jueves, 14 de junio de 2018

Cronologías imposibles

Fotografía que corresponde a unos dioses ídolos, datados en el 4º milenio a.C. Se encontraron más de 300 "ídolos del Ojo" y miles de otras piezas en el Templo de Tell Brak, Mesopotamia.Existen indicios que demuestran que la Historia retrocede mucho más en el tiempo de lo que siempre se ha creído, en una época remota en la que todavía no existían ni los seres humanos. 

Pero sí habitaban y reinaban en la Tierra otros seres. 

Una época remota enterrada por la arena del paso del tiempo, pero de la que conservamos algunos recuerdos… 

Fotografía que corresponde a unos dioses ídolos, datados en el 4º milenio a.C. 

Se encontraron más de 300 “ídolos del Ojo” y miles de otras piezas en el Templo de Tell Brak, Mesopotamia. Antes de desarrollar nuestro tema, quisiera advertir de algo con lo que me he encontrado, y que me ha parecido importante que se sepa: No es tan fácil encontrar toda esta documentación como la que aquí se ha recogido. 



En los libros de texto, habituales, acerca de Egipto y de las antiguas civilizaciones, que se venden normalmente en las tiendas y librerías, no suelen venir los datos que a continuación se ofrecen.

Tampoco se encuentran fácilmente fotografías de los objetos y documentos de los que aquí hablamos. Es necesario por tanto profundizar más allá de lo comúnmente establecido, y recurrir a fuentes menos ortodoxas, y más difíciles de conseguir. 

Texto Foto: El geólogo de la Universidad de Boston, Robert Schoch, (a la izquierda), detectó erosión pluvial en la Esfinge de Gizeh, acontecida varios milenios antes del Imperio Antiguo Egipcio. Según los cálculos astronómicos de los autores de “El Misterio de Orión”, Robert Bauval (derecha), y Graham Hancock, (abajo), el conjunto de Gizeh fue posicionado hacia Orión sobre el año 10.500 a.C.Pero como el lector comprobará, aquí se muestran algunas de las fotografías, que revelan que dichos objetos sí que son reales, sí que existen, y se encuentran en sus respectivos museos y lugares originales, a pesar de que en los libros oficiales sean despreciados, no aparezcan, o “no existan”. 

He reunido mis libros de documentación e historia sobre Egipto y los orígenes de las civilizaciones, y ¡No he encontrado prácticamente nada!.., ninguna imagen, ninguna referencia, acerca de los documentos en los que los antiguos contaban oficialmente su historia y los orígenes de sus respectivas civilizaciones. 

En el libro más especializado sobre Mesopotamia, aparece una pequeña fotografía del Prisma de Weld, y se comentan por encima las alusiones a los dioses, pero no se recogen ni se desarrollan ninguna de las cronologías predinásticas, ni aparecen más imágenes de otros objetos testimoniales, ni se ocupa de los historiadores antiguos, etc… 

Según la Historia, el Imperio Antiguo Egipcio comenzó sobre el año 3.000 a. C. Las noticias históricas más tempranas en Mesopotamia nos hablan del 4.000 a. C. De esta fecha hacia atrás en el tiempo, es cierto que siguen hallándose algunos vestigios y huellas humanas en el pasado, pero todo empieza a volverse muy confuso… 

En 1.991 el geólogo de la Universidad de Boston, Robert Schoch detectó que la Esfinge de Gizeh, en Egipto, había sufrido erosión de agua varios milenios antes de que comenzara oficialmente la civilización egipcia. Por su parte, los investigadores Robert Bauval y Graham Hancock, autores del libro “El Misterio de Orión”, mediante la utilización de un programa informático que recreaba el paisaje astronómico en el pasado, calcularon que el conjunto de Gizeh fue posicionado hacia la Constelación de Orión sobre el año 10.500 a. C. 

Y estos indicios, o pruebas, tal vez imposibles para la Historia, pero en realidad relativamente recientes, solo constituyen la punta del iceberg del enigma del pasado en la Tierra. 

