jueves, 18 de septiembre de 2014

¿Por qué tantos científicos mueren asesinados o “se suicidan” por todo el mundo?

Desde 2004, un inusual número de científicos han muerto, muchos de ellos en circunstancias misteriosas y en algunos medios alternativos empiezan a preguntarse por qué.

El caso más reciente fue el Dr. Martin John Rogers, especialista en enfermedades tropicales, que fue hallado muerto después de una extraña desaparición.

Dr. Martin John Rogers

Trabajaba para el gobierno de EEUU en los Institutos Nacionales de Salud en Maryland y era especialista en la Malaria.

Según los informes, Rogers fue encontrado el 4 de septiembre cerca de su automóvil averiado, que había salido de la carretera y había caído por un terraplén; Rogers había desaparecido el 21 de agosto, tras salir de su casa hacia el trabajo en el centro de investigación del NIH, cerca de Washington, DC.

La búsqueda de Rogers no comenzó hasta pocos días después de que no se presentara al trabajo. Sin embargo, el día de su desaparición, los investigadores describen a “un Rogers sudoroso…vestido con una camisa y unos pantalones de color caqui. Fue visto en un video de vigilancia y se le vió utilizando una tarjeta de crédito en un motel, pocas horas después de salir de casa. Otra cámaras de vigilancia capturaron al Dr. Rogers registrándose en un hotel en La Valle, Maryland, con actitud claramente estresada”

Un par de días más tarde, otro informe dijo que Rogers fue visto en un “sendero local”.

Según Rob Conner, su cuñado: “hubo un detective trabajando en su caso que ha encontrado a 583 personas desaparecidas a lo largo de su carrera. Él nos dijo que la razón por la que una persona decide marcharse o desaparecer a menudo ayuda a averiguar adónde ha ido. Pero cuando el detective repasó todas las razones normales que pueden llevar a una persona a hacer algo así, como problemas económicos, problemas de trabajo, problemas en casa, con la pareja, etc…ninguno encajaba con la situación del Dr. Rogers”

La muerte de Rogers, aunque misteriosa, no es nada infrecuente.

Durante la última década, microbiólogos, virólogos y otros científicos de varias disciplinas han muerto en circunstancias extrañas o violentas.

Glenn Thomas

Por ejemplo, este mismo año 2014, Glenn Thomas, experto en SIDA y Ebola y portavoz de la Organización Mundial de la Salud murió junto a 297 personas en el vuelo MH17 Malaysia Airlines que fue derribado en Ucrania en circunstancias aún no esclarecidas. Thomas era uno de los más de 100 investigadores que viajaban a bordo del vuelo camino a una conferencia internacional sobre el SIDA en Australia. Entre los otros delegados a bordo del avión estaba Joep Lange, un investigador puntero sobre el SIDA y ex presidente de la Sociedad Internacional de SIDA.

Y la lista es mucho más larga.

Mark Ferri

Este mismo año 2014, también murió Mark Ferri, un prestigioso ingeniero nuclear estadounidense que fue hallado muerto en la habitación de un hotel en Salford. Su muerte fue achacada al estrés del trabajo.

A continuación exponemos algunos casos acaecidos durante el año 2013:

Caron Ambruster

Caron Ambruster, profesora universitaria de Astronomía y Astrofísica fue encontrada muerta en la cocina de su apartamento con un cuchillo clavado en el cuello. También había sido apuñalada en el pecho.


Anne Szarewski

Anne Szarewski, de 53 años, pionera en el campo de las vacunas contra el cáncer cervical y que descubrió la relación entre el virus del papiloma humano y el cáncer cervical. Szarewski fue encontrada muerta con altos niveles de un fármaco contra la malaria en su corriente sanguínea, en su casa del norte de Londres.

Shane Todd

Shane Todd, de 31 años, doctorado en ingeniería eléctrica y experto en nitruro de galio. Según se sabe, el Dr. Todd se sentía cada vez más incómodo con el trabajo que estaba haciendo para la empresa china Huawei, hasta el punto de que le dijo a su familia que le estaban pidiendo que comprometiera la seguridad de EEUU y eso lo llevó a temer por su vida. Por lo visto, Shane estaba trabajando en una máquina única en su categoría, con un doble uso a nivel comercial y militares. Por lo visto, Shane se negó a hacer lo que se le pedía y anunció que dejaría su trabajo en China. Shane encontró un buen empleo en una compañía en Virginia, EEUU y compró un billete para volar de regreso a los EE.UU. Pero Shane fue asesinado justo después de su último día de trabajo en China.

