viernes, 31 de mayo de 2019

Científicos descubren una civilización en las profundidades del Mar del Norte

Entre las leyendas que pueblan nuestro imaginario colectivo, una de las más poderosas es aquella sobre la existencia de una civilización situada en las profundidades del océano. 

Es posible que el origen de esta fantasía haya sido el mito de la Atlántida que Platón refiere en su diálogo Timeo y que, a su vez, parece que se contró por primera vez en Egipto, donde algunos sacerdotes la relataron a Solón, el célebre legislador ateniense.

En esa leyenda, la Atlántida no tiene sólo la característica de ser submarina, sino que además presume un nivel sumamente avanzado de conocimiento y tecnología. 

Su ruina, de hecho, se debió a que en cierto momento los sabios de la Atlántida emprendieron la búsqueda de la inmortalidad, lo cual atrajo la ira de los dioses, que destruyeron la ciudad.

Más allá de la veracidad o la falsedad de esta historia (que acaso sea imposible de comprobar, en cualquier sentido), podría al menos aceptarse la posibilidad de que haya culturas que el pasado sepultó en el olvido y de las cuales no quedó ni un solo vestigio. 

La historia no necesariamente es el relato fiel de lo que pasó, sino apenas de lo que conocemos, y en ese sentido, ¿no es sensato darle un lugar a la ignorancia y aceptar simplemente que hay cosas que no sabemos?





Prueba de ello es un hallazgo realizado recientemente por un grupo de investigadores en el Mar del Norte, quienes en una expedición se toparon con lo que parecen ser los restos de una sociedad primitiva.

El descubrimiento se hizo en una zona que se localiza entre la costa este de la isla de Gran Bretaña, los Países Bajos, la costa oeste de Alemania y la península de Jutlandia (donde en su mayor parte se asienta Dinamarca).

 Esta región es conocida en el medio científico especializado como Doggerland y, de acuerdo con diversas hipótesis, se supone que alguna vez fue el puente de unión entre la Europa continental y las islas británicas. De acuerdo con esta teoría, cerca del año 6500 antes de nuestra era el nivel del mar se elevó a tal grado que inundó la región y separó desde entonces ambos territorios.

Entre la evidencia que comprueba esta idea se encuentran precisamente las observaciones submarinas ahí realizadas. Hace unos años, por ejemplo, se encontraron en la zona los restos de un bosque fosilizado.

En esta ocasión, un grupo de científicos bajo la dirección del arqueólogo Vincent Gaffney (de la Universidad de Bradford, Reino Unido), encontró lo que parecen ser los indicios de un asentamiento humano que obtenía su sustento de la recolección y la caza.

Ya antes otras expediciones han hallado objetos de fabricación humana (puntas de lanza, herramientas de pedernal, etc.), pero hasta la fecha no se había estado tan cerca de confirmar la existencia de una sociedad asentada en la región. Gaffney espera obtener en el otoño la evidencia necesaria para confirmar este hallazgo.

Más allá de sus evocaciones legendarias, el descubrimiento contribuye a pensar de otra manera nuestra historia e incluso nuestro presente. 

Nuestra especie se ha creado una imagen de sí misma como indisputable en este planeta, ¿pero qué nos dice que ese imperio no puede llegar a su fin? ¿Qué secretos guardan las profundidades de la Tierra sobre la posibilidad de una historia que no haya tomado en cuenta al ser humano?


mayo 31, 2019

https://pijamasurf.com/2019/05/cientificos_descubren_una_civilizacion_en_las_profundidades_del_mar_del_norte/

Una mujer de Florida encuentra el cadáver de una Criatura Mutante en su propiedad


El problema de las criaturas criptozoológicas es que se ocultan en tierras lejanas, en el fondo de los lagos o en las profundidades de los bosques. Si bien esto se suma a su mística, no es de extrañar que nuestro conocimiento de ellos provenga exclusivamente de imágenes borrosas e informes de testigos. Pero sin duda, una de las criaturas más famosas es el chupacabras

Las historias de este críptido legendario surgieron por primera vez en Puerto Rico a fines de los años noventa. La describieron como bípeda, 1,2 a 1,5 metros de altura con ojos grandes, púas en su espalda y largas garras. Esta bestia, según aquellos que lo han visto, es responsable de matar y drenar la sangre del ganado, un acto que le valió su nombre, que significa “chupador de cabras”.





