martes, 9 de febrero de 2016

EL PORQUÉ Y EL CÓMO DEL APRENDIZAJE EN LAS SOCIEDADES INICIÁTICAS

estrella 356-En numerosas oportunidades me han preguntado el porqué de la discreción (que no “secreto”, lo que es muy distinto) de las Enseñanzas recibidas en el seno de las Órdenes y Sociedades Iniciáticas en general, y de laOrden Hermética y Pitagórica –a la que pertenezco- en particular. Va de suyo que responder a esta inquietud implica que, en el proceso, hemos dejado de lado tanto las “seudo órdenes” meramente comerciales como aquellos cenáculos disfrazados de tales más con el propósito de conciábulo político o económico, valiéndose así del “secretismo” para establecer alianzas con un fin espúreo, muy lejano del trascendente y filantrópico de servicio y evoluciòn que se supone, debe caracterizarlas. Pero es también una obviedad que, en tales casos, no son “las” Sociedades Iniciáticas quienes tienen fines tan mundanos y malsanos, sino las personas que las integran. Y que toda Iniciaciòn, si de verdad responde a su espíritu primero, habrá expulsado rápidamente (si no alejado desde el comienzo) a las puertas mismas del Templo.
Hago una claro distinción entre “discreciòn” y “secretismo” porque a nadie se le niega el acceso a una Orden (lo que sería requisito del segundo adjetivo). Pero jamás se hará “conscripción de socios”, campañas públicas y masivas del tipo “traiga un amigo y paga uno”; unas de las frases más populares entre los miembros de éstas –sea cual fuere- es “el Estudiante debe golpear a las puertas tres veces”, que no significa literalmente que el interesado haga mecánicamente eso, sino que debe demostrar a través de su insistencia que su interés va más allá de la frívola y circunstancial curiosidad. A partir de ese momento, los criterios son variados: responder con silencio o cierta indiferencia el pedido inicial de ingreso, demorar o simplemente no responder la carta o el mail de pedido de ingreso, ya que la conducta subsiguiente del interesado dirá mucho. Si no vuelve a hacerlo (por desilusiòn o simple olvido) ciertamente su interés no era muy profundo.
Todo miembro de una Orden asume tres compromisos: el intelectual (estudiar y practicar las Enseñanzas), el económico (aceptar las condiciones que provean al sostenimiento y continuidad funcional de la misma). Una vez más: si el hecho de contribuir económicamente le produce incomodidad –quizás porque espera que los gastos lo paguen de sus bolsillos otros- esto no sólo demuestra su poco “espíritu de grupo”: si su bolsillo es más sensible que su corazón…. Por cierto, alguien puede objetar que algunas “cápitas” o aportes le resultan altos; simplemente, existen innumerables espacios iniciáticos con distintas exigencias, y sólo se trata de seguir buscando y preguntando. Lo que, después de todo, es parte de la naturaleza de un Buscador. El argumento previsible –el Conocimiento no se compra ni se vende- es correcto. Tan correcto como que toda Logia tiene gastos operativos (local, material de trabajo, franqueos) y social (donativos y compromiso con actividades sociales) que deben ser solventados solidariamente entre sus miembros, pues es muy fácil hablar de “compromiso” mientras el mismo trate de no rozar siquiera sus bolsillos.
Además, todo miembro asume un tercer compromiso, el Social o Espiritual, que implica hacer solidaridad o trabajo social anónimo (la única forma verdaderamente espiritual de la solidaridad: cualquier otra es propaganda o publicidad).
Es aquí cuando se nos plantea el porqué no presentar libremente esos Conocimientos. Libremente, aunque más no sea, en forma de un curso, un libro, conferencias. De hecho, mucho de lo que por siglos fue parte del acervo de las Órdenes y Sociedades hoy sí –para bien o para mal- está disponible libremente. Pero hay, ciertamente, Aprendizajes (así, con mayúsculas) que requieren –otra vez- la discreción de un cenáculo esotérico. ¿Le pedirían ustedes a un docente de alguna Facultad de Medicina que suba un video a Youtube explicando cómo se extraer un tumor quirúrgicamente?. ¿Le pedirían a un arqueólogo un tutorial sobre cómo tratar milenarios restos arqueológicos para ir, pala en mano, a infiltrarse en algún yacimiento recién descubierto?. En el primer caso, el docente les diría que, si tanto les interesa, ingresen a la carrera de Ciencias Médicas y en algún momento de los siguientes años aprederán cómo hacerlo. Lo mismo para el segundo. Pues se trata de preparación previa para estar en condiciones intelectuales y prácticas de ser responsables de la información que se busca.
