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viernes, 25 de octubre de 2019

1444, la verdad sobre el video maldito que ha sido eliminado de YouTube


Internet es algo sorprendente que ha cambiado nuestras vidas de varias maneras, convirtiéndolo quizás en uno de los desarrollos tecnológicos más importantes de los últimos tiempos. Sin embargo, también es un lugar que ha generado misterios espeluznantes, e incluso supuestas maldiciones y fantasmas

Aquí en el ciberespacio parece haber surgido una nueva vía de lo paranormal, la de los fantasmas, las maldiciones y otros fenómenos que se han arraigado firmemente en este nuevo medio de nuestros tiempos modernos.

Una “subespecie” de lo inexplicable en Internet son los videos malditos o embrujados, que en gracias a herramientas como YouTube han logrado difundirse y ser comentado por las masas, y que demuestra que la red es un nuevo lugar para lo extraño y lo oculto. 





Muchos de los videos más espeluznantes que se encuentran en Internet son aquellos que se dice que están malditos o embrujados, o que al menos infligen una sensación de terror profundo e inexplicable al espectador. Y esto nos lleva directamente al nuevo fenómeno viral que ha provocado terror generalizado en las redes sociales, el llamado video 1444.

El nuevo video maldito

El 1444 es un video de YouTube que se ha vuelto viral como parte de una supuesta historia de “maldición”. Las imágenes se han extendido a los usuarios de las redes sociales que desconocen su origen. 

Está claro que en Mundo Esotérico y Paranormal no vamos a publicar el video en cuestión, pero haremos un pequeño resumen. El aterrador video muestra a un hombre ruso suicidándose con una escopeta mientras está sentado en un sofá.

El video de 17 segundos parece haber sido compartido previamente en sitios y en comunidades que publican fotos y videos extremadamente gráficos conocidos como gore. Comenzó a ser tendencia el fin de semana del 19 y 20 de octubre en YouTube, Facebook, Twitter y Google

Se han subido varias versiones del video en YouTube y en las redes sociales con diferentes títulos, muchos de los cuales incluyen el término “video 1444”, para poder evadir los filtros de eliminación.

“YouTube tiene una política clara que prohíbe el contenido que promueva la autolesión, y eliminamos rápidamente los videos que violan esta política”, dijo un portavoz de YouTube en un comunicado.

Pero a lo que se refiere al famoso video 1444, esto es lo que necesita saber:

El video es real. El hombre que aparece en las imágenes es un ruso de 18 años llamado Gleb Korbalev, según el usuario de Twitter @Jaxieon, quien descubrió los detalles detrás del video. Korbalev era un estudiante universitario en Moscú.

Transmitió en directo su suicidio en la red social rusa VK, que es similar a Facebook. El video se difundió en VK, y también en Telegram y en otro sitio web ruso llamado 2ch.

El video de 17 segundos muestra a un hombre sentado en un sofá frente a una pintura con una escopeta Saiga-12 en la cabeza. Hace una breve declaración en ruso y luego aprieta el gatillo. Se puede escuchar un disparo y se observan las brutales consecuencias del disparo. 

Parece estar diciendo “adiós” en ruso antes de suicidarse. Una versión más larga del video muestra el cuerpo de Korbalev en el sofá durante más de dos horas antes de que llegue la policía.

Como no puede ser de otra manera, el video se volvió viral después de que se publicó un canal de YouTube ahora eliminado llamado GORE. De acuerdo con los usuarios de YouTube que vieron el video original antes de que se eliminara, estuvo disponible durante aproximadamente 16 horas. 

Desde entonces, el canal y el video han sido eliminados, pero las imágenes fueron compartidas cientos de veces. Y aquí es donde empieza la maldición. Han advertido a cualquiera que quiera ver el video que sufrirá una maldición. Y la supuesta maldición se puede romper respondiendo al video con una versión de la fecha de la publicación 20 de octubre, como 20-10-19.

¿Y cómo surge la maldición?

Según un usuario de Reddit con el nombre de usuario Kurosagi8, el video fue publicado en la Deep Web (Internet profunda) y la persona que se suicida lo preparo todo y maldijo a todo aquel que lo viera.

Entonces, cualquiera que lo vea debe decir la fecha de su suicidio o sufrirá las consecuencias.

Gleb Korbalev

Los usuarios de redes sociales advierten a otros sobre el video





Los usuarios de las redes sociales han estado advirtiendo a otros sobre el video, porque está vinculado sin una advertencia sobre el contenido gráfico. 

Otros han dicho que el video se veía en reproducción automática en YouTube, por lo que aconsejaron desconectar este sistema y evitar encontrarse con el aterrador video 1444.

Aunque la advertencia más clara decía lo siguiente: “Míralo si quieres, pero no obligues a otros a hacerlo, están engañado a personas para que lo vean, si te envían un video aleatorio de YouTube, procede con precaución y ten mucho cuidado.”

Puede ser fácil descartar todo esto como pura leyenda urbana o creepypasta. Sin embargo, hay que recordar que muchos de estos videos están en Internet para asustar, confundir y provocar todo tipo de pesadillas. Cualquiera que sea el caso, el video 1444 nos demuestra que la nueva era tecnológica no está exenta de sus propias maldiciones o historias de fantasmas, simplemente el lugar ha cambiado.

¿Qué te parece el video maldito 1444? ¿Te atreverías a verlo? ¿O ya lo has visto y sufres sus consecuencias?


domingo, 13 de octubre de 2019

Descifran la Terrible Maldición de la Tableta de 1500 Años de Antigüedad

Un académico finalmente ha descifrado los misteriosos escritos en una tableta de plomo después de 70 años.

 Se demostró que eran una maldición dirigida a un bailarín.

 La tableta maldición data de la era bizantina y está proporcionando nuevas ideas sobre su sociedad, cultura y religión.

Según LiveScience "La tableta de maldición fue descubierta por un equipo arqueológico italiano en algún momento entre 1949 y 1954" en Israel. Sin embargo, el artefacto estaba muy corroído y había sido imposible de descifrar. 

La tableta fue entregada al equipo italiano y se ha mantenido en el Museo Arqueológico de Milán durante muchos años. Desde la década de 1950, los escritos en la tableta han desconcertado a los expertos.





Teatro antiguo

La tableta fue desenterrada en las ruinas de un teatro en Cesarea Marítima, que fue construida originalmente por el rey Herodes el Grande entre el 26 y el 20 a. C. 

La ciudad floreció como parte del Imperio Romano. Durante la era bizantina, se convirtió en la capital de la provincia de Palaestina Prima.

 La ciudad en ruinas no está lejos de la concurrida ciudad moderna de Cesarea.

El teatro en Cesarea Marítima. (CC BY-SA 4.0)

Los investigadores habían establecido que había una inscripción bastante larga en la tableta, pero no podían leer la escritura. 

La tableta se trasladó a la Universidad de Verona, donde Attilio Mastrocinque, un profesor de historia romana, usó Reflectance Transformation Imaging (RTI) para comprender la enigmática inscripción. RTI es un paquete de software que "crea numerosas fotografías de un artefacto, tomadas desde diferentes ángulos de iluminación, para crear una imagen mejorada", según LiveScience.

La inscripción de la tableta maldición estaba corroída e ilegible. (Attilio Mastrocinque / Universidad de Verona)

Mastrocinque usando la tecnología de imágenes finalmente pudo leer la tableta y descubrió que la inscripción estaba en griego y desde el siglo VI d. C.

Sorprendentemente, fue una maldición contra un bailarín llamado Maná. 

El Daily Mail informa que el escritor de la maldición invocó a dioses y demonios para "atar los pies, obstaculizar la danza de Manna ", por lo que parece ser de uno de los rivales del bailarín.

Entre las deidades nombradas en la inscripción se encuentra Thoth, el dios egipcio de la magia.

La maldición de un bailarín

Esta maldición, que tiene una longitud extraordinaria de 110 líneas, entra en gran detalle y pretendía dañar al bailarín y asegurarse de que no se desempeñó bien, presumiblemente en una competencia de baile.

 Tenía la intención de hacer que Manna "se mueva lentamente y pierda su equilibrio", informa The Daily Mail





Tales maldiciones sobre rivales y oponentes eran muy comunes en el mundo grecorromano. Se han encontrado muchas tabletas inscritas similares enterradas en todo el Mediterráneo.