Nuestros antepasados nos contaron en sus escritos muchas cosas, por ejemplo que aconteció un Diluvio Universal, un relato que aparece en todas las civilizaciones del mundo, y confirmado en la Biblia. Pero para la Ciencia e Historia de la actualidad, todas estas referencias no son sino fabulaciones y mitologías de unos antepasados “atrasados”, o si se prefiere, poco evolucionados y poco desarrollados. 

Por si fuera poco, y paradójicamente, negar las evidencias de las pruebas del pasado, grabadas mil veces sobre tablillas, muros, esculturas, etc.., se ha convertido en una actitud moderna y en un aval de reputación científica, dentro del mundo académico y en toda la sociedad en general. Como dice el investigador John Anthony West, “todos esos desafíos a los dogmas establecidos, no encajan con la visión que tenemos nosotros, ‘los listos’, que vivimos en nuestro mundo de bombas de hidrógeno y pastas de dientes con rayas”… 

Texto Foto: El geólogo de la Universidad de Boston, Robert Schoch, (a la izquierda), detectó erosión pluvial en la Esfinge de Gizeh, acontecida varios milenios antes del Imperio Antiguo Egipcio. Según los cálculos astronómicos de los autores de “El Misterio de Orión”, Robert Bauval (derecha), y Graham Hancock, (abajo), el conjunto de Gizeh fue posicionado hacia Orión sobre el año 10.500 a.C. 

Veamos algunas de las cosas que nos contaron los antiguos, y hagamos un recorrido en el tiempo, a través de los documentos que nos dejaron… MESOPOTAMIA Nombre griego que significa “Entre los ríos” y que se refiere al país comprendido entre los ríos Tigris y Eufrates. Comprendía distintas regiones como Sumeria al sur, Acad en el centro, y Asiria, en el norte. En muchas ciudades de esta civilización, se han hallado muchos objetos y documentos antiguos que testimonian las huellas de un pasado remoto sorprendente. 

Acad Ciudad situada a 50 kms al noroeste de Babilonia, también llamada Akkad, Agade, Abu Habba, y Sippar, que significa “ciudad de libros”, lo que indica que esta población fue célebre a causa de sus bibliotecas. Según las crónicas halladas por los arqueólogos, fue la capital del octavo monarca antediluviano, Emenduranna, quien reinó durante 21.000 años. 

Las Tablillas de Nippur Nippur o la ciudad de Nimrod, a 80 kilómetros al sureste de Babilonia, fue excavada por la Universidad de Pensilvania bajo los arqueólogos Peters, Haynes y Hilprecht, entre 1.880 y 1.900. Se encontraron 50.000 tablillas que se cree que fueron escritas durante el tercer milenio a. C., incluyendo una biblioteca de 20.000 tomos, diccionarios y obras completas sobre religión, literatura, leyes y ciencias. También se hallaron archivos de unos Reyes muy longevos. 




El Prisma dinástico de Weld: La Lista de los Reyes Sumerios Prisma de Weld. Se conocen más de una docena de ejemplares de Listas de Reyes Sumerios, encontrados en Babilonia, Susa, y en la Biblioteca Real Asiria de Nínive, del siglo VII a. C. Se cree que todos proceden de un original que probablemente fue escrito durante la tercera dinastía de Ur o un poco antes. 

El ejemplar mejor conservado de la Lista de Reyes Sumerios es el llamado Prisma de Weld-Blundell. El Prisma de Weld fue escrito en cuneiforme hacia el 2.170 a. C. por un escriba que firma como Nur-Ninsubur, a finales de la dinastía Isin. 

El documento ofrece una lista completa de los Reyes de Sumer desde el comienzo, antes del Diluvio, hasta sus propios días, cuando reinaba Sin-Magir, Rey de Isin (1.827 a. C – 1.817 a. C) incluyendo además y expresamente a los 10 Reyes Longevos que vivieron antes del Diluvio Universal. 

