jueves, 8 de octubre de 2020

El Memorándum «Guy Hottel» y los Platillos Voladores estrellados en Nuevo México en 1950


El documento presentado aquí fue escrito por un agente especial bajo el nombre de Guy Hottel, quien le envió un memorándum al entonces director del FBI, J. Edgar Hoover. 

Describe información de un investigador de la Fuerza Aérea, donde se mencionan a tres «platillos voladores» recuperados en Nuevo México y sus ocupantes alienígenas. 



De acuerdo al informante (cuya identidad a la fecha permanece desconocida), las naves sufrieron desperfectos debido a que el gobierno tiene «un conjunto de radares de alta potencia en el área» que interfirieron con sus sistemas. 

A continuación, más información sobre este documento, descarga del mismo e información publicada por el buró al respecto. Descarga del memo Para visualizar o descargar en formato PDF, sigue este enlace. 

Información adicional 

Lo siguiente fue publicado por el FBI en marzo de 2013 para explicar el memorándum. Y aunque presentan algunos hechos adicionales, lo reconocen como un «misterio» sin resolver. 

—- COMIENZO DE LA EXPLICACIÓN DEL FBI -— 

Es el archivo más popular en la Bóveda del FBI, nuestro cuarto de lectura electrónico que alberga varios registros del buró liberados bajo la Ley de Libre Información (FOIA). 

En los últimos dos años, este archivo ha sido visto casi un millón de veces. Incluso a pesar que se trata de una sola página sobre un reporte no confirmado al que el FBI jamás le dio seguimiento. El archivo en cuestión es un memo con fecha marzo 22 de 1950. 

Su autor es Guy Hottel, otrora jefe de nuestra oficina de campo en Washington, D.C. Al igual que todos los memos de aquel entonces, fue dirigido al director J. Edgar Hoover, y registrado e indexado en los expedientes del FBI. 

El asunto era todo menos ordinario. Estaba relacionado con una historia contada a uno de nuestros agentes por un tercero, un investigador de la Fuerza Aérea que reportó tres «platillos voladores» recuperados en el desierto de Nuevo México. 

El memo provee los siguientes detalles: Fecha: Marzo 22, 1950 Para: Director del FBI 

De: Guy Hottel, SAC, Washington Asunto: Información relativa a los Platillos Voladores La siguiente información fue suministrada a SA [tachado]. 

Un investigador de la Fuerza Aérea declaró que tres de los conocidos como platillos voladores han sido recuperados en Nuevo México. 

La descripción de los mismos indica que tienen forma circular con una elevación en su centro, y un tamaño aproximado de 15 metros de diámetro. 

Cada uno de los objetos estaba ocupado por tres cuerpos humanoides de apenas 1 metro de altura, vestidos con un material metálico de textura fina. Los cuerpos estaban vendados de una manera similar a aquella usada en los trajes de pilotos de prueba que enfrentan grandes velocidades. 

De acuerdo al informante del Sr. [tachado], los platillos fueron hallados en Nuevo México debido al hecho que allí el gobierno tiene una configuración de radar de alta potencia que se cree pudo interferir con el mecanismo de navegación de los platillos voladores. 

La información arriba mencionada no fue evaluada posteriormente por SA [tachado]. 

Luego de ofrecer la causa por la cual fueron hallados los platillos, el memo simplemente termina diciendo que la información «no fue evaluada posteriormente», refiriéndose a lo comunicado por el agente del FBI. 

Eso hubiera sido el final de esta particular historia, solo otro callejón sin salida en nuestros archivos. 

Pero cuando lanzamos la Bóveda online en 2011, algunos medios notaron este memo y reportaron erróneamente que el FBI había publicado una prueba sobre el estrellamiento ovni en Roswell, Nuevo México, y la recuperación de los restos. Estas noticias se volvieron virales y la Bóveda rebalsó de visitas.

 ¿Pero cuál es la historia real? 

Unos pocos hechos para tener en cuenta: En primer lugar, el memo Hottel no es nuevo. 

Fue liberado al público por primera vez a finales de los 1970s y ha estado disponible en nuestro sitio web por varios años previos al lanzamiento de la Bóveda. 

En segundo lugar, el memo Hottel está datado casi tres años después de los infames eventos sucedidos en julio de 1947 en Roswell. 

El archivo del FBI sobre Roswell (también una página popular) está publicado en otra parte de la Bóveda. Tercero, como es notado en una historia anterior, el FBI muy ocasionalmente se ha visto involucrado en la investigación de reportes de ovnis y extraterrestres. 

Por pocos años, posteriores al incidente Roswell, el director Hoover ordenó a sus agentes —a pedido de la Fuerza Aérea— que verificaran cualquier tipo de avistamiento. 

Pero esa práctica concluyó en julio de 1950, cuatro meses después del memo Hottel, sugiriendo que nuestra Oficina de Campo en Washington no consideraba que las historias sobre platillos voladores merecieran su atención. 

Por último, el memo Hottel no prueba la existencia de los ovnis; solo es una declaración de segunda o tercera mano que nosotros nunca investigamos. 

Alguna gente cree que el memo repite un bulo que circulaba en esos tiempos, pero el buró no tiene información que verifique tal teoría. Lo sentimos, no es ninguna prueba definitiva sobre los ovnis. El misterio continúa. —- FINAL DE LA EXPLICACIÓN DEL FBI -— 

Breve biografía de Guy Hottel 

Guy L. Hottel nació en 1902. 

Era un estudiante graduado de la Universidad George Washington, D.C., donde supo ser un jugador estrella de fútbol (americano). Más tarde fue introducido en el salón atlético de la fama de la universidad. Se convirtió en agente especial del FBI en 1934. 

En diciembre de 1936, fue nombrado jefe interino de la Oficina de Campo del FBI en Washington; fue designado agente espacial a cargo en mayo de ese año y sirvió hasta marzo de 1941. 

Hottel fue reintegrado como agente especial a cargo en febrero de 1943 y sirvió hasta 1951, cuando tomó un puesto en la División de Identificación. Se retiró en 1955. 

Hottel se casó tres veces y tuvo dos hijos. Posterior a su carrera en el FBI, sirvió como secretario ejecutivo para la Asociación Horseman’s Benevolent. Murió en junio de 1990. Por John Greenewald. Edición: MP.

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