El hecho de que la mesa se encontrara en un teatro en lo que alguna vez fue una capital provincial, indicaría que Manna fue una vez una famosa bailarina e incluso una celebridad local. Es probable que la maldición no fuera solo un intento de frustrar a un rival en una competencia de baile. La motivación para escribir la maldición puede haber estado relacionada con facciones rivales en la era bizantina.

Facciones azules y verdes

El Daily Mail informa que "el profesor Mastrocinque cree que el escritor de maldiciones y su víctima, Manna, pertenecían a facciones en guerra". En el Imperio Bizantino, dos facciones conocidas como los Azules y los Verdes a menudo eran rivales amargos que a menudo se amotinaban y luchaban entre sí en las calles. 

Originalmente eran facciones que apoyaban a diferentes equipos de aurigas, en los hipódromos, pero se convirtieron en poderosas pandillas. Se volvieron tan poderosos que casi depusieron al emperador Justiniano, durante los llamados disturbios de Nika. Parece probable que el escritor de la maldición y el bailarín fueran miembros de las facciones opuestas.

El descubrimiento de la tableta de la maldición nos dice mucho sobre el período bizantino. En primer lugar, a pesar de que el Imperio es oficialmente cristiano, parece que todavía se practicaba la magia pagana. De hecho, la extensión y complejidad de la inscripción indica que las prácticas mágicas se han vuelto cada vez más sofisticadas.

 La tableta de maldición también puede sugerir que las creencias paganas persistieron mucho después de haber sido prohibidas. La investigación del profesor Mastrocinque se publica en un próximo libro Estudios en honor de Roger S.O. Tomlin

Imagen de Portada: Se ha revelado una maldición de bailarines en una tableta bizantina. Fuente: : par / Adobe Stock

Autor Ed Whelan

9 OCTUBRE, 2019 - 16:37 ED WHELAN

lunes, 18 de marzo de 2019

La Poderosa Maldición de Jacques de Molay, último Gran Maestre de los Templarios


El 18 de marzo de 1314, Jacques de Molay y un puñado de sus caballeros templarios, tras soportar torturas y muchas otras humillaciones, fueron enviados a la muerte.


De Molay era un hombre ya anciano, cansado de la vida y orgulloso de sus logros. Sabía que la tragedia que se había abatido sobre sus hermanos y sobre él mismo era el resultado de una conspiración. 

También estaba al corriente de que el rey de Francia había decidido torturar y finalmente ejecutar a estos hombres inocentes, leales caballeros de Francia. Por esta razón, en el momento de su muerte maldijo a todo aquel que había participado en la maquinación para asesinarle.

La Orden Templaria, también conocida como Caballeros Templarios, Orden del Templo de Salomón, Orden del Temple, o simplemente Templarios, existió durante casi dos siglos en la época medieval. 

Su historia comenzó en torno al año 1129, cuando se convirtió en una de las organizaciones más prestigiosas de la Cristiandad. Crecieron rápido, ya que muchos deseaban pasar a formar parte de la orden de los caballeros de la capa blanca con la cruz roja. 





Fueron combatientes muy diestros en las Cruzadas, y sus técnicas financieras fueron innovadoras en su época, en lo que fue una de las formas más antiguas de la banca moderna. Los templarios fueron también grandes constructores de fortalezas en Europa y en Tierra Santa.

El último Gran Maestre de la Orden Templaria

Jacques de Molay nació en torno al año 1243. Fue el 23º y último Gran Maestre de la Orden de los Caballeros Templarios. Estuvo al mando de la orden desde el 20 de abril de 1292 y fue su gran reformador.

Hay muchas más historias más o menos verosímiles sobre él, pero poca información contrastable sobre sus orígenes y su vida. Según una leyenda, cuando realizó el Camino de Santiago a finales del siglo XII dejó su espada como ofrenda en el castillo de Ponferrada ( España).

Como ya hemos dicho, los templarios combatieron en las Cruzadas, lo que les ayudó a ganar grandes cantidades de dinero. De Molay también pasó mucho tiempo en el Próximo Oriente, para finalmente convertirse en jefe de la Orden.

Ordenación de Jacques de Molay como caballero templario en 1265 en la comandancia de Beaune. Pintura de Marius Granet (1777-1849) ( Public Domain )

Por aquel entonces los templarios ya eran famosos por poseer un tesoro legendario. Los reyes y nobles de Europa creían que eran increíblemente ricos, y algunos incluso llegaron a pensar que en sus correrías por Tierra Santa los templarios habían redescubierto el tesoro del rey Salomón y se habían enriquecido con él.

Haciendo caso de estos rumores, el rey de Francia Felipe IV decidió pedir dinero prestado a la Orden, pensando que tendría crédito casi ilimitado. Los templarios eran muy buenos administradores, pero cuando realizaban un préstamo esperaban recibir su reembolso algún día.





Este fue el principio del fin para los templarios: Felipe IV de Francia no tenía intención de devolver la cuantiosa deuda que había contraído con la orden. En lugar de reembolsar el dinero que les debía a los templarios, decidió aprovecharse de la situación. Pidió ayuda al papa Clemente V, y en 1307, numerosos miembros de la orden templaria fueron detenidos en Francia

Dio comienzo entonces la pesadilla de las torturas destinadas a obtener falsas confesiones que “probaran” que los templarios adoraban al Diablo. De Molay fue también depuesto de su cargo por orden del papa Clemente V en 1307.

La ejecución de los templarios

Por orden de Felipe IV, las torturas a los templarios se llevaron a cabo de las formas más terroríficas conocidas. Uno por uno, los hombres torturados por la inquisición medieval, aportaron falsas confesiones para poner fin a su sufrimiento. No obstante, el valeroso Gran Maestre se retractó de su confesión, y Felipe IV decidió quemarle en la isla del Sena que hay ante la catedral de Notre Dame de París.

Jacques de Molay sentenciado a la hoguera en 1314, de la Crónica de Francia o de St. Denis. ( Public Domain )

Tras siete largos años, se puso fin a la tortura diaria de Jacques de Molay, y los cardenales acordaron sentenciarle a muerte. Según los testigos de la ejecución, de Molay no mostró miedo alguno, y pareció soportar el dolor durante su lenta muerte en la hoguera.

La mayoría de las piras para ejecuciones se preparaban de tal manera que las víctimas morían con rapidez. No obstante, en el caso de Jacques de Molay, prepararon la pira de tal manera que ardiera lentamente. Pero el último Gran Maestre, antes de su muerte hizo oír su voz con fuerza una vez más. 

Las consecuencias de sus últimas palabras probablemente provocaron que el rey y los cardenales se arrepintieran de no haberle permitido morir en unos pocos minutos, como al resto de caballeros.
Una maldición que aterrorizó a toda Europa

Mientras ardía en la hoguera, Jacques De Molay maldijo al rey Felipe IV de Francia , a sus descendientes, al papa Clemente V y a todos aquellos que habían sido responsables de su ejecución. De Molay exclamó que en el plazo de un año y un día, Clemente V y Felipe IV morirían. Predijo además que el linaje de Felipe IV dejaría de reinar en Francia.

Templarios quemados en la hoguera. ( Public Domain )

Ocurrió tal y como había anunciado De Molay, y la muerte alcanzó en primer lugar al papa Clemente V . Éste perdió su batalla contra una dolorosa enfermedad el 20 de abril de 1314. Poco después del Papa, el rey Felipe IV murió tras sufrir un accidente cuando estaba cazando. Una muerte trágica fue también el destino de todos los herederos de Felipe.

 Entre 1314 y 1328 murieron tanto los tres hijos varones como los nietos del rey francés. Catorce años después de la muerte de Jacques De Molay, la dinastía de los Capeto había dejado de existir, tras haber reinado en Francia durante 300 años.

Retrato del papa Clemente V de Aviñón, Francia. ( Public Domain )

¿Fue real la maldición de Jacques De Molay? ¿O cumplieron sus caballeros la venganza del Gran Maestre?