Se trata de un prisma excelente, de barro cocido, que fue hallado por la expedición Well-Blundell en el año 1.922, en Larsa, hogar del cuarto rey antediluviano, Kichunna, unos pocos kilómetros al norte de Ur, y que posteriormente ha sido depositado en el Museo Ashmolean de Oxford. 

Se cree que el objeto es anterior en más de un siglo a Abraham, y fue encontrado a poca distancia del hogar del patriarca hebreo. La lista comienza así: “Tras descender el Reinado del Cielo, Eridú (lugar donde según la Biblia estuvo el Jardín del Edén) se convirtió en la sede del Reino”. La Lista de los Reyes Sumerios, al igual que la Biblia, habla acerca del Diluvio: “Después de que las aguas cubrieran la tierra y que la Realeza volviera a bajar del Cielo, la Realeza se asentó en Kis”. 

El objeto de la Lista Real era demostrar precisamente que la monarquía bajó del Cielo, y que había sido elegida una determinada ciudad para que dominara sobre todas las demás. Beroso (Berossus), el historiador y escriba babilonio del año 300 a. C., basando su historia en archivos del Templo de Marduk, copiados a su vez de inscripciones primitivas, muchas de las cuales han sido descubiertas, nombró a los 10 Reyes Longevos de Sumeria, que reinaron entre 10.000 a 60.000 años cada uno de ellos. “En los días de Xisuthro (Zinsuddu) –dice Beroso– ocurrió el Gran Diluvio”. Tanto las Tablillas de Nippur como el Prisma de Weld dan los nombres y reinados como siguen: 

REY                                       REINÓ                    EN DURACIÓN 

Alulim                                      Eridú                        28.000 años 
Alalmar                                    Eridú                        36.000 años 
Emenluanna                             Badgurgurru             43.000 años 
Kichunna                                  Larsa                        43.000 años 
Enmengalanna                          Badgurgurru            28.000 años 
Dumuzi                                     Badgurgurru            36.000 años 
Sibzianna                                   Larak                       28.000 años 
Emenduranna                            Sippar                       21.000 años 
Uburrato                                    Shuruppak                18.000 años 
Zinsuddu                                  Utnapishtim         “Entonces, el Diluvio destruyó la Tierra”.  

Estos son exactamente los mismos reyes que cita el historiador babilónico Beroso.


EGIPTO En las cronologías de la civilización egipcia nos encontramos también con la presencia de unos seres, conocidos como Dioses y Semidioses. Los historiadores ortodoxos prefieren utilizar otros nombres, y a veces los “semidioses” pueden ser traducidos como “manes”, y los Espíritus se quedan convertidos en “héroes”. Se busca una coherencia en una lógica imposible, aunque sea a costa de profanar lo “sagrado”. Algunos de los documentos históricos más significativos que registran el pasado de la civilización egipcia son por ejemplo el Papiro de Turín, la Piedra de Palermo, y los textos que escribió el sacerdote egipcio Manetón. Pero hay más. 

Fragmento del Papiro de Turín.El Papiro de Turín También conocido como Canon de Turín, no se conserva completo, y está escrito en lenguaje hierático. Se deduce que originalmente debía contener más de 300 nombres de Reyes, detallando con precisión los años, meses y días de cada reinado. Recoge los reinados de 10 llamados Dioses o Neteru y de varias dinastías de semidioses, como las de los Shemsu-Hor (Compañeros de Horus) y los Venerables de Menfis. La cronología del Papiro de Turín finaliza así: “Los Akhu, Shemsu Hor, 13.420 años; reinados antes de los Shemsu Hor, 23.200 años; total: 36.620 años”. Fragmento del Papiro de Turín. 

La Piedra de Palermo Piedra de Palermo. A juzgar por el último rey que aparece en el listado, debería pertenecer al reinado del Faraón Neferirkare (2.446 – 2.426 a. C.), Rey de la V dinastía. Se trata de la mitad de una enorme losa de diorita negra, que originalmente debía medir aproximadamente unos 2 metros de longitud y 60 cms de altura, y que actualmente se puede contemplar en el Museo de Palermo, aunque en realidad existen 7 fragmentos en total distribuidos por diferentes museos del mundo. El documento, en escritura jeroglífica, da cuenta de 120 reyes predinásticos que reinaron antes de que existiera oficialmente la civilización egipcia. 

