sábado, 14 de abril de 2018

Es la Hélice de Sabu parte de un motor eléctrico egípcio de hace 5000 años ?

Resultado de imagen de Hélice de Sabu
En la primera planta del Museo Egipcio de El Cairo y entre dos salas muy próximas a la Sala de las Momias, uno no puede por menos que pararse sorprendido al ver en una pequeña vitrina, aunque no sin cierta dificultad por los reflejos de la luz sobre el cristal que lo cubre, un objeto solitario parecido a una rueda o disco de piedra.

Este extraño objeto al que nos referimos ha desconcertado y sigue desconcertando a todos los egiptólogos que han tenido ocasión de estudiarlo detenidamente. El primero de ellos fue su descubridor, Brian Walter Emery, uno de los egiptólogos más importantes del Siglo XX, autor de un clásico de la egiptología, Egipto Arcaico, 1.961, que sigue constituyendo, después de muchos años, un claro referente bibliográfico para el estudio y comprensión de los orígenes de la Antigua Civilización Egipcia.




Realizando unas excavaciones en el año 1.936, en la zona arqueológica de Sakkara, fue descubierta la Tumba del Príncipe Sabu, hijo del faraón Adjuib, gobernante de la I Dinastía (3.000 a.C.). Entre los utensilios del ajuar funerario que fueron extraídos, a B. Walter Emery le llamó poderosamente la atención un objeto que definió inicialmente en su informe Las Grandes Tumbas de la I Dinastía como: “…un recipiente con forma de tazón de esquisto…“. 

Resultado de imagen de Hélice de SabuAños más tarde, en su obra citada con anterioridad, Egipto Arcaico, hacía un comentario que viene a resumir perfectamente la realidad y situación de este incómodo “cachibache”: “...no se ha conseguido ninguna explicación satisfactoria sobre el curioso diseño de este objeto…“.

Frontal y horizontalmente, este objeto de 5.000 años no deja de recordarnos a una de nuestras modernas piezas empleadas en la industria tecnológica.

Este objeto al que se refería B. Walter Emery en sus informes, tiene 61 centímetros de diámetros, y 10,6 centímetros de altura en la zona central. Está fabricado en esquisto, una roca muy quebradiza y frágil, que requiere un tallado muy laborioso. Su forma se asemeja a la de un plato o volante de coche cóncavo, con una especie de tres cortes o palas curvas que recuerdan a la hélice de un barco, y en el centro de ésta, un orificio con un reborde que sobresale como si fuera el receptor de algún eje de una rueda o de algún otro mecanismo desconocido, dispuesto para girar.

Resultado de imagen de Hélice de SabuComo bien es sabido por todos, la postura que mantiene la egiptología oficial respecto a la aparición y uso de la rueda por parte de los antiguos egipcios, es muy clara y no deja lugar a ninguna duda. 

Su introducción en Egipto, nos aseguran, fue debida a la invasión de los Hicsos al final del Imperio Medio, 1.640 a.C., que la utilizaron, entre otras cosas, en sus carros de guerra, y que era conocida también en ese momento por otros muchos pueblos de Oriente Medio. 

La pregunta entonces es inevitable: si no es una rueda, ¿qué es el extraño objeto que apareció en la Tumba de un príncipe de la I Dinastía, 1.400 años antes de la invasión de los Hicsos?

A pesar de la complejidad de este problema, el tema se agudiza aún más a raíz de los estudios técnicos que diferentes investigadores han llevado acabo, impulsados por el sorprendente y extraño diseño de este artilugio.

Resultado de imagen de Hélice de SabuLa disposición de su diseño indica claramente que algún tipo de eje atravesaba este enigmático objeto por el orificio situado en su zona central.

De hecho, esta rueda de esquisto apareció en la Tumba del Príncipe Sabu, junto con otros extraños objetos de cobre, prácticamente el único metal que conocían los egipcios en aquella época. La duda nos asalta al pensar cómo pudieron diseñar un objeto tan delicado y tan complejo estructuralmente, hace más de 5.000 años.

Una estructura que en el caso de sus tres extraños cortes o palas curvas, nos induce a pensar casi inmediatamente en la utilización de este objeto en un medio líquido. Este detalle, junto al orificio sobresaliente en la parte central, nos hace sospechar también que este objeto sólo sea una pequeña parte de algún mecanismo más complejo, y que se salvó gracias a una reproducción en piedra que por alguna desconocida razón, realizó un artista, con unas no menos desconocidas herramientas.