La historia del último Gran Maestre y su terrible maldición causó conmoción en las cortes reales europeas. Del mismo modo, provocó la ruina política en Francia, ya que algunos de sus dirigentes temían colaborar con una familia real que parecía estar maldita.
Inspirados por la maldición

La historia se convirtió en el eje principal de la famosa serie de novelas históricas de Maurice Druon Los Reyes Malditos . Estos libros fueron publicados entre los años 1955 y 1977, y describen cómo era la realidad en tiempos de Jacques de Molay. También han sido adaptados para diversas películas y mini-series de televisión.

En septiembre del 2001, Barbara Frale, paleógrafa italiana que trabaja en los Archivos Secretos del Vaticano, descubrió un documento conocido como el Pergamino de Chinon . 

En él se afirma que en 1308 el papa Clemente V absolvió a Jacques de Molay y al resto de la cúpula de los caballeros templarios de los cargos de que les acusaba la Inquisición. Seis años más tarde, el Vaticano publicó el documento como edición limitada de 800 copias.





En junio del 2011, el papa Benedicto XVI pidió perdón por la muerte de Jacques de Molay y reconoció que el Gran Maestre templario había sido víctima de falsas acusaciones. Siglos después de que la tragedia tuviera lugar, el Vaticano admitía que el Papa había prestado apoyo a unos asesinos, a sabiendas de que los templarios eran inocentes.

Imagen de portada: La ejecución de Jacques de Molay. (Public Domain )


Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

Fuentes:

M. Barber, The New Knighthood: A History of the Order of the Temple, 1994.
M. Barber, The Trial of the Templars, 2001.
H. Nicholson, The Knights Templar: A New History, 2001.
A. Demurger, Jakub de Molay. Zmierzch templariuszy, 2012.

18 MARZO, 2019 - 16:32 ANCIENT-ORIGINS
https://www.ancient-origins.es/noticias-general/maldicion-jacques-molay-003289

sábado, 22 de diciembre de 2018

La antigua maldición del HMS Terror se cobra la vida de varias personas en el Ártico Canadiense


En 2007, el escritor estadounidense Dan Simmons publicó The Terror (El Terror), una novela basada en hechos reales que en 2018 fue adaptada a una serie de AMC del mismo nombre. Sin embargo, incluso Simmons en ese momento no conocía todos los detalles sobre la de 1845 del capitán John Franklin.

 ¿Qué pasó realmente con el HMS Terror y el HMS Erebus?

La novela de Simmons detalla la expedición de Franklin, en la que una exploración al Ártico acabó en tragedia: tanto la tripulación como los propios barcos desaparecieron en misteriosas circunstancias. La búsqueda se prolongó durante más de un siglo.





No fue hasta ​​mucho después de la publicación de la novela de Simmons, que los restos de los barcos fueron finalmente descubiertos. El HMS Erebus se encontró en 2014 y el HMS Terror en 2016. 

Gracias al derretimiento del hielo, provocado por el calentamiento global, ambos barcos fueron descubiertos en el hielo, en perfectas condiciones. En cuanto a lo que sucedió con los barcos, se cree que les atrapó una fuerte una tormenta y quedaron congelados en el agua. 

Mientras que la tripulación, algunos murieron por enfermedades mientras que otros recurrieron al canibalismo para sobrevivir. Sin embargo, a día de hoy continúa habiendo muchas preguntas sin respuesta. Por lo que, con el paso del tiempo, son muchos los que creen que los barcos y la tripulación fueron víctimas de una maldición.

Pero casi 17 años después, la comunidad inuit, donde se encontraron los restos del HMS Terror y su hermana el Erebus, asegura que la maldición se ha vuelto a despertar y que se ha cobrado la vida de seis personas, hasta el momento, en el pequeño asentamiento indígena.

Una antigua maldición

Los Inuits pertenecientes a la comunidad Nunavut de Gjoa Haven, el único asentamiento en la isla canadiense del Rey Guillermo, se reunieron para discutir sobre seis inesperadas muertes que ocurrieron poco después de la llegada de unos investigadores para estudiar los restos del HMS Terror.

Jacob Keanik, presidente del Centro de Patrimonio Nattilik en Gjoa Haven, dijo que su hermano y su sobrino se ahogaron en un accidente de barco, seguidos de otros dos hombres que murieron en un accidente de tráfico, un anciano de la comunidad también falleció y un trabajador de una escuela sufrió un letal ataque cardíaco fatal, y todo en tan solo dos días. Keanik también explicó que algunos vecinos de la comunidad han tenido ciertas premoniciones.

“Mi madre fallecida me dijo que incluso antes de que se descubrieran estos naufragios, que tienes que tener cuidado”, dijo Keanik a la CBC . “Toda la isla del Rey Guillermo tiene personas no humanas que no podemos ver. Es una sensación divertida cuando una vez que estamos en el otro lado de la isla… Sientes que hay alguien a tu alrededor, pero no hay nadie cerca.”

Keanik dijo que su madre nunca dejó claro si pensaba que los seres invisibles son los espíritus de la tripulación perdida de la expedición de Franklin, o si son seres que persiguieron a los tripulantes moribundos a mediados del siglo XIX. 

Algunos Inuits creen que los objetos de los barcos están malditos y no deberían ser perturbados para así evitar despertar una segunda maldición.

Debido al revuelo causado por la supuesta maldición, el comité Franklin decidió responder a las preocupaciones de la comunidad informando que no se habían encontrado restos humanos en los dos barcos.

“Solo se están encontrando artefactos y se están retirando de los lugares del naufragio y hay planes establecidos de que, si se encuentran cuerpos, se dejarán en su lugar”, ha explicado Fred Pedersen, de la Asociación Inuit de Kitikmeot. “Nosotros no vamos a traer o perturbar restos humanos.”

Pero la declaración de Federsen, de la Asociación de Inuit de Kitikmeot, no ha sido suficiente para calmar sus miedos.

El portavoz de la Agencia Parks Canada, Dominique Tessier, dijo que los restos del HMS Erebus habían sido “bendecidos por los Guardianes”, cuidadores inuit designados para vigilar el sitio del naufragio de la expedición de Franklin, pero en el caso del HMS Terror no fue así, aunque lo están intentando solucionar.





“Este verano, después de las tragedias, los ancianos bendijeron la arena de Gjoa Haven y llevaron a los Guardianes al naufragio del HMS Terror, donde rociaron sobre él mismo y realizaron una bendición”, explicó Tessier. “Ambas bendiciones fueron dirigidas por los inuit de Gjoa Haven.”

¿La bendición ha terminado con la última maldición del HMS Terror? Sólo el tiempo dirá.


Por MEP
Publicado el 21/12/2018

sábado, 18 de agosto de 2018

¿Fue real la maldición de Tutankamon ?



Una maldición sin malditos

Sin duda, si en un concurso de televisión nos preguntaran sobre grandes maldiciones de la historia una gran mayoría de nosotros daría como respuesta “La maldición de Tuntankhamón”. No sin motivo, ya que en ésta es posiblemente la maldición sobre la que más se ha escrito y más se ha hablado durante los últimos 80 años. 





A lo largo de este post, que por su extensión se dividirá en dos partes, intentaré mostraros como dicha maldición jamás existió y cuáles fueron los posibles motivos de que esta maldición se propagara como la pólvora, convirtiendo a un desconocido faraón “de segunda clase”, en el faraón más conocido y famoso de todos los tiempos.

Comenzaré con la versión más o menos abreviada de la maldición, ya que ésta tiene muchísimas variantes en lo que respecta a fechas, nombres y consecuencias y, tras ello, haré también un pequeño resumen sobre los antecedentes y circunstancias de los descubridores del sarcófago del Faraón Niño, el arqueólogo Howard Carter y su mecenas, Lord Carnarvon.

LA MALDICIÓN

Corría un día 4 de abril de 1923 cuando, exactamente a la 1:55 de la noche, todas las luces de El Cairo se apagaron sumiendo a la capital Egipcia en la más profunda oscuridad. 

En ese preciso instante, Lord Carnarvon, un aristócrata inglés que había financiado y, por defecto, colaborado en gran medida en el descubrimiento de la tumba del faraónNebjeperura Tutanjamón, más conocido como Tutankhamon, o Tutankamón, fallecía de pulmonía, empeorada por los efectos de la picadura de un mosquito. 

