miércoles, 25 de marzo de 2020

Así afecta el Coronavirus a nuestro cerebro

La neuropsicología ha estado analizando nuestro cerebro en plena pandemia del Coronavirus, y ha determinado que se encuentra en estado de amenaza intensa, ya que no tenemos referencias del pasado.

Así afecta el coronavirus a nuestro cerebro

¿Has pensado cómo afecta a nuestro cerebro la actual pandemia del coronavirus CoVid19? ¿Cuántas personas han fallecido, o lo harán próximamente, lejos de sus seres queridos sin cumplir sus últimas voluntades o obtener la extremaunción, si eran creyentes? ¿Les condena esta circunstancia? ¿Sabremos llevar un «teleduelo» hasta que todo esto pase?

El duelo es un proceso de adaptación emocional que sigue a cualquier pérdida. En el libro On death and dying, la doctora Elisabeth Kübber-Ross describe un modelo que se manifiesta en cinco fases, a saber: la negación, enfado, indiferencia o ira, negociación, dolor emocional y, finalmente, la aceptación.

 Es lo que en psicología se conoce como la curva de la crisis. Aunque la duración de esta curva depende, en buena medida, de lo que haga cada uno, cuando hablamos de la pérdida de un ser querido muy allegado, como puede ser nuestro padre/madre, hijo, conyuge, etc... este duelo puede durar entre seis meses y un año.

En un artículo de revisión publicado en The New England Journal of Medicine , la psiquiatra de la Universidad de Columbia, Katherine Shear, enumeraba varios síntomas propios del sufrimiento complejo: añoranza o anhelo intenso, pensamientos y recuerdos que causan preocupación e incapacidad para aceptar la pérdida e imaginar el futuro sin la persona fallecida.

Quienes padecen estos síntomas, frecuentemente están convencidos de que podrían haber evitado la muerte de su ser querido. El sufrimiento complejo, que es grave y prolongado reduce la capacidad funcional de quien lo padece y, en algunos casos, puede desembocar en una depresión. Por esa razón hay que estar alerta y acudir a un profesional, un psiquiatra o psicólogo, cuando aparecen los síntomas.

Sabemos que un cerebro triste consume mucho más oxígeno y glucosa de una manera infructuosa. 

Gemma Sala, licenciada en psicología clínica y organizacional y coautora del libro Secretos de tu cerebro, Claves para la neurofelicidad y el neurocoaching, cree que estamos en «tiempos convulsos» donde «predominan emociones negativas como el miedo, el terror, la frustración, el enfado, la preocupación el desconcierto, la tristeza.» 

Para revertirlo, prosigue, «deberíamos tomar consciencia de nuestras emociones; es importante tener el propósito de encontrar el propio equilibrio entre ‘me permito sentir todas estas emociones que esta situación de alerta me despierta’, y a su vez hacer un trabajo diario para revertirlo» -concluye. 

Entre otras cosas aprovecha el periodo de confinamiento para repensar tu vida y hacer balance de lo realizado hasta ahora; meditar diariamente y practicar una actitud positiva; mantener un ritmo de rutinas que ayude a aprovechar el tiempo; y recordar que todo pasa, ¡y esto también pasará!

Alexia de la Morena, por su parte, aclara que a nuestro cerebro no le va nada bien el estrés: «interfiere en nuestra capacidad de concentración, en la memoria y el aprendizaje; nos baja la autoestima, nos provoca descontento, tristeza, inestabilidad emocional y con el tiempo, baja el sistema inmunitario pudiendo desencadenar enfermedades.(...) 

Un cerebro feliz –concluyen- es mucho más productivo y eficiente para poder analizar, tomar buenas decisiones, tener ideas más creativas o estar abierto a nuevas ideas o a colaborar con los compañeros de trabajo.»

Según recientes estudios de la psicología positiva, para conseguir ese cerebro contento sería bueno practicar el ratio 5:1 durante el confinamiento provocado por el coronavirus, es decir, 5 pensamientos positivos por uno negativo. Pruébalo, y te darás cuenta de que es un gran reto.


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