Y lo mismo ocurre en el ámbito Esotérico. Seguro que alguien creerá que está “suficientemente preparado” para recibir cierto Conocimiento. Pero, ¿lo está?. Ese proceso, ese aprendizaje paulatino previo, es parte de esa preparación. Y si no se quiere hacer ese esfuerzo, si es “demasiado esperar”, si se quiere “el conocimiento ya”… pues lo suyo es más curiosidad que ansia de saber. Y, por definición, eso desnaturaliza el Saber. Allá otros si quieren darlo (o venderlo) libremente. Nosotros lo vemos como una irresponsabilidad, y no seremos partícipe de eso. Y no porque detentemos ninguna “condiciòn superior”. Simplemente, somos como los estudiantes “de carrera”, con unos años de cursadas encima, ante el entusiasmo inicial de los recién ingresados. Simplemente, hemos comenzado a recorrer ese camino antes.
Ahora bien, ¿de qué clase es el Conocimiento brindado en el seno de estas Sociedades?. Varía según la Orden y la Sociedad (una de las razones por las que hay tantas: en la finitud humana, distintos caminos para aprehender la infinitud del Universo metafísico). En algunas es puramente intelectual. En otras, implica el trabajo físico, corporal. En otras más, ambos abordajes conviven sanamente. Pero algo unifica a todas: abrir la mente, el corazón y el espíritu del Aprendiz a la comprensión de las “leyes sutiles” del Universo. Uno de esos Caminos, es la traducción al lenguaje llano –la explicación simbólica- de enseñanzas codificadas por los grandes Maestros.
Daré sólo un ejemplo (por obvias razones). Sabemos que la Alquimia es, más que un conglomerado de técnicas químicas de transmutación de elementos, un reservorio de técnicas de Transmutaciòn Espiritual. Ahora bien, ante la lectura de un texto de Alquimia, ¿cómo hacer la interpretación correcta para obtener la Enseñanza adecuada (que luego deberé aprender a aplicar prácticamente?. Enseñaré –sólo a este efecto- aquí, cómo se interpreta alquímicamente (es decir, esotéricamente) un texto de Van Helmont, el de su propia fabricación de oro a través de la Piedra Filosofal:
“Una vez me dieron la cuarta parte de un grano de polvo envuelto en un papel. Lo proyecté sobre ocho onzas de Azoth calentado en un crisol. Y de golpe, toda la materia, con un cierto ruido, dejó de ser fluida y se solidificó, volviéndose algo así como un terrón amarillo. Este, después de ser vertido soplando sobre los fuelles, produjo ocho onzas menos once gramos de oro purísimo. Por lo tanto, un solo grano de aquel polvo había transmutado 19.156 partículas de plata viva en el mejor oro”.
Debe aplicarse una atención sutil para detectar cuándo un escrito es esotérico y cuándo debe interpretarse literalmente. En este párrafo de Van Helmont deduje que era lo primero por ciertas “señales” crípticas que deja pasar el autor, como aquello de “cuarta parte de un grano de polvo” (un grano es ya de por sí una partícula mínima –sobre todo si es de polvo- de manera que hablar de la “cuarta parte” del mismo sería redundante) o lo de “envuelto en un papel” (¿cómo envolverían una minúscula partícula de polvo?) o lo de las 19 mil y pico partículas de plata (no lo imagino al ilustre químico contando una por una motas de polvo plateado para dar un número tan exacto). Así que para que no pierda usted años en un galponcito mezclando las más extrañas sustancias tratando de salir de pobre, este es el método para interpretar estas Enseñanzas:
“Una vez me dieron la cuarta parte (1/4 = 0,25 = 0+2+5 = 7) de un grano (el punto: esotéricamente, símbolo de la Unidad) envuelto en un papel(el conocimiento o la Tradición escrita). Lo proyecté (lo hice realidad) sobre ocho onzas (Teníamos el 7, que en el Arbol es la Sabiduría (o la Bondad) + 8 (Inteligencia) = 15 = 1+5 = 6 (Belleza)) de Azoth (nombre hebreo del “ázogue” o mercurio, pero Mercurio, en Astrología, es símbolo de la inteligencia práctica y creativa) calentado en un crisol (sinónimo de “atanor”, el horno alquímico = el ser humano). Y de golpe, toda la materia (el ser) , con un cierto ruido (con dificultad) dejó de ser fluida (potencial) y se solidificó (se transformó en “acto”) , volviéndose algo así como un terrón (tierra=Malkuth) amarillo (color de la inteligencia, es decir, el intelecto dando resultados prácticos, materiales) . Este, después de ser vertido soplando sobre unos fuelles (el “soplo”, “Ruasch Elohim”, es el espíritu de Dios que nos bendice cuando buscamos la Verdad), produjo ocho onzas menos once gramos ( 8-11 = -3, la “Trinidad negativa”, no en el sentido de maligna, sino de opuesto complementario –como un negativo fotográfico- es decir, de “sombra” de la Trinidad Cósmica) de oro purísimo (de resultados esperados). Por lo tanto, un solo grano de aquel polvo había transmutado 19.156 (1+9+1+5+6= 22, número maestro que habla de la enseñanza y el aprendizaje) de plata viva (inteligencia) en el mejor oro (símbolo del Sol, que expresa la realización crística = el ungimiento de la esencia divina en el microcosmos humano).”
Fuente: alfilodelarealidad

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