También en ese preciso instante, en Londres, a miles de kilómetros de Egipto, la perrita del Conde Carnarvon comenzó a ladrar y cayó muerta a los pocos segundos.

Comenzó así una leyenda maldita que crecería durante los siguientes años como una bola de nieve.

Fragmento de un diario de la época especulando sobre la muerte de Carnarvon

Lord Carnarvon, o George Edward Stanhope Moyneux Herbert (para los más curiosos), jamás estudió arqueología ni ninguna especialidad asociada a ella, pero sí que era lo suficientemente rico como para poder financiar el trabajo de un joven arqueólogo que, de lograr desvelar alguno de los secretos ocultos bajo las arenas del valle de los reyes, le aportaría el mismo, si no más, mérito, fama y prestigio que si hubiese cavado la tierra con sus propias manos.


Lord Carnarvon

Fue así como Carnarvon financió la búsqueda de Howard Carter, que ya llevaba más de quince años trabajando en prospecciones arqueológicas en Egipto y que le seguía la pista a la tumba del faraón Olvidado. 

Pasaron varios años de búsqueda infructuosa hasta que el 4 de Noviembre de 1922, Carnarvon recibió un telegrama en Londres de Carter, en el que le indicaba que acudiera raudo a El Cairo porque por fin había descubierto la tan anhelada tumba de Tutankhamón.

Los trabajos de excavación y limpieza de la entrada a la tumba fueron duros y laboriosos y no fue hasta el 17 de febrero de 1923 cuando se pudo llevar a cabo la apertura de la primera puerta. 

En ella participaron una veintena de personas, grupo que quedó maldito por la osadía de perturbar el descanso del faraón. Tras apenas dos meses de la apertura de la tumba, Lord Carnarvon fallecía en las circunstancias que he citado arriba. Antes de que acabara el año, morían otras doce personas del grupo. 

Pero no acabó la cosa ahí, ya que las muertes se extenderían todavía más; George Jay Gould, hijo del financiero Jay Gould y amigo de Carnarvon se trasladó a Egipto, después de la muerte de su amigo, para ver el lugar con sus propios ojos. Murió de peste bubónica veinticuatro horas después de haber visitado la tumba.

A lo largo de 1929, habían muerto otras dieciséis personas que, de un modo o de otro, habían estado en contacto con la momia. Entre las víctimas se encontraban el radiólogo Archibald Reed, que había preparado los restos de Tutankamon para los análisis radiológicos, Evelyn White, arqueóloga, esposa de lord Carnarvon y Richard Bethell, su secretario personal. 

Incluso el padre de Bethell murió suicidado. Y después murieron Arthur C. Mace y A. L. Callender, asistentes de Carter: Douglas Derry, que sometió a análisis la momia del rey; Aaron Ember, egiptólogo; Bernard Pyne Greenfell, papirólogo de Oxford, y John G. Maxwell, amigo y ejecutor del testamento de lord Carnarvon..

Carnarvon, lady Evelyn y Carter





Todos ellos habían ignorado los jeroglíficos escritos sobre el sello puesto en la entrada: “La muerte golpeará con sus alas a quienquiera que disturbe el sueño del faraón”.

Hasta aquí, la versión novelada de la archiconocida maldición del faraón. ¿Espectacular verdad? Tras leer tal cúmulo de muertes y desgracias es difícil pensar que se deben simplemente al azar y que en realidad, el nexo de unión común, que fue el hallazgo y/o posterior trabajo con los restos del faraón tiene algo que ver con ellas.

Como veremos más adelante, la realidad dista bastante de la leyenda. 

Leyenda en la que contribuyeron nombres como el de la novelista Marie Corelli, que en aquel tiempo afirmó poseer un primitivo texto árabe que mencionaba y advertía de las maldiciones que seguirían a la apertura de la tumba (Textos que jamás aparecieron, por supuesto), y más tarde otros nombres como el de Charles Berlitz,(investigador de dudosa reputación) y defensor de la maldición y que a su vez basó sus informes en otro apasionado de la Egiptología, Phillip Vanderverg, que en los años setenta consiguió un enorme éxito con su libro “La maldición de los faraones”. 

Otros escritores de la época, como Sir Arthur Conan Doyle o el egiptólogo Arthur Wiegall, añadieron más leña al fuego, declarándose abiertamente creyentes en la maldición.

Con estos nombres detrás y sabiendo de las aficiones novelescas de estos personajes, la cosa comienza a oler un tanto raro.

Pero dejemos este punto para un poco más tarde y conozcamos ahora un poco más Sobre Howard Carter, el descubrimiento de la tumba y sus posteriores consecuencias. Esta parte no es de obligada lectura y los que ya la conozcan pueden pasar desde AQUI a la segunda parte del post, donde explico el origen de la leyenda y su total falsedad.

Howard Carter
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CARTER Y EL FARAÓN NIÑO

Howard Carter era una joven dibujante inglés que, con diecisiete años, fue enviado a Egipto por lord Tyssen-Amberstpara ayudar al arqueólogoFlinders Petrie. Carter, gracias a su trabajo, no tardó en ganarse la simpatía de sus superiores. 

Durante las excavaciones e investigaciones aparecieron una serie de muestran que apuntaban a la existencia de un faraón hasta la fecha desconocido, hasta que un día Petrie mostró al joven Carter un anillo en el que leyó por primera vez su nombre: Tut-Ank-Amon, que traducido equivale a “Más que nunca está vivo Amon”. 

Anteriormente algún investigador ya había encontrado este nombre en algún lugar, pero sin saber muy bien a qué se refería, quedó olvidado entre legajos y notas.

Carter comenzó a interesarse cada vez más por este faraón olvidado hasta el punto de comprometerse consigo mismo a que algún día encontraría su tumba.

Pasado un tiempo, Carter pasó a trabajar para Edouard Neville, hijo deRichard Lepsius, conocido como el padre de la egiptología. Tras seis años de trabajo junto a Neville, se convirtió en inspector de antigüedades del Alto Egipto y Nubia, con sede en Luxor. 

Pero a Carter no le gustaba ese trabajo burocrático y se buscó la vida para volver a la acción y las excavaciones. Con el patrocinio del un acaudalado americano, Theodore Davis, volvió de nuevo al Valle de los Reyes.

Tumbas encontradas en el valle de los reyes

Muchos arqueólogos y egiptólogos habían abandonado las excavaciones en este lugar convencidos de que tras el descubrimiento de las tumbas deTutmosis I, Tutmosis III y Amenofis II, ya no quedaba nada de valor arqueológico bajo aquellas arenas. 

Pero Carter, en tras solo tres días, consiguió localizar las tumbas de Tutmosis IV y la de la reina Hatsheput. Fue durante estas investigaciones cuando dimitió de su cargo como inspector tras ser responsabilizado injustamente de la agresión a unos turistas franceses por los guardias de un puesto arqueológico.

Por estas fechas llegaba a Egipto el noble inglés lord Carnarvon, que acudía allí para matar dos pájaros de un tiro. Por un lado, buscando un clima templado y aires más secos que los ingleses que curaran su maltrecha salud y, por otro lado, para realizar su nueva pasión: la arqueología. 

No tardaría en darse cuenta de que su dinero no lo iba a convertir en un buen exhumador. Pidió consejo al director del museo del Cairo, que le recomendó a Howard Carter. Era el año 1907 y, gracias a la financiación de Carnarvon, Carter pudo reemprender de nuevo su gran sueño, encontrar la tumba de Tutankhamon..

Las excavaciones fueron largas y laboriosas y en más de una ocasión la falta de resultados estuvo a punto de acabar con la idílica búsqueda. Carter necesitó quince años para poder enviar aquel mítico cablegrama a Carnarvon, que en aquel momento se encontraba en Inglaterra y el que decía, el 4 de noviembre de 1922: 

“Finalmente hecho espléndido descubrimiento en el Valle; magnífica tumba con sellos intactos. Se requiere su inmediata vuelta. Felicitaciones”.

Carter había descubierto unas escaleras que bajaban hasta una puerta cerrada con los sellos del faraón niño. Por fin su sueño se iba a ver cumplido. 

En unas semanas llegó Carnarvon junto con su hija, lady Evelyn. Fue entonces cuando practicaron un agujero en la puerta y pudieron ver lo que había al otro lado.

