
En el y según su traductor parece que el jefe de una expedición egipcia, dejó su sello imperecedero. Demasiado para los libros de texto, jajaja; sería como decir que el neumático lo inventó un neanderthal.
Pero no tomemos a la ligera este descubrimiento, por que dice el dicho que "cuando el rio suena, agua lleva" y no es menos cierto que cuando alguien intenta callar el murmullo del "rio", es porque puede verse arrastrado por la corriente.
Esta es la traducción realizada del pictograma que podeis observar en la imagen. Fue realizada por el epigrafista neozelandés Barry Fell.
“Limite sur de la costa alcanzada por Mawi. Esta región es el limite sur de la tierra montañosa que el comandante reclama, mediante proclamación escrita en esta tierra triunfante. A este limite sur llegó la flotilla de barcos. El navegante reclama esta tierra para el Rey de Egipto, para su Reina y para su noble Hijo, comprendiendo un curso de 4000 millas escarpado, poderoso, montañoso, levantado en lo alto.
Agosto, dia 5 del año 16 del Rey”.
La gruta de Tinguiririca es situada en los Andes a 34°45’ de latitud sud. Su inscripción rupestre ha sido traducida por el prof. Barry Fell como una pretensión de soberanía egipcia.

En 1885 el naturalista Karl Stolp, alemán establecido en Chile, recorriá las montañas que dominan el Cajón de Tinguiririca, cuando le sorprendió un temporal de nieve que le obligó a buscar refugio en una gruta natural situada a 600 metros encima del fondo del valle.
Era casi inaccesible, y además los pastores de la región la consideraban encantada.
Las paredes interiores de la gruta, y parte de la pared exterior, estaban cubiertas de signos que el naturalista no pudo entender y supuso, como era natural, que se trataba de “inscripciones indígenas".
El piso de la caverna, siempre seco, estaba cubierto de polvo seco hasta 30 centímetros de profundidad. En este polvo halló cinco esqueletos humanos, que se desintegraron en gran parte. Rega1ó una de las calaveras al Museo Nacional chileno, haciendo notar que su ángulo óptico era de 75°.
En aquella fecha, el faraón era Tolomeo III Evergetes, la reina era Berenice II de Libia, y el hijo e] futuro faraón Tolomeo IV Philopator. La lengua era la de Libia, emparentada con el egipcio antiguo y el maori antìguo, y la escritura libìa se utilizó en Nueva Zelanda hasta el siglo XV.
La larga experiencia del epigrafista Fell en la traducción de litoglifos libios y maorís asegura la seriedad de la traducción que ofrece.

¿Y bien? ¿Por que este caso como otros muchos permanece (deliberadamente) ignorado?
¿Por que se silencian hechos que cambiarían la percepción histórica?
Desde la barbarie de la Biblioteca de Alejandría, no han dejado de mentir y medrar en búsqueda de su propio beneficio. Lamentablemente, la Iglesia es suma responsable de esta tendencia ocultista desde sus orígenes. Tendencia que los padres del conocimiento histórico hicieron suya y sobre la cual se sostiene la vergonzosa mentira histórica que nos cuentan.
gracias por la valiosa información,te puedo comentar que en un lugar de atacama hay pictogramas,que también conectan con Egipto, se agradese
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