lunas de Júpiter. “Después de los seres humanos, los delfines podrían ser las criaturas más inteligentes de nuestro sistema solar así que olvídese de “los pequeños hombres verdes “, dijo Cark en una conferencia de prensa en Florida este enero (según la nota – año 2006).

La nave espacial Galileo de la NASA identificó movimientos en la gruesa capa de hielo de la luna joviana Europa hace varios años, cuando pasó sobre ella a una altitud de 400 kilómetros. Los sensores de sonido de la sonda informaron de la detección de un silbido que provenía directamente de la cubierta de hielo. Hasta hace poco, la NASA ha mantenido todos los datos relacionados a la misión interestelar Galileo en secreto.

Según Clark, “los científicos se quedaron asombrados tras procesar la información. La frecuencia de los sonidos procedentes del océano de la luna ¡resultaron ser iguales a la de los sonidos producidos por los delfines en nuestro planeta! El margen de error es de 0,001%.”

Este pequeño fragmento es lo único que hay, pero aunque sea pequeño puede engañar a las personas que no están iniciadas en estos temas de las sondas espaciales y la física básica.

El texto cae en muchos errores:

La sonda Espacial Galileo, en su instrumentación no llevaba ningún detector sonoro. Lo único que llevaba eran instrumentos para medir el campo magnético o espectrógrafos para detectar a las sustancias que componen a las nubes de Júpiter y demás. Ustedes pueden verificar esto aquí.

Pero supongamos que sí que hubiera llevado el detector sonoro. Aquí hay un problema: ¡las ondas sonoras se transportan en un medio material, pero no en el vació! Europa no tiene atmósfera. Lo único que tiene son trazas muy pequeñas de oxigeno, originado por el constante bombardeo de las partículas de alta energía que almacena el campo magnético de Júpiter. Las partículas impactan con la gruesa capa de hielo y los átomos de agua se separan y parte del oxigeno se va a la parte alta de la atmósfera de Europa.

Hay Algo a tener en cuenta. Se cree que Europa tiene una capa helada exterior debajo de la cual podría haber un océano líquido que podría estar a 100 km de profundidad. Hay otros modelos que consideran otras profundidades para el océano, aunque la verdad es que no sabemos a que profundidad está. Solo son aproximaciones.

Supongamos: La NASA nos mintió y la sonda Galileo llevaba consigo en secreto un pequeño robot perforador. Aun así hubieran tenido problemas. Las temperaturas en la superficie de Europa ronda los 110 kelvin (-160 ° C, -260 ° F) y en los Polos (-220 ° C, -370 ° F). Esta espantosamente baja temperatura hace que el hielo derretido (por fracturas en la superficie o la perforación efectuada por un robot) dure muy poco, congelándose otra vez.

El robot acuático Endurance (que podría viajar hacia Europa en una misión espacial futura) no podría llegar a los 100 Km de profundidad. Como mínimo llegaría a los 3 km.

Faltó algo. ¿Quién es el Simón Clark que mencionan en el Texto?

Lo que sí es seguro es que no hay un Simón Clark en el Centro Espacial Kennedy. El único Simón Clark que encontramos es uno que trabaja en The Open University de Inglaterra [1] [2], y uno que trabajó de astrofísico[3].

Recibí respuesta del Profesor en ciencias planetarias Richard J. Greenberg que fue miembro del equipo de imágenes de la sonda espacial Galileo y que se centro en la investigación de la caracterización y interpretación del Satélite Europa.

Esto me dijo, sobre la nota de los delfines:


Dear Edgar,So far there is no evidence for life on Europa. However, the conditions there are good, and it is very possible that life exists there. You may be interested in my book, “Unmasking Europa: The Search for Life on Jupiter’s Ocean Moon”.

Please see the attached description.