Tras la puerta se encontraba un auténtico y verdadero museo colmado de objetos, amontonados unos sobre otros en número infinito; jacintos dorados, estatuas de aspecto real, joyeros pintados y taraceados, vasos de alabastro, tabernáculos negros, mazos de flores y hojas, lechos, sillas magníficamente talladas, un trono de oro tallado y muchas, muchas otras cosas. 

Pero ni rastró de ningún sarcófago. Se trataba de una antecámara en la que hubo que clasificar, dibujar y fotografías todos los objetos antes de poder transportarlos al laboratorio y poder continuar con la búsqueda del sarcófago. 





Hacia finales de febrero de 1923, casi todo el material había sido ya transportado y la comitiva se concentró en una nueva puerta amurallada detrás de la cual esperaban encontrar al faraón.

Una veintena de personas participaron en una auténtica ceremonia de apertura en la que la cámara interior se abrió a sus visitantes. Naturalmente, tan solo Carnarvon y sus ayudantes entraron en el sepulcro, mientras que el resto de la gente permaneció a la expectativa en la primera cámara.

Allí encontraron un gran sarcófago revestido en oro, pero sorprendentemente, todavía no se trataba del faraón. 

Un poco más allá de una gran puerta se reveló un segundo sarcófago con la puerta barrada y con el sello intacto. 

Por primera vez se iba a llegar a una sepultura real antes que los ladrones de tumbas. 

Sin embargo, la apertura de la auténtica tumba se dejó para después del descanso estival, que daría comienzo de allí a poco. 

Carnarvon nunca llegaría a ver la apertura de esos sellos reales, ya que falleció en abril de ese mismo año aquejado primero de una infección, probablemente causada por la picadura de un mosquito en su mentón, y haberse hecho sangre con la navaja de afeitar, y más tarde por una pulmonía que no consiguió superar con su maltrecha salud. Murió a la edad de cincuenta y siete años.

Puerta cerrada con el sello real

Continuaron los trabajos en la tumba y, finalmente, el 3 de febrero de 1924, en el interior de la cuarta sala mortuoria descubrieron el auténtico sarcófago. 

Tras una nueva ceremonia de apertura, se levantó la pesada losa de granito, surgiendo a la luz la dorada efigie del rey niño.

 Un espléndido ataúd antropomorfo de unos dos metros de longitud, el primero de una serie de ataúdes, insertos unos en otros como las matrioskas rusas.

Debido a una serie de impedimentos políticos y diplomáticos, el ataúd no pudo ser abierto hasta el mes de octubre de 1925 y no fue hasta el 11 de noviembre cuando le quitaron los vendajes a la momia del faraón, descubriendo un rostro de rasgos jóvenes y delicados, con las líneas bien trazadas y los labios muy pronunciados. 

Junto con el rostro de Tutankhamon, nacía también su maldición y leyenda.

EL ORIGEN DE LA LEYENDA

Toda esta aventura arqueológica que fue el descubrimiento de la tumba del faraón niño produjo una enorme repercusión mediática en todo el mundo. 

El gran público seguía con interés cada paso que se daba en el interior de la tumba. Decenas de periodistas llegados desde distintos puntos del globo se encontraban a pie de excavación luchando por conseguir detalles precisos. 

Esto no era una tarea sencilla, ya que Carnarvon había concedido la exclusiva del hallazgo al “London Times”, por lo que los demás periodistas debían limitarse a copiar las noticias del Times, o bien a inventárselas.

Tras la muerte de lord Carnarvon, los rumores de la maldición empezaron a propalarse como la pólvora. En la entrada de la tumba se había encontrado una inscripción que rezaba “La muerte golpeará con sus alas a quien ose perturbar el sueño del Faraón”. 

Esta advertencia, reproducida mil y una vez en libros y artículos, jamás existió en realidad. Vandenverg cuenta en su famoso libro que [la tablilla desapareció de los protocolos y del correo, pero no de la memoria. Se la menciona en todas partes…] .

Howard Carter

Carter, que ante todo era muy celoso y escrupuloso a la hora de catalogar y anotar cada paso y cada hallazgo de la excavación, jamás hizo mención alguna a esta inscripción o tablilla, con lo cual, lo más probable es que simplemente se tratara de una de tantas de las invenciones de los periódicos deseosos de noticias jugosas.

También se ha dicho en numerosas ocasiones que en el collar de oro que se encontró sobre el cuello de Tutankhamon se representaba otra advertencia para los violadores de la tumba. 





En realidad, el collar solo era un gran escarabeo de resina negra, con las inscripciones de un bennu, una expresión ritual común en este tipo de enterramientos.

En ninguna parte de las envolturas que ceñían la momia se encontró advertencia alguna, sino todo lo contrario, en los ornamentos se podían leer expresiones de bienvenida de los dioses. 

Resulta evidente que las preocupaciones de los antiguos egipcios se centraban más asegurar al faraón un tranquilo viaje hacia el reino de Osiris que en tratar de asustar a los eventuales intrusos de las tumbas.

Aclarado el tema de las falsas inscripciones malditas, pasemos ahora a analizar las muertes de los que tomaron parte en los trabajos arqueológicos o tuvieron relación con ella.

LAS MUERTES DE LOS MALDITOS

Comenzaremos con la de lord Carnarvon, primera atribución a la maldición. Recordemos que uno de los motivos por los que Carnarvon acudió a Egipto fue precisamente su precario estado de salud, buscando beneficiarse de la sequedad de su clima. Cuando recibió la picadura de un mosquito, cortó la herida con la navaja de afeitar y se originó una infección.

 Ésta produjo fiebre, pero en lugar de cuidarse y seguir las indicaciones médicas, desobedeció sus consejos, bebiéndose su consabida botella de vino francés. 

Fue llevado al Cairo donde logró curarse de esa infección, pero que concatenó con una pulmonía, la que no logró superior. No hay nada extraño en su muerte, incluso la picadura de mosquito, que podría parecer algo un tanto rocambolesco, era una causa de muerte bastante frecuente en la época. 

Carnarvon murió con cincuenta y siete años. La esperanza media de vida para un inglés de su tiempo era de cuarenta y seis años, con lo que se puede decir que vivió más que la media.

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Objetos en el interior de la tumba

Sobre el apagón eléctrico en el Cairo en el momento de su muerte, se podría considerar algo extraordinario si en la ciudad no se hubiese dado nunca ninguno, pero no es así, ya que en la capital Egipcia de principios del siglo pasado los apagones eran el pan nuestro de cada día, llegando algunos días a producirse en repetidas ocasiones. Nos queda el tema de la perrita de Carnarvon, que murió exactamente a la misma hora que su dueño, pero en Londres, a unos miles de kilómetros de El Cairo. Este dato de la perrita proviene también del libro de Vanderberg “La maldición de los faraones”, que recoge el acontecimiento de la boca del propio hijo de Carnarvon:

“Mi padre (…) murió poco antes de las dos, hora de la capital egipcia. Posteriormente llegué a saber que en Highclere (residencia de Carnarvon en Inglaterra), poco antes de las cuatro de la mañana, hora de Londres (por tanto, a la misma hora) había sucedido una cosa extraña: nuestra perra fox terrier(…) moría”.

Aquí se puede apreciar un grave error que hace sospechar un poco de todo este tema de la perrita. La diferencia horaria entre Londres y El Cairo es de tres horas y en sentido opuesto al indicado en el relato. 

Un error demasiado grave como para tomar la historia por verdadera, quizás la perrita muriese de verdad, pero se nota que se ha intentado asociar esa muerte a la de su dueño cuando es más que posible que no tuviera relación alguna.

Veamos ahora las otras muertes “misteriosas” atribuidas a la maldición.

Según escribió Berlitz: George Jay Gould, amigo de Carnarvon, se trasladó a Egipto tras la muerte de su amigo para ver el lugar con sus propios ojos. Murió de peste bubónica en el curso de las veinticuatro horas siguientes a la visita de la tumba. Es falso: Gould murió en Menton, Francia, de pulmonía.

Trabajos de clasificación de los objetos

En el transcurso de 1929 murieron otras dieciséis personas, que de un modo u otro, habían estado en contacto con la momia. Entre las víctimas se encontraba el radiólogo Archibald Reed, que había preparado los restos de Tutankhamon para los análisis radiológicos. 