De nuevo aparecen los nombres de los misteriosos “Dioses” y “Semidioses” engrosando las genealogías reales egipcias. Manetón de Heliópolis Manetón fue un sacerdote egipcio de Heliópolis que vivió en el siglo III a. C., durante los reinados de Ptolomeo I y II poco tiempo después del historiador babilónico Beroso, siendo ambos casi contemporáneos. 

Las cronologías que detalló Manetón encajan perfectamente con el Papiro de Turín y la Piedra de Palermo. Manetón escribió “La Historia de Egipto” en 3 volúmenes o tomos, que en realidad ya no existen. Pero nos han llegado fragmentos recogidos por distintos autores. 

Por un lado, las citas de Flabio Josefo (siglo I d. C.); y por otro, los escritos de los llamados “padres” (autores relacionados con la Iglesia), como Julio Africano (siglo III d. C.), Eusebio de Cesarea (siglo IV d. C.), y Sincelo, conocido como Jorge el Monje (siglo IX d. C.). Eusebio de Cesarea

Pues bien, según recoge Eusebio, una dinastía de dioses reinó en Egipto durante 13.900 años: el primer dios fue Vulcano, el dios descubridor del fuego, después el Sol, Sosis, Saturno, Isis y Osiris, Tifón hermano de Osiris, y Horus hijo de Isis y Osiris. A estos, siguieron dinastías de Semidioses héroes que reinaron durante 11.025 años. 

Lo que hace un total de 24.925 años. A partir de ese tiempo, aproximadamente sobre el 3.000 a. C. reinaría el primer faraón humano. Parece que oficialmente es Menes el primer Faraón hombre, también identificado como Narmer, pero seguramente hubo algunos otros anteriores. De hecho se sabe que anteriormente a Menes reinaron otros monarcas como el Faraón Escorpión y el Faraón ka. Lista de los primeros Reyes de Egipto, según Eusebio de Cesarea:

DIOSES 13.900 años SEMIDIOSES Semidioses Héroes 1.255 años 3er Linaje de Reyes 1.817 años 30 Reyes de Menfis 1.790 años 10 Reyes de Tis 350 años Semidioses espíritus 5.813 años Sub-Total 11.025 años TOTAL 24.925 años Sincelo (Jorge el Monje) 

Según transmite Sincelo (Jorge el Monje), Seis dinastías de dioses reinaron durante 11.985 años. De nuevo, Hefesto dios del fuego, Helios o Sol, Agatodemon, Cronos o Saturno, Isis y Osiris y Tifón hermano de Osiris. Los primeros 9 semidioses que cita Sincelo son Horus (hijo de Isis y Osiris), Ares, Anubis, Heracles, Apolo, Amón, Titoes, Sosus, y Zeus, abarcando entre estos 9 semidioses un periodo de unos 2.645 años aproximadamente de reinado en Egipto. 

A continuación, siguen sucediéndose dinastías de semidioses, espíritus, o héroes, abarcando entre todos ellos miles de años de reinados en Egipto, en unas cifras similares a las que establece Eusebio. 



Y todo esto, antes de que empezara a reinar en Egipto el primer faraón según la Historia oficial. La primera Dinastía Legendaria de Egipto, según Sincelo: DIOSES REINADO Hefesto 9.000 años Helios, hijo de Hefesto 991 años Agatodemón 700 años Cronos 502 años Isis y Osiris 433 años Tifón, hermano de Osiris 359 años Reinado de los dioses: 11.985 años SEMIDIOSES REINADO Horus, hijo de Isis y Osiris 309 años Ares 284 años Anubis 210 años Heracles 185 años Apolo 309 años Amón 371 años Titoes 334 años Sosus 396 años Zeus 247 años Reinado primeros 9 semidioses 2.645 años Hay pequeñas diferencias entre las cronologías de Eusebio y Sincelo, pero ambas básicamente son muy similares en la línea y en el concepto esencial. 

