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viernes, 15 de agosto de 2014

Irak: EE.UU. prosigue sus bombardeos y Francia acuerda enviar armas

Bombardeos de Estados Unidos contra Irak.EE.UU. ha continuado hoy sus bombardeos selectivos sobre posiciones del Estado Islámico cerca del monte Sinjar, y habría llevado a cabo unos veinte ataques aéreos contra las posiciones de los radicales. 

© AP

Un avión no tripulado destruyó el miércoles un vehículo de los yihadistas cerca Sinjar. 

"Lo que queda excluído es la introducción de fuerzas de combate estadounidense sobre el terreno en Irak, aseguró Ben Rhodes, asesor adjunto de seguridad nacional de la Casa Blanca. Sin embargo hay otras formas de ayudar a las personas que se han refugiado en el monte Sinyar." 

A nivel humanitario, Francia ha participado en el envío de cargamentos de ayuda con medicamentos, tiendas de campaña, y material para el tratamiento y distribución de agua. Además, el presidente de Francia, François Hollande, decidió hoy, de acuerdo con las autoridades de Bagdad, el envío de armas a Irak. 

"El presidente francés ha decidido hoy proporcionar ayuda a las fuerzas que luchan contra el terrorismo en Irak, especialmente los "peshmergas" o tropas kurdas, y vamos a enviar al Kurdistán en las próximas horas armamento y municiones para apoyar a las fuerzas que luchan contra el terrorismo, dijo el cónsul francés en el Kurdistán, Alain Guépratte.." 

Alemania, sin embargo, se ha mostrado reticente al suministro de armas, aunque está dispuesta a entregar ayuda logística en Irak, como detectores de trampas explosivas y minas. El Gobierno de la canciller Angela Merkel ha anunciado ayuda humanitaria por un total de 4,4 millones de euros. 

Al menos 34 personas murieron hoy y otras 70 resultaron heridas en atentados y enfrentamientos en diferentes partes de Irak.

jue, 14 ago 2014 11:12 CDT
http://es.sott.net/article/30665-Irak-EE-UU-prosigue-sus-bombardeos-y-Francia-acuerda-enviar-armas


Los «salvadores» de Irak

La actual ofensiva yihadista en Irak no es una mera consecuencia de la guerra en Siria. Esa es la opinión del geógrafo italiano Manlio Dinucci. Situándola en el justo contexto de todo sucedido en Irakdesde los años 1990 hasta la fecha, Manlio Dinucci señala que esa operación yihadista no es otra cosa que la tercera guerra que Estados Unidos desata contra Irak y subraya que, en realidad, es la guerra en Siria la que debemos clasificar como una extensión de la guerra en Irak.

Los primeros aviones de combate estadounidenses que atacaron objetivos en la zona bajo control delEmirato Islámico, el 8 de agosto de 2014, despegaron desde el portaaviones USS George H. W. Bush, así bautizado en honor al presidente republicano que, en 1991, desató la primera guerra estadounidense contra Irak. Su hijo, George W. Bush, retomó esa guerra, en 2003, cuando atacó y ocupó Irak acusando a Sadam Husein –e invocando «pruebas» que finalmente resultaron ser falsas– de poseer armas de destrucción masiva y de apoyar a al-Qaeda. Después de utilizar en la guerra interior en Irak más de un millón de soldados y varios cientos de miles de militares aliados y mercenarios, Estados Unidos finalmente se retiró de ese país básicamente derrotado y sin haber logrado concretar su objetivo, que era lograr el pleno control de ese Irak, que reviste una enorme importancia debido a su posición geoestratégica en el Medio Oriente y a sus grandes reservas de petróleo.

Es entonces cuando entra en escena el presidente demócrata (y Premio Nobel de la Paz) Barack Obama, quien –en agosto de 2010– anuncia el inicio de la retirada de las tropas estadounidenses y aliadas y el nacimiento en Irak de una «nueva aurora». Una aurora de color rojo sangre que marca el paso de la guerra abierta a la guerra secreta, guerra que Estados Unidos extiende a Siria, del otro lado de la frontera iraquí. En ese marco se forma el Emirato Islámico en Irak y el Levante (EIIL), que se declara enemigo jurado de Estados Unidos cuando en realidad todas sus acciones van precisamente en el mismo sentido que la estrategia estadounidense.

No es casualidad que el EIIL haya conformado el grueso de sus fuerzas precisamente en Siria, país al que muchos de los jefes y militantes del EIIL llegaron después de haber sido miembros de las organizaciones islamistas libias, que a su vez –inicialmente clasificadas como terroristas– fueron entrenadas, financiadas y armadas por los servicios secretos estadounidenses para derrocar a Muammar el-Kadhafi. Después de unirse a otros yihadistas –en su mayoría no sirios provenientes de Afganistán, Bosnia y Chechenia, entre otros países– esos elementos recibieron armamento a través de una red organizada por la CIA y fueron infiltrados en Siria a través de Turquía para derrocar al presidente Bachar al-Assad.

Desde allí inició el EIIL su ofensiva en Irak, atacando principalmente las poblaciones cristianas. Y así ha proporcionado a Washington, que hasta ahora se había mantenido oficialmente como espectador y limitándose a expresar cuando más su «fuerte preocupación», la posibilidad de iniciar la tercera guerra de Irak –aunque Obama, por supuesto, no la define como tal.

Como el propio Obama declaró en mayo pasado, Estados Unidos utiliza la fuerza militar en dos tipos de situación: cuando los ciudadanos o los intereses estadounidenses se ven amenazados y cuando se produce una «crisis humanitaria» de proporciones tales que resulta imposible no tratar de hacer algo.

O sea, después de haber provocado –a lo largo de más de 20 años, mediante la guerra y el embargo– la muerte de millones de civiles iraquíes, Estados Unidos se presenta ahora ante el mundo como el salvador del pueblo iraquí.

Se trata –según acaba de declarar Barack Obama– de «un proyecto a largo plazo». Para la nueva intervención aérea en Irak, el CentCom [estadounidense] (cuya «área de responsabilidad» es el Medio Oriente) ya dispone de 100 aviones y 8 navíos de guerra. Pero puede disponer de muchas más fuerzas, fundamentalmente de los 10 000 soldados estadounidenses estacionados en Kuwait y de 2 000 marines que ya se hallan a bordo de sus respectivas unidades navales.

Estados Unidos reactiva así su estrategia tendiente a apoderarse del control de Irak y también a impedir que China, que había establecido sólidos vínculos con el gobierno del primer ministro iraquí Nuri al-Maliki, profundice su presencia económica en ese país. En ese sentido, Washington tiene el mayor interés en que se concrete una partición de facto del país en 3 Estados –uno kurdo, uno sunnita y otro chiita– que serían más fáciles de controlar.

Caminando sobre esas huellas, la ministra italiana de Relaciones Exteriores Federica Mogherini promete un «respaldo, incluso militar, al gobierno kurdo» pero no al gobierno central de Irak.

por Manlio Dinucci
jueves, agosto 14, 2014 | Archivado en: brevesirak | Publicado por: Rubén Lara
Fuente: Il Manifesto

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