Es falso: Reed no se acercó nunca a los restos del faraón, porque murió antes de dejar Inglaterra.

Junto a Reed y Gould, los escritores Vanderberg y Berlitz incluyen en su lista a una serie de personas que no tuvieron nada que ver con el descubrimiento de la tumba: el arqueólogo H.G. Evelyn.White, que simplemente había tomado parte en 1909 en una expedición a la necrópolis tebana; Aaron Ember, egiptólogo estadounidense que murió en Baltimore, en un incendio; la enfermera de Carnarvon, que murió al dar a luz un niño; John G. Maxwell, que simplemente fue ejecutor del testamento de Carnarvorn.

¿Porque la maldición golpeo a estos personajes que nunca pusieron sus pies en la tumba y sin embargo muchos otros que trabajaron en ella vivieron durante años?

Richard Berthell, secretario personal de Carter, no participó en los trabajos del descubrimiento de la tumba, y murió debido a un colapso seis años después de su apertura. 

Su padre, que tenía sesenta y ocho años y tenía problemas mentales, se suicidó debido al dolor tras la muerte de su hijo y aunque jamás visitó la tumba del faraón, quedó inscrito en esa lista negra de los malditos.

Se puede ver como Vanderberg va hilando a su gusto las muertes y desgracias que va encontrando en su camino, incluso llega a comentar que el coche fúnebre que transportaba al padre de Berthell atropelló en un cruce a un muchacho, de este modo ¿Podría continuar durante años atribuyendo a la maldición cualquier atropello en esa calle?

Arthur C. Mace, egiptólogo del museo Metropolitan y George Benedite, egiptólogo del Louvre, estuvieron en contacto directo con las excavaciones, sin embargo, uno murió al cabo de cinco años, y el otro al cabo de tres, ambos con edad avanzada..

Entrada a la tumba





Otros dos egiptólogos que colaboraron en las excavaciones murieron, Herbert E. Winlock, con sesenta y seis años y veintisiete después de la apertura de la tumba y Pierre Laucau, a los noventa y dos años, cuarenta y dos después de la apertura.

El ayudante de Carter, A. R. Callender y Douglas Derry, que expuso el cuerpo de Tutankhamon a todos los análisis, murieron, según Vanderberg, en 1929. Falso: ambos murieron en 1939.

Alfred Lucas, químico del gobierno egipcio que examinó la momia moría a los setenta y nueve años, veintisiete después de la apertura de la tumba.

Continuamos con la lista. Gustave Lefèvbre, del museo del Cairo, moría a los setenta y ocho años, treinta y cuatro después de la apertura; Alan Gardiner, filólogo que examinó el material escrito seguía vivo cuarenta y dos años después de que le hubiera golpeado la maldición; Lady Almina, la esposa de Carnarvon, murió efectivamente en 1929 y por supuesto fue incluida en la lista, a no ser porque esta señora jamás visitó la tumba, a diferencia de su hija, lady Evelyn, que fue una de las tres personas que entraron en la cámara sepulcral y que murió cincuenta y siete años después de aquel acontecimiento.

Y finalmente Howard Carter, sobre el que tenía que haber caído todo el peso de la maldición y que tenía que haber caído fulminado al poner su pies en la cámara, sin embargo, continuó trabajando en ella a diario muriendo en 1939 a los sesenta y seis años.

Se puede apreciar que la mayoría de personajes que según estos escritores murieron por la maldición tuvieron una vida que superó con creces la media de la época. Una maldición “bastante curiosa y benévola”.

¿QUIEN INVENTÓ LA LEYENDA?

Existe un rumor en el que se sugiere que el mismo Howard Carter fue el que puso en movimiento la leyenda para mantener alejados de las excavaciones a curiosos y ladrones. La cosa parece bastante verosímil. Veamos algunos extractos de sus memorias que pueden dar una idea de las dificultades que debía conllevar su trabajo:.

(…) apenas publicó el “Times” la primera noticia sobre nuestro descubrimiento, cuando ninguna potencia del mundo hubiera podido sustraerse a la publicidad que se abatió sobre nosotros (…)

Inmediatamente la situación se mostró embarazosa. En primer término empezaron a llover los telegramas que llegaban de todas partes del mundo. Al cabo de un par de semanas le tocó el turno a las cartas (…)

Después llegaron los amigos periodistas, que bajaban al valle en gran número dispuestos a dedicar todas sus mundanas capacidades – que son considerables- para saciar todos los residuos de soledad o de aburrimiento que pudieran quedar. Ciertamente han desarrollado con tanta capacidad su trabajo, que uno llega a pensar que todos deberíamos enviar cotidianamente algunas noticias a sus periódicos (…)

Otro inconveniente, quizás el más serio de todos, provocado por la notoriedad de nuestro trabajo, surgía de la inevitable atracción ejercida por la tumba sobre sus visitantes y sus turistas, (…) Si no se hubieran tomado algunas providencias, habríamos pasado la estación entera haciendo de cicerones, sin que pudiéramos desarrollar la menor actividad (…).

Las molestias nacían cuando se trataba de personas a las que, por uno u otro motivo, había que mostrarles la tumba auténtica y real. Fue ésta una dificultad de la que nos dimos cuenta poco a poco; y durante algún tiempo no nos dimos cuenta de sus inevitables consecuencias, pero al final nuestro trabajo estaba prácticamente parado(…)

Tal estado de cosas, como es fácil imaginar, nos ponía en una situación bastante desagradable. Había algunos visitantes a los que teníamos que recibir por cuestiones diplomáticas, y a otros a los que no podíamos ponerles objeciones sin que los ofendiéramos, pues entre ellos se encontraban personas recomendadas ¿Pero hasta qué punto se debía poner fin a esto? 

Estaba claro que teníamos que hacer alguna cosa pues, de otro modo, y como ya he dicho, el trabajo corría peligro de paralizarse completamente.

Tras leer estos apuntes, no resulta improbable pensar que el mismo Carter difundiese entre los periodistas el tema de la maldición original, con el objeto de desanimar a los inoportunos visitantes. La hipótesis está reforzada por las revelaciones de Richard Adamson, encargado de la seguridad de la tumba. Adamson dijo en 1980, tras cincuenta y siete años eludiendo la muerte: 

“Habíamos logrado que, de alguna manera, la historia de la maldición llegase a circular, porque ayudaba a disminuir los riesgos de robos durante la noche. Yo dormí en la tumba durante siete años, cerca del sarcófago dorado y de la tumba”.

Representación del rostro de Tutankhamon

Está demostrado que la maldición jamás existió, pero hay que reconocer que sirvió para algo. Sirvió para que un faraón de segunda clase, de un periodo decadente, se haya convertido en el faraón más conocido y famoso de todos los tiempos, siendo su tumba una de las más visitadas desde entonces en el valle de los reyes.

18 agosto, 2018

martes, 19 de agosto de 2014

El poder de las maldiciones

Las maldiciones han estado desde siglos presentes en diferentes culturas. Desde sus orígenes, las tradiciones mágicas e incluso religiosas han concebido a la palabra como algo dotado de cierto poder inherente, que puede ser empleado tanto para crear como para destruir.


No en vano, los cabalistas hablaban de los poderosos y variados nombres de Dios, el Evangelio de Juan nos dijo que “en el principio era el Verbo” y que por él “todas las cosas fueron hechas” y, los antiguos griegos y los habitantes de muchas culturas asiáticas, guardaban un profundo temor a las maldiciones proferidas por las madres. Y es que la palabra vehiculiza energías y, en el contexto de las maldiciones, si a más de ésta hay un vínculo fuerte entre emisor y receptor o si el emisor tiene una mente psíquicamente dotada o emplea ayuda de entidades o de elementos cargados de energías negativas, la maldición podría tener suficiente poder como para ocasionar la muerte del maldecido, o como para sumir gran parte de su vida en las sombras de la penuria y la desdicha…

El concepto ‹‹entrelazando palabras›› muestra el proceso mediante el cual las maldiciones y los hechizos son formulados. Las palabras habladas son dirigidas hacia alguien determinado; o bien a una base material que las potencia y hace que después el hechizo, al ser activado, sea más efectivo. Ahora, y aunque tanto en las maldiciones como en los hechizos suele estar presente la palabra hablada, ambas cosas son diferentes.

