martes, 17 de octubre de 2017

Qué Parte De Nosotros Realmente Reencarna, Y Por Qué?


Las personas que creemos en la reencarnación, pensamos que volvemos a la vida muchas veces y hasta cabe la posibilidad de que reencarnemos en diferentes formas de vida, pero alguna vez os habéis preguntado ¿cuál es la parte que realmente reencarna cuando morimos?

Para los que creemos en la reencarnación, nuestra vida no termina después de que nuestros cuerpos físicos mueran, puesto que lo que muere es el cuerpo, pero no el alma, y esa parte de nosotros continúa en forma de cuerpo astral en otro mundo.


De ese otro mundo hay innumerables descripciones filosóficas, pero es un lugar que viene a ser el lugar donde nuestras almas reposan mientras que deciden qué harán a continuación.




Las memorias del alma se cargan dentro del cuerpo astral. Esto es diferente al cuerpo causal y al cuerpo físico.

Paramahansa Yogandanda dice lo siguiente en su libro Karma y Reencarnación:

“El cuerpo físico contiene escondido, otros dos cuerpos, el cuerpo astral y el cuerpo espiritual.

Si un cuartil de agua salada se coloca en una jarra y se enrolla y luego se coloca en otro frasco más grande y enrollados y estos dos frascos se colocan finalmente en un tercer frasco más grande y enrollados y se colocan en el océano, el agua salada que hay en el frascos interno no puede mezclarse con el agua del mar cuando rompa en el frasco exterior.


“Todos los tres frascos aprisionados deben de romperse para permitir que el agua se mezcle de nuevo en el océano. Del mismo modo, el cuerpo físico posee el cuerpo astral y el cuerpo espiritual, o el cuerpo causal dentro de él.

El alma está envuelta por último, dentro del cuerpo de causal y protegida de la ignorancia.

Por lo tanto, el cuerpo físico aún no es libre cuando morimos. Todavía hay capas de nuestra experiencia anterior que deben resolverse.

Las experiencias fuera del cuerpo cercanas a la muerte son generalmente la memoria de las experiencias del cuerpo astral cuando vuelve a entrar en la forma física.

Estas experiencias fueron incluso descritas científicamente y, fotografiadas usando imágenes de resonancia magnética. Andra M. Smith y Claude Messierwere de la Universidad de Ottawa describieron la capacidad de un sujeto [de experimentar con su cuerpo astral] en su artículo, publicado en Frontiers of Human Neuroscience:

“Ella consiguió verse girando en el aire por encima de su cuerpo, acostada y rodando por el plano horizontal. Ella relató que a veces se observaba moverse desde arriba, pero seguía siendo consciente de que su cuerpo “real” estaba inmóvil. La participante no relató ninguna emoción particular ligada a la experiencia”.

Comprender la diferencia entre los cuerpos causales y astrales puede ayudarnos a entender el fenómeno de la reencarnación.

El alma, que es el puro reflejo del Espíritu, la cual aparece en el plano causal, no en el plano astral.

Los deseos astrales del alma son los que la encierran y la limitan permitiendo que el cuerpo astral exista (como en la metáfora de Yogananda).

Estos deseos todavía deben ser elaborados en el plano astral. Cuando la jornada del alma en el plano astral alcanza su fin natural, el cuerpo astral es eliminado y el alma se alza hacia el plano de la causalidad para reencarnar de nuevo en el plano astral, si aún existen deseos astrales.

Una vez que el alma elimina todos los deseos físicos y astrales, se mueve hacia el plano causal, conocido como el plano de la felicidad, en el cual el único “deseo” restante es la separación del Alma pura del Espíritu.

El alma puede volver a Dios fácilmente desde el plano casual y ya no necesita reencarnar en forma física. Nosotros, literalmente entramos en el físico de acuerdo con esas reglas.

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