Por ejemplo, Sincelo cataloga a Horus como el primero de los Semidioses, mientras que Eusebio lo nombra como el último de los dioses. Y además hay que tener en cuenta que ambos autores, Eusebio de Cesarea en el siglo IV, y Sincelo en el siglo IX, así como todos los demás, contextualizan siempre en algo los nombres de los Reyes según sus propias épocas, culturas, lenguas, y lugares de procedencia. Dibujo de estatua femenina de diosa con cabeza de reptil, procedente de Ur. 

Todo el mundo ha concebido por ejemplo a Isis y Osiris como personajes únicamente mitológicos. Sin embargo el historiador Sincelo, por citar a uno cualquiera de ellos, basándose en las informaciones de Manetón, da fe de la existencia de este matrimonio de dioses, y establece que reinaron durante 433 años. Si todos estos reyes hubieran sido figuras inventadas, probablemente no se hubieran hecho constar la duración de sus reinados en cifras tan exactas, sino que simplemente se habrían presentado esos períodos como espacios de tiempo indefinido. 

Llama la atención entonces por qué había tanta precisión en los cómputos de la duración de los reinados, como si hubieran sido acontecimientos completamente reales. En cuanto al aspecto físico de los seres referidos en las antiguas cronologías, según refieren los escritos, se sabe que los Semidioses, héroes, etc., descendientes de los dioses, eran físicamente mucho más altos, voluminosos y fuertes que los seres humanos. 

Por eso se les llamaba también a menudo como “Gigantes”. A este respecto se han encontrado multitud de momias y esqueletos de individuos, repartidos por toda la Tierra, que vivieron en la antigüedad, que superaban los 2 metros e incluso los 3 metros de altura. Generalmente solían tener el pelo rubio y ojos claros. 

Por ejemplo, a través de las distintas fuentes de Manetón se habla del monarca Sesocris, de quien se dice que su estatura era de 5 codos y 3 palmos (unos 3 metros). Seres transformados como híbridos, mitad animales mitad humanos, imágenes representadas constantemente en la antigüedad, consideradas hoy en día como mitología. Pero una mitología que sin embargo para los antiguos era una religión muy real. 

Los dioses, seres reales que posiblemente eran ángeles caídos o demonios, aquellos que se rebelaron en el Cielo, y que según la Biblia, descendieron a habitar en la Tierra, podían materializarse y desmaterializarse a voluntad, y adoptar cualquier aspecto físico, por ejemplo, un híbrido de animal con humano…. ¡Parece que todo empieza a encajar bien!…

Otras fuentes 

Por su parte, Julio Africano vuelve a referirse a los dioses, los semidioses, héroes y “espíritus”. Detalla que después del Diluvio, la primera casa real egipcia tuvo 8 reyes, el primero de los cuales fue Menes de Tis, que reinó durante 62 años. Fue arrollado por un hipopótamo (Eusebio precisa que era un dios en forma de hipopótamo) y pereció. Otros escritos antiguos recogen fragmentos procedentes de Manetón, como las selecciones latinas de Bárbaro, un autor que se cree que dependió de Julio Africano, y que podría identificarse con el Monje Aniano. Presenta pequeñas diferencias cronológicas habituales, pero igualmente se explaya en desarrollar largas genealogías de dinastías divinas y semidivinas. 

Y otro fragmento del sacerdote egipcio de Heliópolis se recoge en la Crónica de Malalas, en torno al 500 d. C., en el que se explica que “el primer Rey de Egipto pertenecía a la tribu de Cam, el hijo de Noé, llamado también Naracó, pero anteriormente a éste, existieron otros antiguos reinos de Egipto, ya señalados por el sapientísimo Manetón”. Huevo de avestruz, tumba 96, cementerio 102, Nubia.