Pero…, ¿qué mecanismos existían hace 5.000 años en el Valle del Nilo?

Dentro de la típica política de los arqueólogos y egiptólogos oficialistas, este objeto no es más que una bandeja o el pedestal de algún candelabro, con un diseño producto de la “siempre recurrida casualidad”. Sea lo que sea, este objeto encontrado en una tumba de Sakkara con una edad que como mínimo alcanza los 5.000 años, sigue constituyendo uno de los misterios mejor guardados que se pueden encontrar.

Desde 1936, no se han hecho más esfuerzos por desentrañar el enigma del objeto. Pero su posible función se nos ocurrió de repente en 1976, al leer en una revista técnica algunas cosas acerca de los diseños revolucionarios de volantes que se estaban desarrollando en California en colaboración con elprograma espacial norteamericano. El volante, sujeto al eje rotatorio de una máquina o un motor, se viene usando desde hace al menos dos siglos para regular la velocidad de una maquinaria, así como para acumular energía para un empuje simple, como en una prensa metálica (o, más recientemente, en la aviación).





Como norma, los volantes han de tener los bordes pesados, puesto que la energía se almacena en la circunferencia de la rueda. Pero en la década de 1970, los ingenieros de la Lockheed Missile & Space Company idearon un diseño opuesto, una rueda de bordes ligeros, que afirmaban que era más adecuada para ahorrar energía en trenes de transporte de masas o almacenar energía en trolebuses propulsados eléctricamente. 

La Air esearch Manufacturing Company prosiguió con las investigaciones; el modelo que desarrollaron -pero que nunca se llegó a perfeccionar- debía estar encerrado herméticamente en el interior de una carcasa llena de lubricante. Que ese revolucionario volante se parezca a un objeto de 5.000 años de antigüedad descubierto en Egipto no resulta tan sorprendente como el hecho de que el perfeccionado objeto del 3100 a.C. ¡se parezca a una pieza de equipamiento que todavía tenían en fase de desarrollo los ingenieros espaciales en el 1978 d.C.!

Detalles técnicos curiosos que pasan desapercibidos a primera vista, como lo son estas pequeñas estrías, hacen más peculiar a este curios objeto

6 diciembre, 2017

Fuente: http://www.esascosas.com/el-disco-de-sabu/

El verdadero misterio de Nazca, resuelto

Solemos asociar esta cultura precolombina, situada en lo que hoy es Perú, con sus famosas líneas. Pero estas no fueron la más increíble de sus creaciones

Vista de un puquío cerca de Nazca. (Wikicommons)

La cultura nazca, que se desarrolló en los primeros siglos de nuestra era en uno de los desiertos más áridos del planeta -en lo que hoy es el departamento de Ica en Perú–, es una de las civilizaciones precolombinas que más pasiones levantan, quizá porque su historia está rodeada de misterios.




Sin duda, son los gigantes geoglifos -las famosas líneas de Nazca- los que han hecho de esta civilización una de las grandes obsesiones de los arqueólogos. Pero nos equivocamos si pensamos que estas figuras son la única creación reseñable que ha llegado a nuestros días de su cultura.

Quizá menos impresionantes, pero más extraños si cabe, son los puquíos, un sofisticado sistema de acueductos que continúa funcionando en nuestros días, y que permitió a los habitantes de la región hacer frente a las frecuentes sequías y desarrollar una agricultura sólida.

Aunque en la actualidad siguen en activo 36 puquíos (y se conocen otros 20 en desuso), su sistema de conductos nunca había sido explorado. Hasta ahora. Un equipo del italiano Institute of Methodologies for Environmental Analysis (IMAA), dirigido por la doctora Rosa Lasaporana, ha adelantado a la BBC las conclusiones de una investigación que, gracias a la utilización de imágenes de satélite, revela el funcionamiento de este misterioso sistema de irrigación.

Agua para todos

Según Lasaprona, los puquíos son la parte visible de un sistema “hidráulico construido para extraer agua de los acuíferos subterráneos del desierto”, lo que permitió el florecimiento de una civilización avanzada en una zona tremendamente inhóspita.

Gracias al examen de las imágenes por satélite, Lasaporana y sus colegas han logrado entender la distribución de los puquíos en la región y su situación respecto a los asentamientos cercanos, que son más fáciles de ubicar y datar.

