¿El próximo paso en la evolución o un peligroso salto hacia una singularidad tecnológica? Kurzweil predice que para el año 2030, los humanos se valdrán de nanobots insertados en el neocórtex y conectados —¿o desconectados?— directamente al mundo que nos rodea. Esto permitirá a la gente enviar emails y fotos de cerebro a cerebro.
La información almacenada en la nube combinada con el poder de la inteligencia artificial haría ver a los humanos como «dioses». «Hay belleza, amor, creatividad e inteligencia en el mundo, y todo eso proviene del neocórtex. Pronto vamos a ser capaces de expandirlo y convertirnos en una suerte de Dios», dijo el tecnólogo.
«Tendremos la capacidad de agregar niveles adicionales de abstracción y crear significados más profundos de expresión; por ende, seremos más artísticos, más divertidos, más atractivos, y tendremos una mayor empatía con el prójimo», añadió destacando también que en el futuro este poder extra en el cerebro multiplicará la inteligencia humana.
Singularidad tecnológica El análisis de Kurzweil sobre la historia concluye que el progreso tecnológico sigue un patrón de crecimiento exponencial, a raíz de lo que él llama la «Ley de Aceleración de Devoluciones».
Cada vez que la tecnología se acerca a una barrera, las nuevas tecnologías la superarán. Él predice que los cambios de paradigmas se volverán cada vez más comunes, lo que lleva al «cambio tecnológico tan rápido y profundo que representa una ruptura en el tejido de la historia humana». Kurzweil cree que la singularidad tecnológica, el momento cuando la inteligencia artificial de las máquinas supere el control y la capacidad intelectual humana, se producirá antes del final del siglo 21, con establecimiento de la fecha a 2045.
Presumiblemente, una singularidad tecnológica llevaría a un rápido desarrollo de una civilización Kardashov Tipo I, la cual ha logrado el dominio de los recursos de su planeta de origen.
Artículo publicado en MysteryPlanet
No hay comentarios:
Publicar un comentario