Para otorgar fuerza a una maldición, los hechiceros suelen solicitar la colaboración de espíritus o entidades malévolas. Por ejemplo, en el contexto del vudú, un bokor podría invocar al Djab (equivalente al Diablo) tras conseguir el beneplácito de Baron Samedi, para que el Djab le ayude a lanzar una maldición de muerte hacia alguien determinado.

Por su parte los hechizos, a diferencia de las maldiciones, son recitados o escritos para ser incluidos en un marco operativo junto a una gama de elementos materiales. El hechicero no necesariamente convocará a una entidad para potenciar el hechizo, pues bien puede usar el “poder verbal” de lo recitado para que la energía mágica ascienda y, en esta etapa, es justamente cuando emplea una base material para dirigir el hechizo hacia el blanco seleccionado. Sin embargo, es evidente que también en los hechizos puede solicitarse la ayuda de entidades. Al fin y al cabo, el hechizo es un conjunto de pasos orientados al direccionamiento y manejo de energías psíquicas y astrales para conseguir un fin determinado, mientras que la maldición es una fórmula verbal concebida para ser recitada generalmente de manera hablada, a fin de ocasionar, en virtud de determinados elementos que la dotan de poder, un mal contenido en las palabras que la articulan, que la constituyen. Naturalmente, este mal tiene la finalidad de dañar a una o más personas, por lo general determinadas; aunque, desde un punto de vista estructural, el mal recae sobre el blanco, y el blanco puede ser un lugar o un objeto, y no necesariamente un sujeto.
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INCREMENTANDO EL POTENCIAL DE LAS MALDICIONES

En Asia se creía (y aún suele creerse) que las madres son las más poderosas emisoras de maldiciones. Aquel poder para maldecir, supuestamente aparecía tras el parto del primer hijo. Pese a que en la cultura asíatica se creía que la mayoría de las maldiciones podían ser rechazadas, las maldiciones efectuadas por madres constituían una excepción; esto, claro está, cuando el blanco de la maldición era un hijo o una hija. Entretanto, los antiguos griegos temían tanto esta clase de maldición que le otorgaban un nombre específico: Miasma.

En distintas culturas, la sangre menstrual ha sido empleada para potenciar hechizos y maldiciones, y aún hoy en día es así. En la antiguedad contituía una forma que la mujer tenía de ofrecer sacrificio, ya que la sangre menstrual tiene restos de óvulo no fecundado. Volviendo a los rituales, este tipo de sangre es parte de los fluidos corporales que se meten en las “botella de brujas” o se embadurnan sobre un hechizo escrito para cargarlo.

Históricamente ese temor al poder metafísico de la mujer se plasmó en el Oscurantismo; cuando, a través de órdenes papales como la Cum inter nonnullos del Papa Juan (1325) y la Ad extir panda del Papa Inocencio IV (15 de Mayo de 1252), aproximadamente cinco millones de personas fueron torturadas y/o asesinadas, siendo una gran parte de estas mujeres a las que se acusó de hechicería, creyéndose que éstas, en gran parte por su género, tenían el poder para maldecir/hechizar, constituyéndo, según la superstición popular, hijos y esposos los generalmente maldecidos por las brujas.

Pasando a otro punto, las maldiciones no siempre son proferidas con plena consciencia de su uso; por ejemplo, si un psíquico, un brujo o una persona con el tercer ojo algo poderoso entra en cólera y profiere algo como “¡Quiero que te enfermes y sufras!”, es muy probable que, poco después, la persona que recibió aquel deseo caiga efectivamente enferma… Inclusive, en ciertos casos bastan los pensamiento malintencionados cuando están bien hilados en la mente y van acompañados de intensas emociones y claras visualizaciones. No obstante, en ciertos tipos de maldiciones como las de muerte, se requiere siempre de la palabra hablada.

Si se desea un método concreto para maldecir, puede hacerse lo siguiente, supuestamente útil en el caso de alguien que nos haya generado ira:

Piensa en aquellas cosas que han hecho que la persona a maldecir te cause ira, intenta sentir esa ira de nuevo y, poniéndo tu atención en el tercer ojo, visualiza allí a la persona que maldecirás. Concéntrate en visualizarlo, y en sentir cada vez más ira mientras recitas su nombre con mucho odio. Cuando hayas alcanzado el estado idóneo, golpea tu pecho con el puño derecho y convoca a Pazuzu (un demonio sumerio de muerte y enfermedad, que aquí opera como ente simbólico canalizador de fuerzas antes que como ser real):

Pazuzu, Señor del viento del Sudoeste, yo te convoco.

Pazuzu, oh hermano de Humwawa, yo te convoco.

Oh sonriente ángel oscuro, yo te convoco.

Oh cornudo demonio de alas dobles, yo te convoco.

Pazuzu, hunde tus dientes en (nombre de la víctima).

Pazuzu, que tus aullidos destruyan su alma.

Oh Pazuzu que te aferras a tus víctimas hasta la muerte,

mata a (nombre de la víctima),

porque esta es mi voluntad.

Hecho lo anterior, visualiza a la víctima de pie frente a ti, e imagina una caosfera (símbolo del caos en Magia del Caos) dentro de su corazón, mientras gritas el nombre del demonio invocado. Posteriormente recita ésto:

Ya que Pazuzu es mi ayuda,

con el poder de este demonio una maldición es hecha

para matar a (nombre de la víctima).

Antes de dos ciclos de la luna,

tú, (nombre de la víctima), serás enviado a la tumba.

Repite lo anterior dos veces, después aplaude con contundencia dos veces o da dos golpes de tambor y di “¡está hecho!”. Haz entonces una ofrenda de agradecimiento a Pazuzu, sepultando un pedazo de carne cruda en la tierra, preferiblemente bajo la sombra de un árbol. Con ello, simbólicamente Pazuzu estará atado a tu petición y será liberado solo cuando la carne enterrada esté completamente consumida.

En todo lo anterior, al igual que en cualquier hechizo, es necesario que usted mencione los dos nombres (si tiene dos; si es un caso raro de más de dos, mencione todos; si tiene solo uno, ese uno) de la víctima, al igual que ambos apellidos, ya que teóricamente el nombre completo contiene la energía de la persona pues posee un vínculo unívoco con la misma, cosa que se ve en el hecho de que tanto a ángeles como a demonios haya que llamarlos por sus nombres verdaderos, de modo que no será lo mismo decir “Diablo” que “Satanás”; pues, aunque ambos contienen su energía, el segundo la detenta en un grado mucho mayor.

Otra cosa a tener en cuenta, es que bajo ningún concepto recomendamos emplear el hechizo anterior, pues el karma por el mero hecho de intentarlo es enorme, más aún el karma que se sufre si la maldición llega a funcionar… Ahora, y por otra parte, desde un punto de vista ético, el mero hecho de jugar con algo así ya es terrible, aunque uno sea un ateo o un escéptico con respecto a la brujería.

Pero existen fórmulas menos radicales que la anterior y en teoría muy poderosas, como estas dos que presentamos para la eliminación de un rival en el plano comercial:

Fórmula uno:

Compra o fabrica un mini ataúd de madera y pon en él la tarjeta comercial de tu rival o algo que represente a su negocio. Después, enrolla (en tela negra de ser posible) una foto del negocio de tu rival, pon el rollo junto al ataúd y una aguja junto al rollo. Entonces visualiza y piensa en el éxito económico que tendrás cuando tu rival desaparezca, visualizando después al negocio de tu adversario con letreros de venta, clausura, liquidación o lo que sea que indique su quiebra. Ríe, goza con la visualización y, cuando sientas que tienes el poder, deja de visualizar y mirando al ataúd recita:

En tres ciclos de la luna tu negocio se hundirá,

tus deudas se amontonarán ya que nada se venderá.

Cualquier rescate financiero que intentes hacer,

será parado por tus acreedores y banqueros,

empujándote al estancamiento de la bancarrota.

Repite la maldición tres veces y, mientras pronuncias la sentencia final, clave el alfiler en el rollo, colócalo ya pinchado en el ataúd. Ríe.

