martes, 25 de junio de 2013

Mexico: Reportan que 70% de cenotes en Yucatán están infestados de bacterias provenientes del lavado de letrinas, actividades porcícolas o fosas sépticas y pesticidas

Mérida, 16 Jun. (Notimex).- Un 70 por ciento los cenotes registrados en Yucatán (unos mil 800) están infestados de bacterias provenientes del lavado de letrinas, actividades porcícolas o fosas sépticas y pesticidas, por lo que es prioritario su saneamiento y rescate, afirmó el arqueólogo y espeleólogo yucateco Sergio Grosjean Abimerhi.

Un cenote, del maya ts'ono'ot (caverna con agua), es una dolina (depresión geológica) inundada de origen kárstico que se encuentra en algunas cavernas profundas, como consecuencia de haberse derrumbado el techo de una o varias cuevas.

Ahí se juntan las aguas subterráneas, formando un estanque más o menos profundo. Existen varios tipos de cenotes, a cielo abierto, semiabiertos y subterráneos o en gruta.

Esta clasificación está directamente relacionada con la edad del cenote, siendo maduros aquellos que se encuentran completamente abiertos y los más jóvenes los que todavía conservan su cúpula intacta.

Como otras muchas estructuras geomorfológicas, los cenotes son estructuras transitorias, que finalmente pueden terminar rellenos y desecados.

Algunos cenotes poseen rica variedad en flora y fauna de agua dulce en vías de extinción: el pez ciego de Yucatán, la damablanca ciega, la anguila ciega, la anguila de lodo, esponjas, bivalvos, camarones y crustáceos despigmentados, así como plancton
.
Algunos de ellos también han sido poblados artificialmente con nuevas especies. En zonas muy cercanas a la costa, además de las especies antes mencionadas, se pueden encontrar algunos peces de agua salada como pargos y mojarras, que llegan por conductos subterráneos que comunican el fondo del cenote con el mar.

Un cenote, del maya ts'ono'ot (caverna con agua), es una dolina (depresión geológica) inundada de origen kárstico que se encuentra en algunas cavernas profundas, como consecuencia de haberse derrumbado el techo de una o varias cuevas

El problema toma dimensiones más complicadas, pues muchos de esos cenotes también suministran agua a miles de pozos que todavía son utilizados para beber, principalmente en la zona rural del estado, ante la falta de sistemas de suministro de agua potable.

Asimismo, un estudio dado a conocer recientemente por la Universidad Autónoma de Yucatán revela que en por lo menos 20 cenotes de 18 municipios del estado hay altas concentraciones de plaguicidas, que se transmiten a la sangre y la leche materna de las mujeres que toman habitualmente agua de esos pozos.

Entre los pesticidas que en Yucatán se utilizan para la agricultura y están prohibidos en el resto del mundo están el aldrín, bieldrín edulsofano y el DDT.

Una de las personas que han alzado la voz para tratar de poner un freno a esta amenaza es el arqueólogo y espeleólogo yucateco Sergio Grosjean Abimerhi, con más de 10 años dedicado al rescate e investigación de los cenotes de la Península de Yucatán.

“Hay situaciones alarmantes, como la contaminación por pesticidas que ocasionan enfermedades y cánceres –de mama u ovario–, así como malformaciones congénitas y mortalidad neonatal”, subrayó.
El investigador citó sitios como Kambul, en la comisaría de Noc-Ac; el Tza Itza, en Tecoh, así como La Guadalupana, en la población de Homún.

Los dos primeros poseen partículas coliformes fecales, aunado a esta situación están las toneladas de basura depositadas en el fondo de este cenote, así como preservativos, botellas, plásticos, ventiladores, llantas y muebles que han sido arrojados durante años.

“Estos desperdicios no sólo ponen en grave riesgo a los visitantes, sino a las especies que habitan en esos pozos. En el cenote Kambul, donde hasta hace una década era evidente el dominio de especies como el pez ciego, ahora es muy difícil de observar”, apuntó.

“Durante años hemos observado cómo la fauna de los cenotes y cuevas desaparece debido a factores que parecen inofensivos, como introducir especies de peces ajenas a ese hábitat, las cuales al competir por espacio y recursos depredan especies y crustáceos nativos, incluso endémicos”, apuntó.
La investigación de Sergio Grosjean reportó que en Yucatán se generan unos seis millones 95 mil 500 metros cúbicos anuales de aguas residuales porcinas, de las cuales 37 por ciento no recibe tratamiento y son dispuestas de forma inadecuada, contaminando con desechos orgánicos las aguas subterráneas en cenotes.

Ante ello, el gobierno del estado ha iniciado desde hace unos dos años un programa de limpieza de cenotes en el que ha participado el propio Grosjean y su equipo de colaboradores, y ha iniciado una campaña de concientización sobre la necesidad de cuidar esos ojos de agua.

El secretario de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente, Eduardo Batllori Sampedro, informó que desde 2011 se han invertido recursos para la limpieza y rescate de unos 50 cenotes ubicados en más de 10 municipios de la entidad.

Indicó que esos trabajos regresaron el esplendor a esos ojos de agua subterráneos, para sumarlos a los atractivos que tiene Yucatán, con el objetivo de atraer turistas de otros puntos de la entidad y del extranjero.

Al mismo tiempo, continuó, con ese trabajo que promueve el gobierno del estado, se recuperan importantes hábitats de varias especies de flora y fauna local.

“Estamos trabajando en puntos como Huhí, Homún, Seyé, Tecoh, Acanceh, Cuzamá, área denominada anillo de cenotes, conformado por más de 50 de ese tipo de ecosistemas”, explicó.
El funcionario estatal indicó que por ahí se filtra agua que alimenta a las plantas potabilizadoras de Mérida, por ello el saneamiento de los cenotes no significa nada más la limpieza superficial y subacuática, sino buscar puntos de contaminación.

También dijo que dentro del plan se incluye la propuesta de impulsar entre la población de esas comunidades el pago por servicios ambientales, así como los apoyos a los porcicultores que modifiquen sus modos de producción por sistemas no contaminantes.

“Hablamos del uso de pesticidas, herbicidas, de fertilizantes, de químicos, enseñar a trabajar en los sitios de disposición final, fosas sépticas, promover que haya baños ecológicos para que en esa zona haya agua limpia”.

Reconoció que el tema del rescate y saneamiento de los cenotes es un trabajo grande y arduo “pero poco a poco hemos ido hacia adelante y tenemos que entender que este es un asunto que necesita no solo del apoyo del gobierno, sino de todos los ciudadanos, en especial de las comunidades que viven en sus alrededores.

NTX/TAM/RMF/AJV

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