Dibujos del Nilo y las 3 pirámides de Gizeh. Restos de tumba: cultura de Naqada 1º , alrededor de 7.000 años atrás… No podemos olvidar tampoco el importante testimonio de Diodoro de Sicilia, un famoso historiador griego del siglo I a. C., que empleó 30 años en escribir una Historia Universal, para lo cual visitó todos los lugares y monumentos que mencionó. 

En Egipto fue ilustrado por los sacerdotes y eruditos egipcios de aquella época, y no dudó en escribir que los primeros monarcas del país del Nilo reinaban desde hacía 23.000 años. Otra vez asomaban dioses y semidioses en la cronología de Egipto, en un tiempo en el que todavía no reinaban los seres humanos. Pero además de estos valiosos escritos, existen otras fuentes, como por ejemplo las que recoge en su libro “En busca de la Edad de Oro” el investigador Javier Sierra, de la mano de Robert Bauval: “Robert Bauval me remitió a otros documentos egipcios mucho más antiguos que los escritos de Manetón, para ayudarme a centrar el problema. Esos documentos son los ya célebres Textos de las Pirámides, hallados en monumentos de ese tipo de la V y VI dinastías, o en los menos conocidos Textos de la Construcción*, esculpidos a lo largo de los muros de los templos de Edfu y Dendera. 

En ellos, según Bauval, se encierra la pieza clave para entender quiénes fueron los verdaderos fundadores de Egipto”. Por último, también tenemos procedente de las tierras hebreas La Biblia o Sagradas Escrituras como documento histórico en apoyo de la longevidad primitiva, sobre todo en la época antediluviana. En su primer libro, Génesis, se revela por ejemplo que Noé vivió 950 años. Enós vivió 905 años. Cainán vivió 910 años. Mahalaleel vivió 895 años, y así un largo etcétera. *Textos de la Construcción:

En el Templo de Edfu están grabados los Textos de la Construcción. En éstos se habla de unos constructores conocidos con el nombre de los Siete Sabios, procedentes de una isla arrasada por las aguas. Estos sabios fundaron una hermandad secreta (Shemsu-Hor), con el objetivo de preservar, generación tras generación, algunos de los conocimientos matemáticos y astronómicos más relevantes. ¿Años convertidos en Meses? Algunos autores ortodoxos han intentado explicar por qué los historiadores egipcios y los documentos encontrados hablaban de unos reyes antiguos tan longevos y de la existencia de unos seres considerados como dioses y semidioses. Según esta visión, los años en realidad serían meses, y todo lo referido a los dioses debía considerarse como simple mitología. 



Esa sería la única manera en la que podría explicarse el enigma de las cronologías imposibles. Pero surgen entonces varios interrogantes:

 1.- Si todos los historiadores y documentos antiguos, (piedras, estelas, papiros, etc…) a partir de la primera dinastía oficial de Menes, y siguiendo con las dinastías del Imperio Antiguo, Imperio Medio e Imperio Nuevo, contabilizan siempre los años como años y nunca como meses,

 ¿Por qué hay que considerar que los años se convierten en meses desde Menes hacia atrás en el tiempo? 

2.- Dado el dominio magistral de las ciencias y los avanzados conocimientos celestes y astronómicos (en la antigüedad astronomía y astrología eran lo mismo) que tenían los egipcios, ¿cómo podrían confundir, o interpretar, un ciclo anual celeste con todas sus características, estaciones del año, paso de las constelaciones, solsticios, etc…, con un ciclo mensual? 

Para cualquier astrólogo y astrónomo de hoy en día, esa explicación sería un disparate absolutamente espectacular. Se nos hace del todo imposible imaginar que los eruditos de Egipto pudiesen cometer semejante equivocación, antes al contrario, acusar de tal proceder viene a ser poco menos que un insulto para los conocimientos de los moradores de las riberas del río Nilo. 

