miércoles, 4 de enero de 2017

Del ISIS a Rusia: por qué Donald Trump no se fía de la CIA

"NO HE APRENDIDO NADA DE ELLOS", ASEGURA

La comunidad de inteligencia ha constatado el desprecio del presidente electo por su trabajo, y teme represalias cuando éste entre en el Despacho Oval el próximo 20 de enero
La bandera de la CIA es desplegada durante una conferencia sobre seguridad nacional en Washington, el 27 de octubre de 2015 (Reuters)

Se avecinan tiempos complicados para la comunidad de inteligencia estadounidense, consternada ante la constatación del desprecio que el futuro inquilino de la Casa Blanca, el presidente electo Donald Trump, siente por su trabajo.



En un primer momento fue mero desdén: días después de ser elegido, aseguró que, a diferencia de Barack Obama -famoso por sus meticulosas reuniones diarias con los principales oficiales de seguridad del país-, él no recibiría informes diarios de inteligencia. “Sabes, yo soy un tipo listo. No necesito que me digan lo mismo con las mismas palabras cada día durante los siguientes ocho años. Podrían ser ocho años”, dijo en una entrevista con Fox News, asegurando que serían sus generales y miembros de su equipo quienes serían constantemente informados y le harían llegar los datos críticos.


El primero en responderle fue el ex director de la CIA Michael Hayden: “El mundo cambia, diferentes asuntos cobran relevancia. [Los informes] no se usan solo como noticias urgentes y alerta inmediata, se usan para construir esa base de datos en la que se apoyará el presidente durante su tiempo en el cargo”. El propio Obama tampoco se privó de entrar en el debate: “No importa lo listo que seas. Tienes que tener la mejor información posible para tomar la mejor decisión posible”, comentó en una entrevista en 'The Daily Show'.

Manos atadas de Obama: por qué expulsar a los espías rusos era su mejor opción


El desencuentro avanzó un paso más cuando Trump aseguró que “no había aprendido nada” sobre la lucha contra el Estado Islámico de los informes que empezó a recibir al ser designado candidato oficial por el Partido Republicano. Pero el malestar creció varios enteros cuando se filtró a la prensa que un comité selecto de senadores estadounidenses había recibido un estudio de la CIA en el que se estimaba que “Rusia intervino en las elecciones de 2016 para ayudar a Donald Trump a ganar la presidencia, y no solo para minar la confianza en el sistema electoral de EEUU”. El 'New York Times' publicó los nombres de los 'hackers' presuntamente implicados, y reveló que no solo habían extraído información de los servidores del Comité Nacional Demócrata, sino también del Republicano, que, sin embargo, no se divulgó. Según el diario neoyorquino, además, la comunidad de inteligencia había identificado a los altos oficiales rusos que supervisaron el proceso. Los mismos, en principio, que Obama sancionó o expulsó la semana pasada.

La reacción de Trump, que vio cuestionada su victoria, fue negar la mayor. “No creo que [Rusia] interfiriera”, declaró a la revista Time tras ser elegido Persona del Año. “No tienen ni idea de si es Rusia o China o alguien. Puede ser alguien tirado en su cama en Nueva Jersey”. Después, su oficina pasó directamente a cuestionar la credibilidad de los servicios de inteligencia estadounidenses: “Estas son las mismas personas que dijeron que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva”, indicó en un breve comunicado.

Vista aérea de la sede de la CIA en Langley, Virginia, en 2008 (Reuters)

Temor ante el relevo

La decisión de Obama de expulsar a los presuntos operativos de inteligencia que operaban bajo cobertura diplomática es un espaldarazo importante a las afirmaciones de los diferentes servicios de espionaje y seguridad de EEUU. Se asume que, de no contar con pruebas importantes, el presidente saliente, que durante sus dos mandatos ha evitado a toda costa cualquier confrontación internacional, no habría tomado una medida tan drástica, que corría el riesgo de provocar una crisis importante con Rusia y una escalada de represalias. Finalmente, Putin ha optado por no hacer nada, admitiendo abiertamente además que lo hace para no perjudicar a Trump, que tomará posesión del cargo el día 20 de este mismo mes.

La fecha causa escalofríos entre los espías de EEUU. “Si Trump está dispuesto aignorar inteligencia sólida ahora, y a menospreciar a los estadounidenses trabajadores y patriotas que la han producido, temo lo que hará como presidente cuando se le presenten verdades incómodas”, afirma Adam Schiff, el principal político demócrata del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes. “¿Aceptará las mejores estimaciones de nuestras agencias, o les castigará por atreverse a contradecir sus asunciones?”, indica.

En un reportaje en el diario “The Guardian”, varios ex oficiales de inteligencia han explicado que temen represalias por parte de Trump. “No solo hay humo aquí: hay un fuego como para provocar diez alarmas, las sirenas están sonando, los rusos han proporcionado el combustible y Trump está de pie medio quemado y sosteniendo una cerilla”, declaró, bastante gráficamente, Glenn Carle, antiguo oficial e interrogador de la CIA. “Los hechos duelen, a Trump no le gusta la verdad, y sin ninguna clase de duda buscará destruir a aquellos individuos u organizaciones que digan o hagan nada que él crea que puede dañar su preciosa grandiosidad”, asegura en el artículo.

Por lo pronto, a pesar de que a mediados del año pasado el Secretario de Defensa Ashton Carter aseguró que Rusia volvía a ser la amenaza número 1 para EEUU, no parece que se cuente ahora entre las preocupaciones de Trump. Un memorándum obtenido por la revista “Foreign Policy” muestra las prioridades de la nueva Administración de cara al Pentágono: entre ellas están incrementar las capacidades defensivas, especialmente en materia de ciberestrategia; mejorar la eficiencia; y, a la cabeza, derrotar al Estado Islámico. Pero ni una sola mención a Moscú. De modo que, si de verdad la comunidad de inteligencia estadounidense está en lo cierto, y el Kremlin ha ayudado a la victoria de Trump con la esperanza de que éste acabe por debilitar las instituciones de EEUU y reducir su agresividad contra Rusia, todo apunta a que su plan maestro está a punto de triunfar.

AUTOR
http://www.elconfidencial.com/mundo/2017-01-03/donald-trump-no-confia-cia-rusia-estado-islamico_1311813/

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