Dr. Richard Holmes, de 48 años de edad. Experto en Armamento. Presuntamente, se suicidó. Se cree que el Dr. Holmes estaba trabajado en la producción de trajes de protección química para las tropas. En 1991 fue coautor de un artículo científico sobre un sistema de protección química y biológica de la RAF. Lo más curioso del caso, es que Holmes trabajó con otro experto en el campo, llamado David Kelly en un laboratorio de guerra química secreta del gobierno Británico y ambos murieron en circunstancias similares: ambos dijeron a sus esposas que iban a dar un paseo, y sus cuerpos fueron hallados en un campo cercano, aparentemente habiéndose suicidado. Ambas muertes se produjeron con 9 años de diferencia.

Melissa Ketunuti

Dra. Melissa Ketunuti. Trabajaba en el Hospital Infantil de Philadelphia y dedicó toda su vida a ser médico y ayudar a los niños con cáncer. Trabajó en una beca de investigación del SIDA en Botswana a través de los Institutos Nacionales de Salud. Ella también realizó prácticas en el Hospital Johns Hopkins y la Universidad de Nueva York. Los bomberos hallaron su cuerpo carbonizado en el sótano de su casa y las pruebas indican que había sido atada y estrangulada.

Año 2012:

Gelareh Bagherzadeh

Gelareh Bagherzadeh, estudiante de tecnología genética molecular en el MD Anderson Cancer Center en Houston y activa luchadora por los derechos de las mujeres iraníes. Asesinada a tiros frente a su casa.

Año 2011:

James S. Miller

James S. Miller, de 58 años, doctorado en bioquímica médica en la Universidad Estatal de Ohio. Asesinado durante un allanamiento de morada en su propia casa.

Zachary Greene Warfield, de 35 años, co-fundador y miembro del Consejo de Administración de Omnis, Inc., una firma de consultoría estratégica para las comunidades de inteligencia, defensa y seguridad nacional. Antes de fundar Omnis, Zack fue ingeniero y analista para el Gobierno de losEE.UU. y evaluó los sistemas de misiles e investigó el programa de armas de destrucción masiva de Iraq como miembro del Grupo de Investigación en Irak. Como ingeniero, trabajó en para la NASA y la Agencia de Defensa de Proyectos de Investigación Avanzada (DARPA), así como en la industria privada. Murió en un accidente de navegación en el río Potomac.

Fanjun Meng, 29, y Chunyang Zhang, de 26 años. Ambos, matrimonio de origen chino, trabajaban en el laboratorio de anatomía patológica de la Universidad de Missouri-Columbia. Meng, la esposa, estaba trabajando en una investigación que pretendía hallar una posible relación entre los pesticidas y la enfermedad de Parkinson.

Andrei Tropinov, Sergei Rizhov, Gennadi Benyok, Nicolai Tronov y Valery Lyalin. Los cinco científicos fueron empleados en la fábrica Hydropress, miembro de la corporación nuclear estatal rusa y habían intervenido en el desarrollo de una planta nuclear en Irán, en la central nuclear de Bushehr. Murieron en un accidente aéreo que mató a 45 personas.

Rodger Lynn Dickey, de 56 años. Ingeniero nuclear de alto nivel con más de 30 años de experiencia, experto en diseño, construcción, puesta en marcha y operatividad de instalaciones nucleares comerciales y gubernamentales. Aparentemente se suicidó después de saltar desde el puente Gorge Bridge.

Gregory Stone

Gregory Stone, de 54 años. Científico de prestigio internacional en ciencias del mar. Stone fue citado ampliamente en muchas publicaciones a nivel internacional después de la fuga de petróleo de BP en el golfo de México y fue creador y directos de un sistema de estaciones de detección en alta mar, encargadas de monitorear el viento, la olas y las corrientes. Murió de una enfermedad desconocida.