La conclusión, evidente, es que un ciclo astronómico anual para los egipcios siempre fue de 1 año natural y nunca de 1 mes. El mismo cómputo del tiempo sirvió para medir los reinados de los faraones humanos y el de los Reyes Dioses. Precisamente el movimiento y la vida de la bóveda celeste constituían para los egipcios la base de su religión, a la que confiaban sus almas, y respetar dichos ciclos cronológicos y celestes era algo absolutamente sagrado e imprescindible.

3.- La Historia y Ciencia oficiales han intentado interpretar los años como meses porque no les cuadran las cuentas. 

Se han inventado un cómputo de tiempo hecho a nuestra medida, a la de los seres humanos en la actualidad. Pero la contabilidad cronológica egipcia o babilónica iba por otro camino. Hemos visto ya, por ejemplo cuando hemos citado el Papiro de Turín, que los reinados de los Reyes se medía minuciosamente en años, meses y hasta en días. Luego entonces no hay justificación ninguna como para poder interpretar o confundir los años con los meses, ni los meses con los días. ¿Quiénes eran Los Akhu? Brazalete egipcio decorado con diosas aladas. 

Algunas de las familias de Semidioses que reinaron en Egipto son denominadas “Akhu” o Espíritus. Akhu deriva de la raíz Akh, que significa luz, fulgor o brillo. Se puede traducir como espíritu transformado, espíritu luminoso, ser desarrollado o evolucionado, ser transfigurado, ser sobrenatural, etc… El Akhu tenía la cualidad de que podía dar a su ser cualquier forma que deseara. Un ser o espíritu se transfiguraba para intervenir en el mundo físico de la Tierra. 

Era un concepto positivo, porque a través de la transfiguración de Akhu se interpretaba que algunos difuntos habían logrado una posición más importante que la que tuvieron en vida, o a veces incluso regresaban al plano físico para “ajustar cuentas pendientes”. El Akhu se representaba como “un pájaro”, pero ante las personas se aparecía como si fuera un fantasma. Eran seres que podían intervenir tanto en el plano físico como en el plano invisible. 

Que los Akhu reinaran en el Remoto Egipto, nos confirma la misma idea de que los dioses, y sus posteriores descendientes, como los Akhu, provenían en realidad de los “ángeles caídos” que se habían rebelado en el Cielo. Cronologías imposibles en todo el mundo Pero no sólo fueron los egipcios o babilonios, también los persas, hindúes, griegos, etc…, todos los pueblos antiguos tenían tradiciones de la gran longevidad de los primeros habitantes de la Tierra.

 ¿Todos los registros del mundo tenían los mismos errores de computación del tiempo, referenciando a unos reyes tan longevos?

¿De dónde podrían venir tales tradiciones sino del hecho mismo de que los habitantes de aquella época remota antediluviana vivían ciertamente muy largo tiempo? ¿Todo lo presentado aquí es simplemente la fabulación mitológica de los antiguos? 

Tal vez. Pero si por el contrario optamos por aceptar la versión de la ciencia oficial actual, entonces tenemos que prepararnos para encontrar una explicación mucho más fantasiosa, a la vez que contradictoria, ya que por ejemplo ha datado que existieron seres humanos hace varios millones de años, y que por ejemplo, se asegura que el eslabón intermedio en la supuesta cadena evolutiva entre el mono y el ser humano es el “australopithecus”, pero nunca jamás se ha encontrado ningún resto de dicho ser. Cada uno tendrá su propia opinión sobre todo este tema. 

Yo particularmente, prefiero a los historiadores antiguos, las fuentes ancestrales, y los documentos remotos, al fin y al cabo, “pruebas materiales”; unas referencias muy importantes con las que tenemos que contar, conservar preciadamente en nuestros museos, y que no debemos perder de vista. Y sobre todo, me quedo con lo que también, y complementariamente, nos relata La Biblia. Pero las teorías hipotéticas de Darwin, y las interpretaciones singulares que hace la ciencia actual en el terreno de la Antropología y de la Protohistoria, a mi juicio, no cuadran, y no me merecen ninguna confianza.


Artículo publicado en MysteryPlanet.com.ar: Cronologías imposibles http://mysteryplanet.com.ar/site/cronologias-imposibles/

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