Después de innumerables avistamientos, y de haber sido noticia en los principales medios de Suramérica, la leyenda del chupacabras se fue extendiéndose por todo el mundo. Primero por el sur de los Estados Unidos, y luego a nivel mundial. 

Sin embargo, a principios de la década de 2000, surgió un chupacabras diferente. Este compartía algunos de los rasgos de predecesor, pero era un poco menos extraño. Esta vez fue descrito como un animal sin pelo, parecido a un perro, caminando sobre cuatro patas. 

Y a diferencia de la mayoría de criaturas críptidas, no se basó exclusivamente en avistamientos. Se encontraron cuerpos de chupacabras. Y tal vez esto es lo que haya encontrado una mujer estadounidense, quien descubrió los restos en descomposición de una extraña criatura.

La misteriosa criatura

Kelly Garrahan, de Titusville, Florida, explicó al canal de televisión estadounidense Click Orlando(afiliada a CBS) que su pareja estaba en su propiedad de 20.000 metros cuadrados, buscando al perro, cuando encontró el cadáver de la criatura no identificada.

Incapaz de averiguar qué tipo de animal se trataba, publicó las imágenes del cadáver inquietante, encogido y de color marrón oscuro.

Como se puede apreciar en las fotos de Kelly, la criatura tiene una cola gruesa y larga, un hocico lleno de dientes, garras con forma de dedos y un torso alargado. Mide de medio a un centímetro de largo.

“Es el cuerpo, ni siquiera parece algo que haya visto”, dijo Kelly. “Sólo quiero saber qué era, parezco nueva, es como si no supiera qué tipo de animales hay Titusville.”

En su publicación de Facebook, preguntó los siguiente: «Encontré esto en mi patio… ¿alguien ha visto esto antes o sabe qué podría ser?” 





Y como no podía ser de otra manera, la pregunta provocó una serie de respuestas que iban desde un perro hasta un caimán, un coyote, una nutria, un dragón de Komodo y un lagarto monitor. Pero también hubo quien aseguró que se trataba de los restos de un chupacabras, un dinosaurio o un ser extraterrestre.

Debido a que nadie le ofreció una respuesta concluyente, Kelly decidió enviar las imágenes a la Comisión de Conservación de Vida Silvestre y Pesca de Florida para obtener una opinión experta.

 La organización respondió que la criatura era solo una zarigüeya muerta. Las zarigüeyas son los únicos marsupiales que son nativas de Norteamérica.

En Florida, son consideradas una verdadera molestia ya que entran en los contenderos de basura y se alimentan de las sobras de comida. Incluso así, el pequeño pueblo de Wausau celebra un festival en honor a la zarigüeya. 

Sea lo que sea la extraña criatura, Kelly dijo que huele tan mal que ahora evita esa área y ha solicitado ayuda para que se lo lleven. 

Tampoco está claro cuánto tiempo ha estado “esa cosa” en su propiedad ya que se trata de una enorme extensión de terreno.

Pero dejando aparte la explicación de la Comisión de Conservación de Vida Silvestre y Pesca de Florida, algunos han sugerido que la criatura es otra indicación de la explotación y la intromisión estadounidense; el resultado de experimentos científicos de alto secreto en los que tienen lugar en laboratorios secretos, no lejos de Florida.

¿Y cuál es tu opinión sobre esta extraña criatura? ¿Una zarigüeya muerta? ¿Un chupacabras, una mutación genética o algo más?



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