Massoud Ali Mohammadi

Dr. Massoud Ali Mohammadi, de 50 años. Profesor de física nuclear en la Universidad de Teherán. Murió cuando detonó una bomba a control remoto en una motocicleta cercana a su coche. Según las autoridades iraníes, Israel y Estados Unidos estuvieron detrás del asesinato de varios científicos iraníes de alto nivel para frustrar el programa nuclear de Irán. Por su lado, fuentes occidentales achacaron el asesinato del Dr. Massoud Ali Mohammadi a las propias autoridades iraníes, por mostrarse públicamente como opositor y crítico al régimen del presidente Ahmadinejad.

Año 2010:

John (Jack) P. Wheeler III

John (Jack) P. Wheeler III, licenciado en Derecho por la Universidad de Yale y licenciado en negocios por Harvard. Graduado en West Point, su carrera militar incluyó servir en la oficina del Secretario de Defensa y escribir un manual sobre la eficacia de las armas biológicas y químicas, que recomendaba que Estados Unidos no utilizara armas biológicas. Su cuerpo fue hallado muerto en un vertedero en Newark, Delaware.

Mark A. Smith

Mark A. Smith, 45 años. Profesor de patología en la Universidad Case Western Reserve y reconocido investigador de la enfermedad de Alzheimer. Murió tras ser atropellado por un coche en Ohio.

Chitra Chauhan

Dra. Chitra Chauhan, 33 años. Bióloga molecular. Doctorada en el Instituto de Genómica y Biología Integrativa de Nueva Delhi, India, luego estudió como los mosquitos intervenían en la transmisión de enfermedades en la Universidad de Notre Dame. Fue hallada muerta en un aparente suicidio con cianuro en un hotel de Tampa, Florida.

Franco Cerrina

Franco Cerrina, 62 años. Destacado estudioso en el campo de la óptica, la litografía, y la nanotecnología. Fue cofundador de cinco empresas: NimbleGen Systems, Genetic Assemblies, Codon Devices, Biolitho y Gen9. Fue encontrado muerto por causas desconocidas en un laboratorio en el Centro de Fotónica de la Universidad de Boston.

Vajinder Toor, de 34 años. Toor trabajó en el Kingsbrook Jewish Medical Center en Nueva York antes de incorporarse a la Universidad de Yale. Fue asesinado a tiros frente a su casa en Branford, Connecticut.

Joseph Morrisey

Joseph Morrissey, 46 años. Profesor de inmunofarmacología en la Northeastern State University. Falleció víctima de un allanamiento de morada, tras ser herido por arma blanca.

Maria Ragland Davis, 52 años, Doctora en bioquímica y especialista en fitopatología y aplicaciones de la biotecnología, que había trabajado como investigadora postdoctoral en la Compañía Monsanto en St. Louis. Murió asesinada por la neurobióloga Amy Bishop, de 45 años, por un conflicto laboral, junto a Gopi K. Podila, de 54 años, biólogo especialista en el campo forestal y a Adriel D. Johnson, de 52 años, experto en aspectos de la fisiología gastrointestinal y en la función específica del páncreas en los vertebrados.


Maria Ragland Davis, Gopi K. Podila, Adriel D. Johnson y la mujer que los asesinó, Amy Bishop

Estos solo son los casos de científicos muertos entre el año 2010 y 2014.

Si retrocedemos hasta el año 2004, encontraremos, al menos, 47 casos más, muchos de ellos encircunstancias altamente sospechosas.

Entre los científicos fallecidos encontraremos a bioquímicos, biólogos, médicos, inmunólogos, epidemiólogos, virólogos, microbiólogos, ingenieros, físicos; expertos en múltiples disciplinas, como el SIDA, el Ébola, la genética molecular, las armas biológicas, químicas y nucleares, el bioterrorismo, la energía atómica o la biotecnología.

Las causas de las muertes son diversas: podemos encontrar infectados por el virus H1N1, la Peste, la neumonía, varios casos de envenamiento, múltiples muertos en accidentes de coche y aviación, quemados en el interior de casas y vehículos, y varios casos de suicidio, así como una notable cantidad de asesinatos violentos y muertos por causas desconocidas.

Probablemente, la mayoría de ellos sean casos perfectamente explicables y con causas de lo más naturales.

Pero las circunstancias turbulentas que rodean la política internacional en estos momentos, invitan a la sospecha…



Visto en : El Robot Pescador

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