Best wishes,
Richard Greenberg

Hasta el momento no hay evidencia de vida en Europa. Sin embargo, las condiciones son buenas, y es muy posible que la vida exista allí. Tal vez se interese en mi libro “Desenmascarando a Europa: en la búsqueda de vida en el Océano de la Luna de Júpiter”

Fuentes:





Fuente: La Mentira Ahi Afuera

¿Son los delfines y las ballenas espíritus de las estrellas? ¿Vienen de Sirio o de las Pléyades los cetáceos? Aunque pareciera disparatado afirmar algo así, muchas personas creen que los delfines y las ballenas han encarnado en nuestro planeta como guardianes de una frecuencia evolutiva destinada a elevar la conciencia de los habitantes de la Tierra .

El New Age postula una nueva mitología, poblando la mente colectiva de extraterrestres, vórtices y frecuencias multidimensionales, donde antes habitaban hadas, ángeles y bosques. Más allá de que este movimiento es generalmente una de las más conspicuas manifestaciones de la charlatanería y lavado de cerebro, donde miles de personas se convierten en fánaticos de espíritus transdimensionales que escogen encarnar o ser canalizados por mujeres en la crisis de los 40 que usan collares de cuarzo y ropa holgada de colores brillantes y viven en ranchos en Arizona o en Montana y tienen problemas para dominar la gramática de su idioma –pese a sus escritores fantasmas-, lo cierto es que el New Age produce interesantes historias que a veces tocan fibras arquetípicas, tejiendo un puente resonante entre la ciencia ficción y el paganismo.

Una de las más divertidas y poéticas es la de los delfines y las ballenas que provienen de los sistemas estelares de Sirio o de las Pléyades. Al decir que el New Age es terreno fértil para la manipulación y las más estrambóticas creencias, no queremos negar la posibilidad de que algunas de las teorías que sostiene puedan ser verdad, o que incluso una nueva era se esté manifestando, solamente enfatizamos una generalidad: que, como en el caso de muchas religiones, muchos de sus adeptos son víctimas de la extorsión monetaria e idiológica bajo una fe ciega y transfieren su poder personal a un salvador o ente mesiánico –generalmente extraterrestre o un avatar- que promete la iluminación o el despertar de la conciencia a cambio de seguir un sistema canalizado (y engordar sus arcas).

Dicho esto, no negamos la posibilidad de que existan seres extraterrestres o entidades multidimensionales más evolucionadas que tienen comunicación con los seres humanos –en un universo tan fascinante y misterioso como el nuestro, esto no sería ciertamente lo más extraño, es más, la historia de ls psicología humana está poblada por estas voces astrales, ya sean epifanías o meras químeras. Jugando con esta idea, como juegan los delfines con las olas, consideremos esta noción difundida entre el New Age de que los delfines y las ballenas son espíritus guardianes enviados por una civilización más avanzada de Sirio o de las Pléyades, o que incluso estos extraterrestres luminosos han encarnado en estos cetáceos para cuidar la biomatriz del planeta y para elevar la frecuencia vibratoria, de esta forma asistiendo en la evolución de la conciencia.

Al parecer esta idea -la de los cetáceos astrales o extraterrestres- proviene de la importancia que la tribu africana de los Dogon ha dado al sistema estelar de Sirio, descubriendo por sus propios medios la existencia de una segunda estrella, Sirio B (o Digitaria) y hasta aparentemente una tercer estrella (Sirio C o Emma Ya). El misterio de cómo los Dogon descubrieron estas estrellas sin contar con un telescopio, antes que la ciencia moderna, es expuesto en el libro, “The Sirius Mystery”, de Robert Temple. Según la leyenda, los Dogons recibieron el conocimiento a través de unos seres acuáticos, llamados Nommos, los cuales tomaban cuerpo de delfines, ballenas y sirenas. Estos seres demostraban un alto desarrollo en el uso del sonido. Según la ex actriz Shirley Mclaine, una fuente quizás poco confiable, los Dogons ven a los Nommos y a los delfines como “los monitores del universo”, transmitiendo la onda radial cósmica. Aparentemente una humanidad previa, Lemuria, habría recibido los conocimientos de estos linajes cetáceos sirianos, también llamados los hombre de mer, del mar, prefijo también de los Merovingios.