Posteriormente esperarás a que la luna esté llena, irás a un cementerio y enterrarás el mini ataúd, visualizando, mientras ríes, una caoesfera en la zona en que enterraste el ataúd. Antes de salir del cementerio, toma un poco de tierra del lugar de enterramiento y, estando en tu casa, ponlo en un envoltorio con el nombre del rival, y después manda el envoltorio al negocio de tu adversario.

Fórmula dos:

Esta fórmula es más de protección que de destrucción. Para efectuarla, habremos de conseguir una foto del negocio del enemigo, un largo cordón azul, una vela negra y un pedazo de pergamino.

Con la mente aquietada, escribe sobre el pergamino lo siguiente:

En todas las operaciones comerciales que planees contra mí,

la discordia y el fallo serán el resultado para ti.

Tus productos o servicios no se venderán si son colocados con los míos;

una sombra negra de confusión será el resultado,

hasta que te des cuenta de que estás perdiendo el tiempo.

Al terminar de escribir cada línea de la fórmula, visualiza una caoesfera y enviála mentalmente a la fotografía. Tras acabar la última línea, enrolla la fotografía con el pergamino.

Ahora toma el cordón y recita la fórmula cuatro veces. Al terminar cada recitación haz un nudo simple en el cordón. Toma después el cordón con cuatro nudos y átalo en torno a la fotografía/rollo. Ahora, en la vela negra, marca el nombre del negocio de tu rival o el del propietario, si es que el negocio no tiene nombre particular. Prende la vela y vierte la cera ardiente en los extremos de la cuerda atada alrededor del rollo, diciendo “está hecho” cuando acabes. Ahora deja que la vela arda hasta consumirse, visualizando la impotencia de tu rival y riéndote de la misma. Finalmente, agarra el rollo y séllalo en un envoltorio, escribiendo sobre éste lo que fue marcado en la vela. Esconde el envoltorio en tu propio local, y relájate, pues servirá como fuente de protección.
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LAS BOTELLAS DE BRUJAS


La “botella de bruja” es parte fundamental del repertorio tradicional de brujería, y la vemos presente en manifestaciones que llevan siglos, como la Brujería Tradicional Británica, que consta entre las influencias de la moderna Magia del Caos.

Una botella de bruja puede ser energetizada y preparada para colocarse en el hogar a manera de objeto protector, pero también puede acondicionarse para acabar con la vida de quien pise el suelo en donde se la entierra. En el caso que se expondrá, relativo a las maldiciones, la botella se condicionará para atraer tres meses de mala suerte sobre la víctima.

Aunque “mala suerte” sea algo poco específico, aquí su uso es intencional porque permite a la fuerza mágica obrar con mayor libertad, cosa que a su vez aumenta la fe del hechicero en que la maldición funcionará, y esto a su vez aumenta las probabilidades de que funcione.

La botella ideal para este trabajo es una que haya sido desenterrada, pero también valdrá una vieja botella de vidrio en que haya habido leche o alguna otra botella usada de vidrio. Elegida la botella, procederemos a limpiarla con agua, sal marina, y algo de tierra. Posteriormente la pondremos en el alféizar de la ventana cuando el sol se esté poniendo, y la sacaremos al amanecer. Entonces la lavaremos de nuevo en agua de manantial (venden agua de manantial, es la famosa “agua mineral”) o de lluvia, y la dejaremos después en un lugar donde nadie, ni siquiera nosotros mismos o algún animal, habrá de tocarla por cinco días en los cuales visualizaremos con regularidad a nuestra víctima sufriendo por la mala suerte que la botella le traerá.

Pasados los cinco días de espera, tomarás la botella y dibujarás en ella una caosfera con el nombre de tu víctima en el centro de la misma. Hecho esto, llena la botella con tu orina y algo de semen o menstruación (dependiendo de tu sexo), y añade un clavo grande de hierro (el hierro se asocia a Marte, tiene su energía astrológica de carácter marcial, bélico), escribiendo (con concentración y la emoción pertinente en suma intensidad) después en un trozo de papel:

Conforme tú, (nombre de la víctima) atraviesas el sendero de mi botella,

la mala suerte se convierte en tu hermana mientras yo me siento y río.

Cada vez que lo atravieses tu mala suerte aumentará,

y durante tres meses no habrá liberación.

Escrita la maldición, quema el papel con la llama de una vela negra que tenga escrito el nombre de la víctima. Cuida que no se pierda nada de las cenizas del papel, porque habrás de tomarlas y meterlas en la botella, que cerrarás con un corcho sobre el cual, para fortalecer el cerramiento, vertirás la cera derretida de la vela con el nombre de la víctima.

Ahora sostén la botella encima de tu cabeza y recita hablando tres veces la maldición (que deberás haber memorizado), luego ríe, y llama al dios nórdico Loki (insistimos: Loki no existe, es un símbolo canalizador de energías) recitando esto:

Oh, Loki, es tiempo de jugar,

Dios tramposo, yo te convoco hoy.

Ayúdame a enviar esta maldición sobre su camino,

otórgale poder durante tres meses desde hoy.

Antes de la medianoche de ese mismo día, toma la botella y entiérrala lo más cerca posible de la casa de la víctima, preferiblemente en un lugar por el que sepas que caminará. Recita entonces tres veces la maldición antes de marcharte, y ríe visualizando el infortunio de tu víctima. Ahora puedes irte, ya no necesitas hacer nada más.
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MALDICIONES CON RAÍCES

Se cree que este tipo de maldiciones se originaron en África, y actualmente se usan en ciertas partes de USA (donde llegaron con los esclavos negroa), sobre todo en varias zonas a lo largo del delta del Mississippi. En sus prácticas aparecen una amplia variedad de raíces de hierbas y plantas; y es que, como todo en magia tiene su simbolismo, la raíz es vista como símbolo de muerte porque siempre está enterrada y nunca ve la luz del día. Nuevamente vemos aquí un caso de fundamentos en que aparece el llamado “pensamiento mágico”; por lo que, si queremos hacer una maldición con raíces que realmente funcione, debemos conseguir la raíz de una planta enferma, de una planta de cementerio, o bien podemos torturar por largo tiempo a una planta y después quitarle una raíz. En suma, lo importante será cargar de malas energías la raíz.

Ahora bien, la raíz deberemos desenterrarla por la noche, y colocarla en una bolsita donde estén pedazos de uña o cabello de la víctima, y un papelito con la maldición. Esta bolsita la enterraremos en el jardín de la casa de la víctima. En caso de que no podamos conseguir pelo o uñas de la víctima, podemos crear un pequeño muñeco que la represente o colocar una fotografía de la misma.
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MALDICIÓN DIRECTA

En el imaginario popular, la forma de maldición que prevalece es aquella en que el emisor de la maldición la manda en presencia de la víctima, usualmente de forma verbal, por lo que la víctima, al momento de ser maldecida, sabe que lo está siendo.

En realidad los hechiceros, y en líneas generales las personas versadas en el lado oscuro del esoterismo, saben que no es muy buena idea mandar una maldición en presencia de la víctima de forma tal que está se percate; ya que entonces, a más de la reacción de enojo que podría presentar en aquellos momentos, posteriormente podría tomar una serie de medidas preventivas si se toma en serio el poder de la maldición, yendo éstas desde la simple oración, hasta formas avanzadas que incluyen visualizaciones, limpias y hasta trabajos de magia blanca…


De ese modo lo mejor será, cuando querramos maldecir a nuestra víctima teniéndola allí, hacerlo sin que se de cuenta, tal y como enseña esta forma, pensada sobre todo para entornos laborales:

Primeramente habrás de esperar a que la luna esté en su fase oscura, esto es, que no se vea en el cielo. En cualquier día de esa fase, esperarás a estar a solas, sea por la razón que sea, con aquella persona que quieres maldecir. Teniéndola ante ti, concentrarás tu mente en ella, la mirarás fijamente (tratando de ver su interior) a los ojos por un momento, y después dirás (con el pensamiento) con claridad y fuerza en tu propia mente:

Antes de que la luna esté llena

y con el poder que ahora invoco,

estarás buscando un empleo alternativo,

durante el periodo de un año y un día.

http://www.demonologia.net/el-poder-de-las-maldiciones/