miércoles, 25 de enero de 2017

Arqueología Prohibida: Gigantes


¿Quiénes fueron los Gigantes? ¿Son un mito o una realidad? Según algunos hallazgos es muy posible que existieran seres de tamaño colosal en relación al tamaño del hombre promedio.

Esta especie de homínidos de quienes se hace referencia en multitud de crónicas y leyendas griegas, nórdicas, germánicas, hindús, indoeuropeas, mayas, aztecas, toltecas e incas, así como en casi todos los libros sagrados de la antigüedad como el Lebhar Gabhale (libro de las invasiones) irlandés, el Ramayana hindú y hasta en la Biblia se hace mención de que existieron seres de gran tamaño que habitaban en la tierra. Estos seres eran descendientes de los ángeles caídos y las hijas de los hombres, los cuales son llamados nephilim, que significa caído y otro significado es el de gigante.



En el libro de Samuel se cuenta la historia de cómo el joven rey David lucha contra Goliat el cual da a entender era un ser de gran tamaño.

En el libro de Deuteronomio se menciona a Og el gigante, rey de Basan. También en Josué se hace referencia a una tierra de gigantes. En la biblia estos seres son antediluvianos.

La Arqueología, hasta el momento, no ha ofrecido ninguna respuesta convincente. Resulta incómodo para los arqueólogos reconocer que hoy día no existen grúas ni aparatos elevadores capaces de mover y levantar titánicos bloques de piedra de 1500 toneladas, como es el caso de las terrazas de Baalbek (actual Líbano). Parece que bloques de estas dimensiones tuvieron que ser puestos allí por gigantes o miembros de una civilización que conocía los secretos de la levitación y la antigravedad.

Las construcciones de la isla de Pascua, Tiahuanaco; el yacimiento megalítico de Ollantaytambu en Cuzco, Machu Picchu; las islas Marquesas o la isla volcánica de Pohnpei en la Polinesia,son una pequeña muestra de las muchas construcciones de estas características que existen en nuestro planeta, atribuidas por los habitantes locales a los gigantes. En México, por ejemplo, existieron historiadores de gran prestigio que se preocuparon por la cuestión de la existencia de los gigantes.

Francisco Javier Clavijero, narra en su Historia Antigua de México lo siguiente: “Hubo algunos autores que, apoyados en la tradición de los pueblos americanos y en el descubrimiento de huesos, cráneos y esqueletos enteros de tamaño desmesurados, que en diversos tiempos y en algunos lugares de la Nueva-España se han desenterrado (Atlancatepec, Tlaxcala, Texcoco, Toluca, Quauhximalpan, y California, por ejemplo), creyeron que los primeros habitantes de aquella tierra habían sido gigantes”.

En Ecuador los españoles también oyeron historias acerca de otra raza de colosos que en tiempos remotos había aterrorizado a los habitantes de Guayaquil. En 1543, Juan de Olmos, el gobernador de Puerto Viejo, ordenó excavar en la zona y se encontraron “unos huesos tan grandes que, si no hubieran aparecido también los cráneos, resultaría imposible creer que pertenecieran a seres humanos”.

Gigantes

En el Museo del Oro de Lima (Perú) se conserva un gigantesco cráneo deformado y Glenn Kimball cuenta haber visto en un museo privado momias de hasta 3 metros de altura, algunas de ellas pelirrojas.

Tal vez Magallanes tropezó con los últimos individuos de esta raza. En junio de 1520, cuando su flota ancló en Puerto San Julián, en Argentina, el explorador se topó con unos gigantes de 2,3 metros que llamó “patagonios”, porque llevaban mocasines de cuero, con los que sus pies parecían “patas”.

Se han encontrado huesos de gran calibre que podrían haber pertenecido a dicha raza de gigantes. En 1877, se descubrió en Spring Valley (Nevada) cerca de Eureka, huesos de una pierna humana de 1 metro desde la articulación de la rodilla a los pies.

En diciembre de 1870, bajo un enorme montículo de Brush Creek (Georgia) se descubrieron huesos de hombres y mujeres de hasta 2,75 metros de altura, junto con una gran piedra grabada con extraños caracteres. En 1872, en Séneca (Carolina), se encontraron tres esqueletos de 2,5 metros de altura. En 1883, cerca de Mandan (Dakota del Norte), se descubrió un enorme cementerio que contenía los restos de numerosos gigantes. En 1888, en Toledo (Ohio), se desenterraron los restos de otros 20 gigantes.

En 1891 unos obreros encontraron un sarcófago con un humano que medía 3 metros de altura. El zoólogo Ivan T. Sanderson contaba que un ingeniero le había enviado una carta relatando que durante la II Guerra Mundial, mientras su compañía levantaba el terreno para construir un aeropuerto en la isla de Shemya (Alaska), había encontrado un enorme cráneo de 60 centímetros desde la base al vértex, lo que correspondería a una talla de 3,6 metros.

Durante la construcción de una carretera en Homs (Turquía), a finales de los años 50, se encontraron fémures pertenecientes a gigantes de hasta 4,8 metros de altura.

Muchos de estos restos fueron enviados a museos (incluido el prestigioso Smithsonian), pero no se ha mostrado mucho interés en su estudio, ya que plantean demasiados interrogantes. Buscar una ubicación en el tiempo y una explicación satisfactoria a la presencia de estos colosos es una tarea compleja.

En Chenini (Túnez) se descubrió un cementerio de gigantes de 3 metros. Enormes picos con un peso aproximado de 4 kilos han sido desenterrados en Safita (Siria), así como en Aint Fritisa (Marruecos). En Gargayán (Filipinas) salieron a la luz en 1956 huesos correspondientes a un hombre de 3,5 metros.

En 1962, cerca de Punta Arenas (Patagonia chilena) Hueichatureo Chicuy halló al excavar un montículo una enorme tibia humana. Su propietario debió de tener una estatura aproximada de 3 metros. Los hallazgos son innumerables…

Una sentencia de la Corte Suprema de Estados Unidos, obligó al Instituto Smithsonian a liberar los documentos clasificados que datan de la década de 1900, demostrando que la organización participó en un importante encubrimiento histórico para ocultar la evidencia de los restos de gigantes humanos que habían sido encontrados en todo Estados Unidos, recibiendo la orden de ser destruidos por los “Administradores de alto nivel”, todo para proteger la cronología convencional de la evolución humana.

Si los Gigantes existieron, implicaría reescribir toda la historia de la humanidad.

Por Veritas Boss -23 septiembre, 2016

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