Curiosamente el gurú pop Sai Baba dice que la Virgen María, madre de Cristo, era un delfín azul de Sirio. Varios autores han conectado el linaje de Jesús, con los Merovingios y con la sangre real de Sirio, el santo grial. Por otra parte existe una interesante conexión entre los delfines como pastores de almas y Sirio. Sirio, es la estrella del perro, Canis Majoris; en Egipto Osiris era a veces representado con una cabeza de perro como señor de la vida después de la muerte. Su esposa y hermana, Isis, está estrechamente vinculada con Sirio (tal vez está pareja divina representa a Sirio B y Sirio A o hasta a Sirio C, el sol de la mujer según los dogon). Isis ayuda a Osiris a renacer de la muerte tejiendo con su voz un falo de oro, pieza faltante de su cuerpo de luz, el cual había sido despedezado por Set (¿el tercer heramano siriano?).

Los delfines tradicionalmente han sido asociados como vehículos del alma en su camino a otro mundo.

El poeta William Butler Yeats, escribió su poema “News For the Delphic Oracle” con esto mente: Straddling each a dolphin’s back And steadied by a fin, Those Innocents re-live their death, Their wounds open again. De manera totalmente bizarra, un sitio que dice canalizar al espíritu Jonh F Kennedy escribe que “los delfines son regalos” de una civilización extraterrestre y que cuando el ser humano eleve su conciencia éstos se convertirán, como los perros ahora, en sus mascotas, formando una sinergía cósmica. En este tono, un comentario que encontramos en un sitio new age dice: “Terra es la interfaz subacuática del dub de Sirio” y agrega que Sirio es la cabeza de nuestra experiencia de realidad y que estamos en ambos sitios simultáneamente, en Sirio y en la Tierra. Aquí escuchando las transmisiones desde la radio de Sirio que nos reconectan con la mónada, la mente angelical y el Logos solar.

El sonido de los cetáceos sería esta transmisión de las frecuencias que nos recuerdan nuestro origen galáctico. Existe cierta confusion en el sentido de que algunas personas atribuyen el mismo origen estelar de los cetáceos solo que a las Pléyades, y dicen que los delfines son almas pleyadianas encarnadas en la Tierra. Los pleyadianos, según la narrativa del new age, son los extraterrestres de la luz, en algunos casos una especie de hermanos mayores que nos guían evolutivamente a través del espejo cósmico. Encontramos que existen dos referencias particulares a los delfines pleyadianos.

El trantra de delfines y el “Dolphin Star Temple Mystery School”. El tantra de delfines es supuestamente una enseñanza pleyadiana a través de los delfines para poner en práctica una sexualidad alegre sin inhibiciones en la que fluya la energía cósmica del amor, una especie de inocente orgía divina. La escuela de misterios del templo de la estrella del delfín (“Dolphin Star Temple Mystery School”) es supuestamente una escuela esotérica que busca revivir los sistemas lemurianos, de la Atlántida y de Egipto para acelerar la evolución humana. Iluminando a 144 mil humanos, estaría logrando un punto crítico de conciencia crística propiciando una ascención planetaria.

Los delfines y ballenas, con sus frecuencias, estarían activando el AND humano en esta empresa. Una de las más fascinantes y disparatadas versiones de los delfines astrales, es la que sostienen los organizadores del “Simposio de Delfines y Teletransportación Hawai 2011“, quienes creen que los delfines pueden asistir a los humanos a teletransportarse a otros planetas, incluso los llaman “dolphin pods”, puertos de conexión interestelar.

Para terminar tenemos al maverick de la conciencia John Lilly, quien tomó LSD con delfines y dice haber logrado entablar una comuniación telepática con estos fascinantes mamíferos que, por alguna razón, tal vez arquetípica, el ser humano asocia con las estrellas y el cosmos. Como si los delfines fueran los ángeles del mar o supieran también nadar por el cielo azul.

Fuente: Pijama Surf

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