Los puquíos fueron el proyecto hidráulico más ambicioso del área de Nazca y permitieron tener acceso al agua durante todo el año

“Lo que es evidente es que el sistema de puquíos debía estar mucho más desarrollado de lo que parece hoy en día”, explica la investigadora. “Al permitir la explotación de un suministro de agua inagotable durante todo el año, el ingenio contribuyó a crear una agricultura intensiva en los valles de uno de los lugares más áridos del mundo”.

Según los científicos italianos, una serie de canales permitían extraer el agua subterránea y conducirla a las áreas donde se necesitaba; todo lo que sobraba se almacenaba en depósitos superficiales. Hasta la fecha, se pensaba que la parte visible de los puquíos, una especie de chimenea en forma de tirabuzón construida encima de los canales, servía tan solo para acceder al sistema y efectuar las labores de mantenimiento, pero el equipo de Lasaparona asegura que la abertura está diseñada para introducir corrientes de viento en la canalización, las verdaderas encargadas de desplazar el agua de una zona a otra.




“Los puquíos fueron el proyecto hidráulico más ambicioso del área de Nazca y permitieron tener acceso al agua durante todo el año, no solo para regar, sino también para el uso doméstico”, explica Lasaporana. Hoy sabemos que los nazcas debieron cultivar de forma exitosa maíz, frijol, calabaza, zapallo, yuca, maní, ají, guayaba, lúcuma, pacae y algodón, algo que habría sido imposible si hubieran tenido que depender de los ríos de la zona, que solo llevan agua unos 40 días al año.
Aún quedan preguntas por resolver

Aunque la investigación italiana ha revelado la forma en que funcionaban los puquíos, aún no está clara su datación exacta y, sobre todo, la forma en que fueron construidos.

La primera incógnita se puede resolver por aproximación, pero dadas las característica de los túneles, es imposible usar técnicas de radiocarbono para conocer la época exacta de su construcción. Hay quienes defienden que fueron construidos por arquitectos nazcas en una fecha tan temprana como el 540 a.C., y hay quien piensa que ni siquiera es obra de estos, sino de los españoles. A esto hay que añadir que, al igual que todas las culturas precolombinas a excepción de la maya, los habitantes de la zona no conocían la escritura y, por tanto, no dejaron ningún registro histórico que nos pueda dar alguna pista; y en caso de que el invento fuera cosa de Pizarro y compañía, no se explica por qué nadie anotó nada sobre su construcción: el primer registro histórico de los canales data de 1605 y hace referencia a una arquitectura preexistente.

Un canal de irrigación perteneciente al sistema de puquíos. (Abel Pardo López/CC)

Respecto a la la forma en que fueron construidos, Lasaporana tiene claro que el misterio continúa: “La construcción de los puquíos implicó el uso de una tecnología particular muy especializada. Sus constructores no solo necesitaron un profundo conocimiento de la geología del área y las variaciones anuales de la disponibilidad de agua: además, mantener los canales era un enorme desafío técnico, ya que se extienden a través de fallas tectónicas”.

En opinión de la investigadora, procesos técnicos aparte, los puquíos solo pudieron ser fruto del trabajo de una civilización muy avanzada y jerarquizada para aquella zona y esa época. “El mantenimiento debió estar basado en un sistema social colaborativo y organizado, similar al que exigía la construcción de las famosas líneas de Nazca, que en muchos casos están claramente relacionadas con la presencia de agua”, asegura Lasaporana.

La región de Nazca esta aún hoy repleta de canales de irrigación y depósitos de agua (llamados localmente “cochas”), dependientes del sistema de puquíos


Es probable, según la investigadora, que al igual que el Imperio romano se construyó gracias a un complejo sistema fiscal y unas infraestructuras nunca vistas, los puquíos fueran la herramienta de la élite de la cultura nazca para sostener el poder, pues les permitían controlar la distribución del agua, que, en una zona tan desértica, era la llave para ejercer un control absoluto.




La región de Nazca está aún hoy repleta de canales de irrigación y depósitos de agua (llamados localmente 'cochas'), dependientes del sistema de puquíos. Y muchos siguen sirviendo a los agricultores de la zona tal como lo hacían hace más de 2.000 años.

14.04.2016 – 
https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-04-14/el-verdadero-misterio-de-nazca-puquios-rosa-lasaporana_1183239/

Desapariciones Misteriosas en las Cárceles

Fugarse de una cárcel es una tarea difícil, pero cuando alguien literalmente se desintegra delante de múltiples testigos es algo asombroso, son varios los casos conocidos de desapariciones misteriosas dentro de las cárceles, en esta ocasión contamos dos peculiares sucesos.




   

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